¿Uñas encarnadas? Esto es lo que debes hacer

¿Uñas encarnadas? Esto es lo que debes hacer
La uña puede encarnarse cuando se la recorta demasiado o los bordes quedan redondeados. | Foto: GETTY IMAGES

Es muy probable que alguna vez hayas experimentado lo que se siente tener una uña encarnada, una afección dolorosa e incómoda. Cuando afecta las uñas de los pies,  impide calzarnos y hasta caminar con normalidad.

Aquí repasamos sus principales causas, formas de prevenirla y cómo aliviar el dolor de forma natural.

La onicocriptosis o uña encarnada ocurre cuando el borde de una uña se entierra dentro de la piel de alguno de los dedos del pie, normalmente suele ocurrir en el "dedo gordo".

A medida que pasa el tiempo, la piel del pie puede ponerse roja, hincharse, e incluso secretar pus como consecuencia de una infección.

Esta afección puede deberse a muchas causas, especialmente a:

  • Caminar, correr o hacer deportes con frecuencia.
  • Cortar demasiado las uñas o que los bordes queden redondeados en lugar de recortados en forma recta, pues la uña puede enroscarse y enterrarse en la piel.
  • Hurgar o desgarrar en las esquinas de las uñas.
  • Padecer algún trastorno o deformidad en el pie que provoque una presión adicional sobre los dedos afectados.
  • Tener problemas de vista o capacidad limitada que afectan el buen cuidado de las uñas. 
  • Tener uñas muy gruesas. 
  • Usar zapatos muy apretados.

Los especialistas advierten que las uñas encarnadas pueden significar un mayor problema para las personas con diabetes, mala circulación sanguínea o problemas neurológicos.

Cómo tratar la uña encarnada 

Si tienes diabetes, daño en los nervios de la pierna o el pie, mala circulación o una infección alrededor de la uña, concurre enseguida a un profesional de salud. No intentes tratar este problema en casa.

Para casos comunes de una uña encarnada:

  • Empapa el pie en agua caliente de 3 a 4 veces por día de ser posible. El resto del tiempo, mantén el dedo del pie seco.
  • Aplica suavemente un masaje sobre la piel inflamada.
  • Coloca un pedazo pequeño de algodón o seda dental bajo la uña. Moja el algodón o la seda dental con agua o un antiséptico.
  • No trates de recortar la parte enterrada de la uña, ya que esto solo empeorará el problema. 
  • Considera la posibilidad de usar un calzado abierto hasta que el problema haya desaparecido. Los medicamentos de venta libre que se colocan sobre la uña encarnada del pie pueden ayudar con el dolor, pero no resuelven el problema.
  • Si esto no funciona y la uña encarnada se pone peor, acude al médico de cabecera, un especialista en pies (podólogo) o un especialista en piel (dermatólogo). Si no sana o sigue reapareciendo, el médico puede extirpar parte de ésta, y entre los 2 a 4 meses, vuelve a crecer.

Remojar y desinflamar

El remojo en agua tibia es una sencilla y excelente forma de aliviar la hinchazón y calmar el dolor de una uña encarada. Prueba hacer hasta tres baños de pie al día durante 20 minutos cada uno.

También puedes preparar soluciones para potenciar los efectos antiinflamatorios, mezclando el agua con jabón o con una cucharada de sales de magnesio o Epsom por litro de agua.

Guiar el crecimiento de la uña

Respecto a este punto, no todos los profesionales de la salud están de acuerdo. Consiste en colocar un pequeño pedazo de algodón o hilo dental limpio bajo la uña, con el objetivo de estimular su correcto crecimiento.

Debes tener cuidado, ya que, si realizas presión de más o movimientos bruscos, no solo puedes aumentar el dolor sino también causar daño y promover una infección. Para evitar esto, empapa el algodón o hilo dental en alcohol.

Antes de colocar alguno de estos elementos, moja la uña en agua caliente para ablandarla. También debes asegurarte de mantener el pie seco para evitar el crecimiento de hongos.

Otros remedios caseros

La medicina tradicional también dispone de opciones para aliviar el dolor de las uñas encarnadas:

Vinagre

El vinagre, especialmente el de manzana, se considera un desinfectante barato y eficaz, ya que tiene propiedades antisépticas, antiinflamatorias y analgésicas, aunque la evidencia científica disponible sobre estos efectos aún es escasa.

