La siesta, clave para la salud del corazón

La siesta, clave para la salud del corazón
Una o dos siestas breves semanales ayudarían a prevenir factores de riesgo cardíaco. | Foto: ISTOCK

¿Tomar una siesta una o dos veces por semana podría ayudarte a vivir más tiempo? Un estudio cree que sí, o al menos reduciría muchos factores riesgo, como ataques o enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares (ACV). Sin embargo, los autores del trabajo señalaron que siestas más frecuentes no reportaron ningún beneficio.

"Encontramos que las personas que frecuentemente tomaban una siesta tenían en un principio un riesgo más alto de enfermedad cardiovascular incidente. Pero, cuando tomamos en cuenta los factores de riesgo sociodemográficos y de estilo de vida, este aumento desapareció", señaló la autora principal, Nadine Hausler, investigadora postdoctoral en el Hospital de la Universidad de Lausana, en Suiza. Sus hallazgos se publicaron en Heart.

No es la primera vez que se asocia este común hábito con beneficios para la salud. Por ejemplo, investigadores de la Universidad de California, en Berkeley, hallaron que dormir aumentaría nuestra capacidad de aprendizaje en un 20%. Los expertos creen que esto se debe a que el sueño "limpia" la memoria a corto plazo y deja espacio para el ingreso de nueva información.

Matthew Walker, líder del estudio, señaló "Es como si la bandeja de entrada de nuestro hipocampo estuviera llena y hasta que no dormimos y limpiamos todos esos correos no pudiésemos recibir más emails”. Incluso la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio, mejor conocida como NASA, afirmó que las siestas son positivas y deberían durar aproximadamente 26 minutos, para mejorar nuestro rendimiento y estado de alerta.

Ahora, el nuevo trabajo de Hausler suma más evidencia que respalda los beneficios de las siestas. Junto a su equipo monitorizó durante más de cinco años la salud cardíaca de casi 3 500 personas y realizó cuestionarios sobre sus hábitos rutinarios. Tras analizar esta información, encontró que aproximadamente tres de cada cinco participantes no tomaban siestas y uno de cada cinco tomaba una o dos por semana.

Aquellos que frecuentemente descansaban tendían a ser hombres mayores, fumadores y con exceso de peso. A pesar de que señalaron que dormían más durante la noche que los que no tomaban una siesta, también reportaron más somnolencia diurna y fueron más propensos a sufrir apnea del sueño, una afección que despierta a la persona repetidas veces en la noche cuando su respiración se para.

Los investigadores advirtieron que los participantes que tomaban una o dos siestas por semana redujeron el riesgo de ataque cardíaco, ACV e insuficiencia cardiaca en un 48%, en comparación con quiénes nunca las tomaban.

Opinión de los expertos

La doctora Martha Gulati, cardióloga y editora jefa de CardioSmart.org, el sitio web para los pacientes del Colegio Americano de Cardiología, señaló que tiene sentido que las siestas frecuentes puedan ser una señal de advertencia de los problemas cardiacos.

Sin embargo, advirtió que le preocupa que una persona que toma muchas siesta semanales posiblemente lo haga para recuperar sueño que no concilia por las noches. Pero, por lo pronto, afirmó que seguirá disfrutando de sus siestas de domingo. "Ahora, cuando mi esposo me pregunte, le diré que estoy trabajando para reducir mi riesgo de enfermedad cardiaca".

Por otro lado, Marie-Pierre St-Onge, directora del programa de sueño del Centro Médico Irving de la Universidad de Columbia, en Nueva York, resaltó que no cree "que sea nada definitivo, en términos de si las siestas en realidad ayudan o no". Anotó que los beneficios de salud que se les vinculan son temas de un intenso debate entre los investigadores, y muchos sostienen que las siestas son una señal de que se duerme mal de noche y que, por tanto, no son buenas.

Sobre esto, Hausler reconoció que no se sabe a ciencia cierta porque podrían resultar beneficiosas. "Los mecanismos no son simples. Suponemos que las siestas ocasionales podrían ser resultado de una compensación fisiológica que permite reducir el estrés debido a un sueño nocturno insuficiente, y que, por lo tanto, podrían tener un efecto beneficioso en los eventos de enfermedad cardiovascular".

Si bien la experta está de acuerdo en que son necesarias más investigaciones que profundicen en esta relación, aseguró "podemos decir que una siesta ocasional tiene el potencial de reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular de los adultos sanos".

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