El café y la cafeína, ¿son realmente beneficiosos?

El café y la cafeína, ¿son realmente beneficiosos?

El café se ha vinculado con muchos beneficios potenciales para la salud, pero las personas deben beberlo por placer, no para prevenir enfermedades.

Esa es una de las principales conclusiones de una nueva revisión de la investigación. En ella, los investigadores ofrecen un resumen de las evidencias sobre el café y la cafeína, que, con el paso de los años, han sido tema de muchos estudios sobre la salud.

"El impacto del consumo de café en la salud es importante, porque hay pocos factores dietéticos más a los que se exponen con tanta frecuencia tantas personas en todo el mundo", señaló Rob van Dam, autor principal de la investigación.

Y en general, encontró su equipo, hay buenas noticias para los amante del café: el café con cafeína no parece aumentar el riesgo de ninguna enfermedad, y al contrario, se vincula con unas probabilidades más bajas de varias enfermedades. Y unas dosis moderadas de cafeína son, en general, seguras para la mayoría de las personas.

Pero la "moderación" es la clave. Un exceso de cafeína puede alterar el sueño o poner nerviosas a las personas.

"La cantidad de cafeína que conduce a unos efectos secundarios desagradables varía en gran medida de una persona a otra", comentó van Dam, profesor de la Universidad Nacional de Singapur.

Sugirió que las personas le presten atención a si la cafeína parece afectar su capacidad de quedarse dormidas o conduce a "agitación o ansiedad". Si es así, van Dam dijo que "pueden adaptar su nivel de consumo o el momento del consumo durante el día".

Ese es el consejo para la mayoría de los adultos. Sin embargo, las mujeres embarazadas deben tener un cuidado particular respecto al consumo de cafeína. Basándose en las evidencias, deberían limitarse a no más de 200 miligramos de cafeína al día, según el equipo de van Dam.

Esto equivale más o menos a la cantidad en 12 onzas (unos 35 centilitros) de café.

Para las personas que no estén embarazadas, van Dam dijo que consumir hasta cinco tazas de 8 onzas (unos 24 mililitros) de café es adecuado, dependiendo de la tolerancia a la cafeína de la persona.

Lauri Wright es catedrática de nutrición y dietética de la Universidad del Norte de Florida, y vocera de la Academia de Nutrición y Dietética (Academy of Nutrition and Dietetics).

"Ha habido mucha información contradictoria a lo largo de los años sobre si la cafeína es buena o mala", dijo Wright, que no participó en el estudio. "Es bueno volver a las evidencias".

En general, los estudios muestran que a pesar de la mala reputación de la cafeína como estimulante, el café con cafeína no parece aumentar el riesgo de desarrollar hipertensión, ni de empeorar los problemas de presión arterial existentes.

De hecho, el consumo de café se ha vinculado con unos riesgos más bajos de desarrollar enfermedad cardiaca, además de otras afecciones graves. La lista incluye a la diabetes tipo 2, ciertos tipos de cáncer, la enfermedad de Parkinson, la enfermedad hepática y los cálculos biliares, según la revisión.

Pero ninguno de esos estudios prueban que el café (o la cafeína) sean responsables de la reducción en los riesgos, enfatizó Wright. Se mostró de acuerdo con la conclusión del informe de que las personas no deben confiar en que el café prevenga alguna enfermedad.

"Pero el café y la cafeína pueden formar parte de un estilo de vida saludable", aseguró Wright.

Hay dudas respecto a si el café filtrado (por ejemplo, de una máquina de café de filtro) es más saludable que el café sin filtrar. Este último tipo incluye al expreso, al café hervido y el café hecho en una cafetera francesa, por ejemplo.

Según van Dam, la investigación muestra que el café sin filtrar puede aumentar los niveles de colesterol en la sangre.

Pero Wright dijo que "lo realmente importante es lo que le pone al café, en lugar de si es filtrado o sin filtrar". Es decir, evite llenar la taza de café de azúcar y crema.

"Algunas de las bebidas de café que las personas compran parecen más bien batidos de leche", dijo Wright.

Hay otras fuentes de cafeína en la dieta, como el té, los refrescos y el chocolate. Pero contienen mayormente cantidades bajas, dijo Wright.

Anotó que dos excepciones son las bebidas energéticas y los "chupitos", que pueden contener la misma cantidad o más cafeína que una taza de café. Un alto consumo de esas bebidas puede provocar aumentos en la presión arterial y palpitaciones del corazón, según la revisión.

La cafeína también puede interactuar con ciertos fármacos. Si las personas tienen preguntas sobre sus medicamentos, pueden hablar con sus farmacéuticos, añadió Wright.

El informe aparece en la edición del 23 de julio de la revista New England Journal of Medicine.

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