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Los 10 peores hábitos para tu salud

Vida que mata

Te has preguntado: ¿por qué me enfermo de manera recurrente? Es posible que gran parte de la culpa la tengas tú y no lo hayas notado. El tener malos hábitos como fumar, no usar hilo dental o comer por las noches podrían hacerte visitar al doctor más rápido de lo que canta un gallo.
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1. Mentirle a tu doctor

Además de crecerte la nariz, no lograrás recuperar tu salud. Sabemos que a veces se dificulta tener la suficiente confianza en un médico, pero si no dices la verdad, él no podrá ayudarte a sanar la enfermedad o molestia que presentes. Esto puede llevar a diagnósticos erróneos y al suministro de fármacos que podrían poner en peligro tu vida.

Pacientes mentirosos

Para saber qué tanto mienten los pacientes, la Escuela de Medicina John Hopkins analizó el uso del inhalador entre algunos enfermos. Aunque un 73% afirmó usar el inhalador tres veces por día, la realidad fue que sólo un 15% lo hizo, mientras que un 14% hasta vació sus inhaladores para simular que habían sido utilizados.

Habla con la verdad

Si quieres sanarte tendrás que hablar con el corazón. Y para hacer esto se recomienda hacer una lista de los medicamentos o suplementos que tomaste, recordar si consultaste a otros médicos alternativos, compartir si bebiste alcohol o consumiste drogas, así como revelar los estados de ánimo por los que has pasado.
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2. Comedor emocional

Cuando alguien come a causa del estrés, la depresión o la ansiedad es capaz de devorarse cualquier cosa que se encuentre en el camino. No obstante, esta práctica puede exponer a cualquier persona a presentar obesidad emocional, considera el psicoanalista Enrique Sánchez.

¡Auxilio!

Acudir con un psicólogo o recibir algún tipo de terapia que lleve a descubrir el origen de la obesidad emocional podrían ayudar a mantenerte en un peso estable sin tener que pelearte con la báscula, claro, además de llevar una sana nutrición y hacer ejercicio.

3. Comerse las uñas

Morderse las uñas no sólo hace que las manos luzcan feas, sino también puede causar deformidades y puede interferir en el crecimiento normal de las uñas. Además, causa daños en tus dientes al afectar la capa externa. Incluso, te puedes enfermar al transportar las bacterias de los dedos a tu boca.

Un asunto que preocupa

Si eres de las que no pueden dejar de morderse las uñas, quizá podrías padecer el Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC). De hecho, la Asociación Americana de Psiquiatría ha tomado muy en serio este hábito y será incluido en el Manual de Diagnóstico Estadístico de Enfermedades Mentales.
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Lo que puedes hacer

A corto plazo podría funcionarte el tener siempre un cortauñas a la mano para que no tengas nada que morder. En un plan a futuro, la profesora clínica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale, Angelina Kaner, recomienda visitar un manicurista una vez cada dos o tres semanas.
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4. Cuidar mal la piel

Si sigues los mismos cuidados que tu madre le da a su piel sólo porque tienen la misma genética, estás en un grave error, ya que existen otros factores externos que harían que tu piel necesite otros cuidados como la exposición al sol o ciertos contaminantes, asegura Neil Sadick, del Weill Cornell Medical College, en Nueva York.
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Buena idea

Programar una cita con un dermatólogo ayudará a determinar qué tipo de piel tienes, y en base a ello saber el cuidado que necesita. Puedes aprovechar la consulta para preguntar si tu piel está en buenas condiciones o si está en riesgo de presentar algún tipo de enfermedad, explica Sadick.
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5. No usar el hilo dental

Además de ayudar a prevenir algunas enfermedades de la boca y mantener las encías y dientes en buen estado, el hilo dental también podría ayudarte a evitar enfermedades letales como el cáncer de páncreas, según reveló un estudio publicado en el Journal of National Cancer Institute.
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¿Qué puedo hacer?

La respuesta es obvia. Incorpora a tu rutina de las mañanas el hilo dental ya sea antes o después del cepillado. “Piensa en ello como tomar una ducha”, considera el dentista Steve Fox. “Es algo que debe hacerse todos los días".
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6. No vigilar las enfermedades

Detectar problemas de salud a tiempo es algo determinante. La Sociedad Americana del Cáncer estima que las tasas de supervivencia para el cáncer de mama suelen ser de un 100%, sobre todo cuando se encuentran en las primeras etapas, pero cae hasta al 20% cuando está en sus últimas etapas.

Sugerencia

Para evitar cualquier tipo de tragedia, podrías programar una cita con el doctor y crear un plan de salud. Ahí puedes discutir qué pruebas de detección necesitas y cuando deberías hacerlo. También podría brindarte consejos sobre dieta y alimentación para evitar futuras enfermedades.
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7. Comer por las noches

Si prefieres la pizza fría en lugar de una manzana a esta hora del día entonces presta atención, pues un estudio hecho por la Universidad de Salud y Ciencia de Oregon ha revelado que este tipo de calorías te hacen más daño por las noches. Además, podrían provocarte algunos problemas relacionados con la acidez.
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¿Qué hago?

Para la Dra. Pamela Peeke, comer por las noches, más que hacerlo por hambre se debe al aburrimiento. Para evitar este mal hábito podrías intentar acostarte más temprano de lo normal, esto con la finalidad de evitar los antojos.
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8. Fumar

Además del mal olor que emite el cigarro es uno de los hábitos más perjudiciales para la salud. De hecho, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) estiman que un 19% de las mujeres en los Estados Unidos son fumadores y las mujeres de mayor edad tienen un 40% más de posibilidades de desarrollar cáncer de seno.

Apaga el cigarro

Consulta a tu médico sobre los medicamentos que podrían hacerte tirar el cigarro. Además, existen antidepresivos que ayudan a calmar las ansias causadas por la nicotina. Si bebes alcohol, evítalo, al menos durante los primeros tres meses después de haber dejado de fumar, aconseja Michael Fiore de la Universidad de Wisconsin.
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9. No usar la ropa adecuada

En ocasiones, hacer ejercicio puede resultar contraproducente, ya que si usas una camiseta de algodón en un día caluroso podría causarte rozaduras y usar calzado incómodo para una clase de aerobics, daría lugar a un esguince, considera Chris Freytag, experto en fitness.

Entonces, ¿qué hago?

No te rompas la cabeza. Freytag sugiere buscar el calzado que mejor te acomode para correr y tratar de cambiarlos cada 500 millas o cada 6 a 12 meses. Sobre la ropa, él sugiere lavarla de inmediato después de usarla para evitar los malos olores y tratar de buscar la más cómoda.
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10. Saltarse el sueño

La falta de sueño no sólo disminuye tu estado de alerta sino también daña tu salud de forma importante. Por ejemplo, tus niveles hormonales aumentan, afectando el apetito, distribución de peso, así como el estado de ánimo. Y no olvides las ojeras que suelen formarse. Ante esto lo mejor es tratar de dormir las 8 horas necesarias.