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¿Las alimañas y el polvo podrían reducir el riesgo de asma infantil?

Suena muy raro, pero la exposición temprana a los alérgenos de las alimañas y las mascotas, incluyendo los excrementos de cucarachas y ratones, podrían en realidad proteger a los niños del asma, sugiere un nuevo estudio de niños en barrios marginados.

"Esto confirma un hallazgo similar del año pasado: June Cleaver estaba, de hecho, equivocada", dijo el Dr. Kelvin MacDonald, un especialista pulmonar pediátrico del Hospital Pediátrico Doernbecher en Oregón que revisó los hallazgos. "El delantal, las perlas y la casa desinfectada con Lysol probablemente no sean beneficiosos".

Pero las madres no deben todavía descartar sus plumeros.

Si un niño ya tiene asma, reducir la exposición a esos alérgenos ayuda a controlar la afección respiratoria. Además, un análisis del polvo de las casas donde los niños desarrollaron la enfermedad antes de los 7 años encontró niveles elevados de ciertas bacterias nocivas, incluyendo algunas que están presentes en los excrementos.

Y el riesgo de asma de un niño era significativamente más alto si la madre fumaba durante el embarazo o si estaba estresada o deprimida, según el equipo dirigido por el Dr. George O'Connor, profesor de medicina en la Universidad de Boston.

Los hallazgos podrían impulsar nuevas estrategias para prevenir el asma, que afecta a más de un 8 por ciento de los estadounidenses, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. La enfermedad inflama y estrecha de forma intermitente las vías respiratorias, haciendo que los pacientes tengan respiración sibilante y tosan, y es una causa importante de visitas a la sala de emergencias y hospitalizaciones.

Algunos niños enferman menos

"Nuestros hallazgos sugieren que las estrategias de prevención primaria para el asma infantil en las comunidades urbanas de bajos ingresos probablemente no deban enfocarse en la reducción de los alérgenos en el hogar", escribieron los autores. "Las intervenciones para reducir el tabaquismo prenatal y el estrés y la depresión de la madre durante el embarazo y la infancia podrían ser promisorias para la prevención del asma".

En el estudio, los investigadores siguieron a 560 niños de Baltimore, Boston, la ciudad de Nueva York y St. Louis desde el nacimiento hasta los 7 años. Analizaron los microbios en muestras de polvo de sus viviendas. Los niños tenían un riesgo alto de asma según sus antecedentes familiares.

De 442 niños evaluados a los 7 años, un 29 por ciento tenían asma. Aquellos cuyas viviendas tenían unos niveles más altos de alérgenos de cucaracha, ratón y gato durante los tres primeros años de vida fueron menos propensos a recibir un diagnóstico de asma, reveló el estudio. También se encontró un vínculo pequeño con los alérgenos de perro.

Pero los niños que habían tenido una mayor exposición a los cuatro alérgenos (de cucaracha, ratón, gato y perro) hasta los 3 meses de edad presentaban un riesgo de asma significativamente más bajo, mostraron los hallazgos.

Bacterias Vs. asma

Los investigadores también descubrieron vínculos entre la población bacteriana (o "microbioma") de una vivienda y el riesgo de asma. Las viviendas de los niños que desarrollaron asma tenían unos niveles más altos de bacterias nocivas; otras viviendas tenían unos niveles más abundantes de bacterias buenas.

El coautor del estudio, el Dr. James Gern, profesor de pediatría en la Universidad de Wisconsin-Madison, dijo que las alimañas y las mascotas afectan al microbioma, y parece que trabajan juntas para ayudar a prevenir el asma en los niños.

Es parecido a la protección contra la enfermedad que los niños de las granjas reciben a partir de la exposición temprana a alérgenos de plantas y animales. De forma similar, los niños suburbanos con perros en casa parecen tener menos riesgo de alergias y asma.

"Hay un panorama similar en tres ambientes muy distintos", dijo Gern.

El nuevo estudio también confirmó vínculos que se habían notado antes entre la salud y los hábitos de la madre y el riesgo de asma de su hijo.

En concreto, encontró que los niños cuyas madres fumaron durante el embarazo eran más propensos a tener asma a los 7 años. Lo mismo sucedió con aquellas madres que experimentaron un estrés extremo o depresión durante los primeros tres años del niño. Los investigadores no están seguros del motivo, y enfatizaron que la asociación no prueba causalidad.

La Dr. Cindy McEvoy, profesora de pediatría en la división de neonatología del Hospital Pediátrico OHSU Doernbecher, dijo que el estudio sugiere que las mujeres que desean quedar embarazadas deben tomar en cuenta la prevención del asma.

"Si está planificando un embarazo, una consideración sopesada sobre la optimización de la salud y el ambiente de la madre puede tener un impacto de por vida en cuál será la trayectoria pulmonar del niño", afirmó. "Si la función pulmonar se reduce tras el parto, hay probabilidades de una función pulmonar reducida de por vida, y un mayor riesgo de enfermedad pulmonar en la adultez".

Los investigadores continúan siguiendo a los niños, con la esperanza de aprender más sobre qué factores influyen en el desarrollo del asma.

El estudio se publicó el 19 de septiembre en la revista The Journal of Allergy and Clinical Immunology.

Más información

La Academia Americana de Alergias, Asma e Inmunología (American Academy of Allergy, Asthma & Immunology) ofrece un manual sobre los síntomas y el diagnóstico del asma.

 

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