Aditivos alimentarios, ¿qué tan malos son para la salud?

Aditivos alimentarios, ¿qué tan malos son para la salud?
Siempre es mejor reducir el consumo de alimentos procesados con alto contenido de aditivos que podrían no estar regulados.

La mayor parte de los alimentos procesados contienen aditivos alimentarios que son sustancias que se agregan a los alimentos con diversos propósitos ya sea para mantener o mejorar su frescura, su textura, su sabor o incluso su aspecto.  La mayoría  de ellos son inocuos pues están regulados y no son perjudiciales para la salud. 

El Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios (JECFA) es la institución internacional encargada de evaluar la inocuidad de los aditivos alimentarios y las dosis permitidas.  Además en cada país, las autoridades sanitarias regulan. En EE.UU. la Administración de Alimentos y Medicamentos (Food and Drug Administration, FDA).

Los alimentos y productos que se comercializan a nivel internacional sólo pueden usar aditivos que hayan sido evaluados y aprobados por el JECFA. Así también se establece su límite de dosis de uso y lineamientos de etiquetado por la Comisión del Codex Alimentarius.

Con el crecimiento de la industria alimentaria en las últimas décadas y la mayor producción de alimentos procesados se ha tenido que implementar nuevas tecnologías y el uso de nuevos aditivos alimentarios para satisfacer las necesidades de la producción alimentaria para mantener los alimentos elaborados en buen estado desde su transporte y así conservar por mayor tiempo la vida de anaquel de los productos hasta el consumidor. 

También es relevante que se usen para conservar la calidad nutricional de los alimentos y mejorar su estabilidad.

¿Cómo se obtienen los aditivos alimentarios?

Provienen de diferentes fuentes desde plantas, animales, minerales o se producen sintéticamente. 

Su uso está justificado siempre y cuando esté regulado y se añade en forma intencionada por la industria alimentaria en dosis aprobadas para resaltar características organolépticas de los productos y aumentar la aceptación de los consumidores.

En la actualidad hay cientos de miles de aditivos con funciones que permiten que los alimentos tengan mejor aspecto y sean inocuos. 

Se clasifican los aditivos alimentarios en tres categorías por la OMS y la FAO:

-Aromatizantes:

Los aromatizantes se añaden a los alimentos para mejorar su sabor o su olor. Se añaden a múltiples alimentos y productos desde sodas o refrescos, bebidas, cereales, yogur, pasteles y productos de repostería, entre otros. 

Pueden ser naturales como frutos secos, mezclas de especias, así como artificiales con imitación de sabores naturales. 

-Preparaciones de enzimas: 

Se utilizan en el proceso de elaboración de alimentos y productos alimentarios y pueden no estar presentes en el producto final. Estas enzimas son proteínas naturales que producen reacciones bioquímicas para fragmentar las moléculas en sus componentes. 

Se encuentran en productos de origen vegetal, animal o en microorganismos como las bacterias y se usan en la industria alimentaria para la elaboración de la masa en pastelería, jugos de frutas industrializadas, en la producción de vinos y cervezas para mejorar la fermentación o en la elaboración de quesos para mejorar la cuajada, entre otros usos.

-Otros aditivos:

Otros aditivos en cambio se utilizan para dar color o edulcorar (dar sabor dulce).

Los edulcorantes se usan como sustitutos del azúcar y tienen la ventaja adicional que añaden poca o ninguna caloría a los alimentos proporcionando el dulzor requerido.

Entre algunas de sus funciones los conservadores es que pueden retrasar el deterioro de los alimentos y ayudan a mantener la calidad de los alimentos y evitar que se contaminen los productos que podrían provocar algunas enfermedades de origen alimentarios, incluso algunas de ellas mortales como es el caso del botulismo.

Evaluación e inocuidad de los aditivos alimentarios

El JECFA  evalúa cada aditivo alimentario con base a criterios de estudios científicos que avalan su inocuidad, así como el seguimiento de estudios bioquímicos y toxicológicos a corto y largo plazo.

Para determinar si un aditivo alimentario se puede utilizar sin causar efectos perjudiciales se utilizan los criterios sobre la ingesta diaria admisible, que es una estimación de la cantidad de la sustancia presente en los alimentos o en agua potable que una persona puede ingerir a diario durante su vida sin que llegue a representar un riesgo significativo para su salud. 

Algunos aditivos alimentarios pueden ser dañinos para la salud si se consumen en exceso o con frecuencia.

¿Cómo puedo saber los aditivos que contienen los alimentos y productos que consumo?

Por medio de las etiquetas de contenido nutrimental de los productos.

La Comisión del Codex Alimentarius  establece normas y brinda orientación sobre el etiquetado de los alimentos, que se aplican en la mayoría de los países. 

Estas normas exigen a los fabricantes de alimentos que indiquen los aditivos contenidos en sus productos, lo cual se regula en cada país.

Prefiere incluir en tu dieta diaria alimentos naturales y evitar consumir en exceso alimentos procesados con alto contenido en aditivos alimentarios que podrían no estar regulados.

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