Antidepresivos: el peligro de no tomarlos por temor a sus efectos adversos

Las advertencias que vienen en los empaques de medicamentos buscan que las personas estén al tanto de los posibles riesgos que se corren al usarlos. Pero, ¿qué pasa cuando esa advertencia hace que el paciente prefiera prescindir del fármaco para no arriesgarse y, a la vez, lo necesita para mantener su salud? Eso es lo que está ocurriendo con los antidepresivos.

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por su sigla en inglés) brinda información sobre la seguridad de los fármacos. En el caso de los antidepresivos, la llamada Black Box Warning o advertencia del cuadro negro habla de que, en niños, adolescentes y adultos jóvenes, su consumo puede aumentar el riesgo de pensamientos serios acerca de quitarse la vida o intentar suicidarse.

Los pensamientos suicidas son un posible efecto secundario de los antidepresivos. | Foto: GETTY IMAGES

El psiquiatra Leopoldo Rendón, quien es miembro del staff de HolaDoctor.com, considera que, ciertamente, es responsabilidad de la FDA estar atentos a los posibles efectos secundarios de un medicamento, en este caso de los antidepresivos, y de advertirlos al público en general. La Black Box Warning permite que pacientes y médicos puedan tomar una decisión con suficiente información y pongan en una balanza riesgos y beneficios. 

Cuando un paciente recibe el tratamiento con antidepresivos, su médico debe seguir de cerca su evolución para detectar posibles efectos secundarios de los fármacos y abordarlos a tiempo. Pero la situación tiene otra cara que es necesario mirar.

Stephen Soumerai, profesor de la Escuela de Medicina de Harvard, y Ross Koppel, profesor e investigador de la Universidad de Pensilvania, publicaron un estudio que mostró graves evidencias: hubo una reducción repentina del 31% en el uso de antidepresivos en adolescentes y del 24% en adultos jóvenes. A la par, encontraron un aumento de envenenamientos debido al uso de drogas psicoactivas como tranquilizantes (Valium) y antipsicóticas, métodos que los adolescentes suelen usar para intentar suicidarse.

El estudio se basó en datos de 11 planes de salud con más de 7 millones de personas y abarcó un período de 10 años. La FDA no ha aceptado estas evidencias para modificar su advertencia.

Un riesgo más grande que la advertencia

Soumerai y Koppel dicen que los hallazgos de su estudio -la disminución de antidepresivos y el aumento de psicotrópicos- son consecuencia de que, a partir de la advertencia en las etiquetas, también han disminuido los diagnósticos, la psicoterapia y la monitorización y que en general el tratamiento de la depresión está signado por un ambiente creado por los informes de los medios de comunicación en el que se enfatiza el vínculo entre el uso de antidepresivos y el suicidio.

El especialista de HolaDoctor.com está al tanto de las consecuencias que ha generado la advertencia de la FDA: “Algunos pacientes o familiares temen usar los medicamentos. En esa circunstancia uno como especialista trata de poner en su justa medida lo que implica la recomendación y ayuda a los pacientes y familiares a tomar una decisión que considere los riesgos y beneficios del uso del medicamento”.

Pero existe un peligro mayor en no tratar a un paciente. Una persona con depresión severa que decide no medicarse, puede empeorar su situación. Entre las tantas complicaciones posibles (como abandono de los estudios y deterioro de la calidad de vida) está que aumente el riesgo de conducta suicida.

Es cierto que existe la posibilidad de que al tomar un antidepresivo, el paciente comience a experimentar pensamientos suicidas y, en casos extremos, lo lleve a cabo, como efecto secundario del fármaco. Mas no puede dejarse a un lado que, si no se medica, corre un riesgo incluso mayor.

La depresión es el diagnóstico que más se relaciona al suicidio: el 50% de las personas que se quitan la vida tienen antecedentes de la enfermedad, de acuerdo Rendón. En general, las personas que sufren de depresión tienen un riesgo de suicidio 25 veces mayor que el resto de la población.

Ante las evidencias, los investigadores Soumerai y Koppel proponen una revisión de la Black Box Warning de la FDA. Su argumento principal es que el riesgo los pacientes medicados nunca será tan alto como el de los no medicados, que los hallazgos que impulsaron la advertencia no son precisos y que hoy hay pruebas suficientes como para que la agencia reconozca su “error de cálculo”..

Para el psiquiatra de HolaDoctor.com lo importante es que la fuente de las evidencias en las que basan las recomendaciones de la FDA sea lo más objetiva posible: Y tener claro que “una recomendación o alguna conclusión puede modificarse, evoluciona y se cambia en la medida en que se van generando trabajos e investigaciones al respecto que inclinen la balanza a uno u otro lado”.

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