Uno de cada 4 adultos mayores que toman Xanax y Valium lo hace a largo plazo

Uno de cada 4 adultos mayores que toman Xanax y Valium lo hace a largo plazo

LUNES, 10 de septiembre de 2018 (HealthDay News) -- Cuando las personas mayores utilizan fármacos como Valium o Xanax para calmar la ansiedad o como ayuda para dormir, tienen un riesgo alto de hacerse dependientes del medicamento, sugiere una investigación reciente.

En un estudio con casi 600 adultos con una edad promedio de 78 años, entre los que recibieron recetas de esos tipos de benzodiacepinas sedantes, alrededor de 1 de cada 4 acabó usándolas durante al menos un año.

Esto es a pesar de las advertencias contra el uso a largo plazo de los fármacos, sobre todo en las personas mayores. Las benzodiacepinas (una clase que también incluye a Ativan, Halcion y Klonopin) pueden aumentar el riesgo de accidentes de coche, caídas, fracturas de cadera y otros efectos secundarios nocivos, advierten los expertos.

El nuevo estudio "muestra que debemos ayudar a los proveedores a tener un final en mente desde el principio cuando receten una benzodiacepina, al iniciar con una receta de corta duración e implicar a los pacientes en conversaciones sobre en qué momento reevaluar sus síntomas y comenzar a reducir gradualmente [el medicamento del] paciente de forma gradual", planteó la autora principal, la Dra. Lauren Gerlach, psiquiatra geriátrica en la Universidad de Michigan, en Ann Arbor.

"También debemos educar a los proveedores sobre las alternativas efectivas no farmacéuticas, como la terapia cognitivo conductual, para esos pacientes", comentó Gerlach en un comunicado de prensa de la universidad.

Un psiquiatra afirmó que el estudio era un recordatorio muy necesario para los médicos.

"Los profesionales clínicos, incluso los psiquiatras, siguen recetando benzodiacepinas a esta población [de personas mayores] a un ritmo alarmante", advirtió el Dr. Brian Keefe, director médico del Hospital Zucker Hillside en Glen Oaks, Nueva York.

Pero "a lo largo de muchos años, múltiples estudios han demostrado de forma consistente un riesgo elevado de caídas, y de caídas con fracturas, en los adultos mayores que toman estos fármacos, un riesgo que aumenta junto con la dosis diaria", dijo Keefe, que no participó en la nueva investigación.

En el estudio, el equipo de Gerlach siguió el uso de benzodiacepinas en 576 adultos mayores que recibieron su primera receta entre 2008 y 2016. Pocos habían recibido alguna atención psiquiátrica, psicológica o psicosocial en los dos últimos años, anotó el informe.

En total, 152 de los pacientes seguían teniendo una receta actual o reciente un año tras recibir la receta inicial de una benzodiacepina, encontró el estudio.

El estudio incluyó sobre todo a personas que recibieron su receta de un médico de atención primaria u otro médico que no era psiquiatra, porque esa es la forma en que la mayoría de pacientes mayores reciben benzodiacepinas, explicaron los autores.

Al desglosar las estadísticas, el equipo de Gerlach encontró que los pacientes blancos tenían cuatro veces más probabilidades de usar esos medicamentos a largo plazo, en comparación con los pacientes de minorías.

Además, las personas que recibieron la mayor cantidad de pastillas en sus recetas iniciales eran más propensas a convertirse en usuarios a largo plazo. De hecho, por cada 10 días adicionales recetados del medicamento, el riesgo de uso a largo plazo casi se duplicó a lo largo del año siguiente, reportaron los investigadores.

Y en comparación con los usuarios a corto plazo, los pacientes que tomaron benzodiacepinas a largo plazo no tenían más probabilidades de tener un diagnóstico de ansiedad o depresión, dos afecciones que podrían justificar el uso de esos medicamentos a largo plazo, apuntó Gerlach.

Pero los usuarios a largo plazo eran más propensos a decir que tenían problemas para dormir, aunque las benzodiacepinas no se recomiendan para su uso a largo plazo como somníferos. De hecho, incluso podrían empeorar el sueño mientras más tiempo se usan, advirtieron los investigadores.

"Dado que los proveedores de salud mental atienden a tan solo una minoría muy pequeña de los adultos mayores que tienen problemas de salud mental, debemos respaldar mejor a los proveedores de atención primaria a medida que gestionan la atención de esos pacientes", señaló Gerlach. "Debemos ayudarlos a pensar de forma crítica sobre cómo ciertas recetas que emiten podrían aumentar las probabilidades de un uso a largo plazo".

Entonces, ¿por qué tantos médicos renuevan recetas, incluso cuando no está justificado?

Keefe tenía una teoría. "Reducir de forma gradual y al final parar estos medicamentos puede ser incómodo para ambas partes", dijo. Una reluctancia a hacerlo "podría resultar en una continuación del status quo, aunque no sea aconsejable a largo plazo", cree Keefe.

El Dr. Harshal Kirane es director de servicios de adicción en el Hospital de la Universidad de Staten Island, en la ciudad de Nueva York. Afirmó que el uso excesivo de benzodiacepinas es "una epidemia silenciosa".

El nuevo estudio "resalta una fisura asombrosa entre las directrices y las prácticas en el mundo real", dijo Kirane, y "subraya una dependencia persistente de los narcóticos para la resolución de síntomas, como el insomnio, que se pueden mejorar mediante varias opciones distintas que resultan más saludables".

Kirane añadió que los médicos deben hacer más por ayudar a orientar a los pacientes con insomnio u otras quejas hacia unas soluciones no farmacéuticas más seguras.

El informe aparece en la edición en línea del 10 de septiembre de la revista JAMA Internal Medicine.

Más información

Para más información sobre las benzodiacepinas, visite el Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas de EE. UU.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

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