Cáncer de seno: hispanas burlan a la muerte

Cáncer de seno: hispanas burlan a la muerte
Paula Andalo

La mañana del sábado 9 de mayo, húmeda y calurosa en Washington, DC, estuvo colmada de moños rosas, símbolo de la lucha contra el cáncer de seno y de una carrera que es tradición en el National Mall. Susan G. Komen Race for the Cure es un evento organizado por esta fundación que apoya programas para prevenir y detectar a tiempo la enfermedad. 

Este año, 15,000 personas se reunieron frente al obelisco, a un lado de Constitution Avenue, para correr o caminar, y honrar así a madres, hermanas, amigas que ya se fueron o que sobrevivieron a esta enfermedad. Entre ellas estaban Dolores Badillo, ecuatoriana de 56 años y Marilú Amaya, de 44, dos hispanas que lograron estar libres de cáncer.

"Me diagnosticaron cáncer de seno y luego de un muy duro camino de tratamientos me declararon libre de cáncer en el 2013", contó la salvadoreña Amaya, quien vive en Silver Spring, Maryland.

"Perdí el pelo, sufrí mucho, pero ahora me siento recuperada. Por eso estoy aquí, para apoyar y demostrar que podemos salir adelante y que, con pelo o sin pelo, siempre somos bellas", enfatizó Amaya.

Los números no están a favor de las latinas. El cáncer de seno es el primero más común en la comunidad de acuerdo a los CDC, y las hispanas tienen 20% más de probabilidad de morir por esta causa.

La razón: "las mujeres hispanas llegan a la consulta cuando el cáncer ya está en una etapa avanzada y es mucho más difícil que las terapias funcionen", destacó Norma Martínez, coordinadora de alcance comunitario de CASA de Maryland, una organización que apoya a los inmigrantes.

Martínez cuenta que CASA ayuda cada año a unas 10,000 mujeres a quienes apoya para realizarse mamografías y, eventualmente, detectar el cáncer temprano. La organización las acompaña en todo el proceso, desde conseguir una cita médica hasta comprar un medicamento o asistir a una sesión de quimioterapia. Susan G. Komen es una de las entidades que apoya este programa.

Está comprobado que la detección precoz, temprana, cuando las células malas todavía no se diseminaron por otras partes del cuerpo, logra no sólo frenar el avance del cáncer de seno, sino también curarlo.

Por eso tanto Marilú como Dolores se definen como sobrevivientes.

Tras 30 sesiones de quimioterapia, Dolores Badillo, ecuatoriana de 56 años y residente de Takoma Park, Maryland, fue declarada libre de cáncer en febrero del 2014. "Con el apoyo de mi familia y de organizaciones como CASA pude salir adelante y estoy aquí para rogarle a las mujeres hispanas que no descuiden su salud", enfatizó Badillo, con el fondo de la ceremonia de apertura de la carrera de Susan G. Komen que estaba por comenzar.

Literalmente a metros de la Casa Blanca, con frases de apoyo del luchador Paul Hogan y con los acordes de la canción Strong, esta positiva fuerza humana corrió y caminó 5 millas, como cada año desde hace 26, por la vida.

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