Históricamente se lo utilizó para para limpiar y tratar hongos de las uñas, verrugas e incluso piojos.

Puedes probar usarlo para aliviar el dolor de las uñas encarnadas mezclando media taza de vinagre en 2 litros de agua tibia.

Luego remoja la uña afectada durante 20 minutos hasta tres veces por día. Recuerda secar bien la uña tras este procedimiento para evitar el crecimiento de hongos.

Ajo

Gracias a que posee una sustancia llamada alicina, el ajo suele recomendarse para combatir el dolor que causan las infecciones derivadas de las uñas encarnadas, debido a sus propiedades antisépticas, fungicidas y bactericidas.

Para aprovecharlo puedes preparar una solución hirviendo cinco dientes de ajo por litro de agua para luego sumergir la uña afectada durante 15 minutos.

También se puede preparar una pasta, a partir de triturar dos dientes de ajo en un mortero. Luego se aplica sobre la uña encarnada, se cubre con un vendaje y se deja actuar durante toda la noche.

Cebolla

Similar al uso del ajo, la cebolla posee efectos antifúngicos que pueden resultar útiles cuando una uña encarnada provoca infección.

Para aprovechar sus beneficios puedes frotar suavemente sobre la uña afectada una cebolla sin piel, o bien, puedes licuar una trozo de cebolla y usar un hisopo de algodón empapado con el jugo resultante sobre la zona afectada.

Deja actuar entre 30 y 45 minutos, enjuaga con agua tibia y seca bien.

Qué calzado usar

Los zapatos y calcetines muy ajustados son factores de riesgo muy comunes para las uñas encarnadas.

Puedes estimular la recuperación y aliviar el dolor usando un calzado que brinde un correcto espacio entre los dedos e incluso sandalias, para evitar o limitar al máximo la presión sobre los dedos.

¿Qué medicamentos tomar?

Para calmar el dolor de la uña encarnada, los expertos aconsejan usar analgésicos de venta libre:

  • Ibuprofeno: Advil®, Genpril®, Haltran®, IBU®, Menadol®, Midol® o Motrin®, entre otros.
  • Naproxeno sódico: Aleve®, Anaprox®, Flanax®, Naprelan® o Naprosyn®, entre otros.
  • Paracetamol: Actamin, Anacin®, Conacetol®, Mapap®, Panex®, Paramol® o Tylenol®, entre otros.

Consulta a un experto

Si ninguna de las opciones anteriores funciona, no puedes implementarlas porque el dolor te lo impide, o la inflamación se ve acompañada por fiebre, deberás consultar a un médico.

Este realizará un diagnóstico y determinará si hay una infección y determinará cuál es el mejor tratamiento para tu caso, incluyendo la extracción de la uña.

  • Antibióticos orales: normalmente no se recetan para aliviar las uñas encarnadas no infectadas y tampoco existe evidencia que indique que pueden mejorar esta condición. Sin embargo, pueden ser necesarios en casos de un sistema inmunitario debilitado o una infección.
  • Aparatos ortopédicos: estos consisten en material adhesivo delgado cuyo objetivo es proteger la piel y levantar los bordes de la uña para que crezca correctamente.

Si estas opciones no dan resultados, el profesional de la salud puede recurrir a retirar la uña parcial o totalmente.

Para eso, se recurre a anestesia local y se extirpa parte del borde de la uña, el lecho ungueal subyacente o parte de la placa de crecimiento media.

Tras este procedimiento, el médico puede recomendar utilizar algún medicamento para prevenir futuras infecciones.

Cómo evitar que se encarnen las uñas

Puedes prevenir que las uñas se encarnen teniendo en cuenta los siguientes consejos:

  • Al momento de arreglar tus uñas, procura comenzar por empapar la uña con agua caliente para ablandarla. Luego usa un cortaúñas limpio y afilado, y recorta de manera recta a lo largo de las puntas (no redondees las esquinas ni recortes demasiado).
  • Mantén los pies limpios y secos. 
  • Usa zapatos que ajusten correctamente, es decir, que dispongan de un buen espacio alrededor de los dedos.

Fuente consultadas: Base Exhaustiva de Datos de Medicamentos Naturales, Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU., Clínica Mayo, Departamento de Agricultura de EE. UU., Instituto Nacional de Medicina Complementaria y Alternativa.

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