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¿Por qué hay muchos padres anti-vacunas?

A pesar de los mensajes sólidos de los profesionales de salud e instituciones públicas, muchos padres deciden no vacunar a sus hijos ¿por qué?

Un estudio halló parte de la respuesta: la influencia en contra de las vacunas que vienen en los mensajes de parte de familiares o amigos, y la futura madre es mucho más propensa a retrasar el momento de vacunar a su bebé si los escucha, a pesar de que su médico le diga lo contratio.

Recibir malos consejos

"El embarazo es un momento importante para educar sobre las vacunas infantiles", dijo el coautor del estudio, el Dr. Cameron Grant, jefe del departamento de pediatría y salud infantil y juvenil de la Universidad de Auckland.

"Este aspecto muy importante de la educación médica no debería dejarse hasta después de que el niño haya nacido. Los profesionales de la salud que atienden a las mujeres embarazadas tienen un papel muy importante que jugar a la hora de determinar las intenciones de vacunar de estos futuros padres, y en la promoción de la vacunación infantil", dijo.

Un amplio estudio

El estudio incluyó información de más de 6,000 mujeres embarazadas en Nueva Zelanda. La información se recogió entre 2009 y 2010. La información sobre las vacunas de los bebés provino de un registro de inmunización nacional.

Más de la mitad de las mujeres no recibieron ninguna información sobre las vacunas para los niños mientras estaban embarazadas. Aproximadamente un tercio recibieron solo información positiva sobre las vacunas, mientras que alrededor de un 4 por ciento recibieron solo información negativa. Aproximadamente el 10 por ciento recibieron información tanto negativa como positiva.

Cerca de un tercio de las mujeres recibieron información de su proveedor de atención de la salud. Aproximadamente el 14 por ciento de las mujeres recibieron información de familiares y amigos, y una cantidad parecida se informó por los medios de comunicación.

"La mayoría dijeron que solamente recibieron información positiva de los proveedores de atención de la salud, mientras que las fuentes principales de información negativa fueron los familiares, los amigos y los medios de comunicación", dijo Grant.

"Pero fue preocupante que 1 de cada 6 mujeres que recordaron haber recibido información negativa identificaron a los proveedores de atención de la salud como una fuente de esa información", añadió.

El 71 por ciento de los bebés cuyas madres no recibieron ninguna información sobre las vacunas durante el embarazo no fueron vacunados a tiempo. El 73 por ciento de los bebés cuyas madres solo recibieron información positiva fueron vacunados a tiempo.

Pero solamente el 57 por ciento de los bebés cuyas mamás escucharon solo información negativa recibieron la vacuna a tiempo. Cuando se dio a las mujeres información buena y mala, el 61 por ciento de los bebés se vacunaron a tiempo.

Hay que crear más conciencia

Aunque Grant afirmó que no le sorprendió que la información negativa tuviera una influencia perjudicial, se mostró "sorprendido y decepcionado de que la información positiva no tuviera una influencia favorable".

"Tenemos que hacer un trabajo mucho mejor a la hora de animar a que se vacune a los bebés de los futuros padres que han recibido una información negativa sobre las vacunas", añadió Grant.

El Dr. Paul Offit, director del Centro de Educación sobre las Vacunas del Hospital Pediátrico de Filadelfia, tampoco se sorprendió de que la información negativa marcara una diferencia tan grande.

"Es mucho más fácil asustar a la gente que tranquilizarlos una vez están asustados", explicó.

"Y la historia del autismo lo demuestra", dijo Offit, e indicó que un estudio mal realizado que más tarde fue retirado llevó a que se realizaran 17 estudios en 7 países, costando millones de dólares para mostrar que los niños no tenían un riesgo más alto de autismo por recibir la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubeola (SPR).

Pero si uno pregunta a los padres si es posible que las vacunas provoquen autismo, sugirió, habrá algunos que no estén seguros.

"Es difícil deshacer la información negativa cuando algo no tiene una causa clara", dijo Offit.

"En el siglo XIX, nadie sabía qué provocaba la diabetes tipo 1, y había todo tipo de 'curas' disparatadas. Pero cuando Banting y Best descubrieron qué provocaba la diabetes tipo 1, esas curas desaparecieron", explicó, en referencia a los científicos Frederick Banting y Charles Best, que descubrieron juntos la insulina en 1921.

Offit dijo que es posible contrarrestar la información negativa, pero los médicos deben ser apasionados y compasivos con los padres.

Aunque los médicos más jóvenes quizá no sean tan apasionados, dijo.

"Yo soy un médico con una edad avanzada. Tuve sarampión. Tuve paperas. Hoy en día, si un niño llega con una de esas enfermedades, los médicos jóvenes no las han visto y con frecuencia me llaman para confirmar el diagnóstico", dijo Offit. "De modo que los médicos jóvenes quizá no se sientan tan obligados a defender las vacunas. No han visto estas enfermedades, así que quizá no sean grandes defensores de las vacunas".

El estudio aparece en línea el 18 de agosto en la revista Pediatrics.

Más información

Para más información sobre la razón por la que debería vacunar a sus hijos, acuda a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU.

 

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