Leche: beneficios y riesgos de su consumo

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A diferencia del resto de los mamíferos, la mayoría de los seres humanos continúa consumiendo leche, de otros animales, tras finalizar el período de lactancia. Con ello, se busca continuar con un tipo de nutrición más allá de los primeros años de vida. Aquí recopilamos conclusiones de diferentes investigaciones para conocer los beneficios de la leche y qué precauciones debes tener en cuenta.

Qué es la leche

La leche es una secreción nutritiva que los mamíferos crean en las glándulas mamarias para alimentar a sus crías. Esto permite alimentarlas correctamente hasta que sean lo suficientemente fuertes como para abastecerse por cuenta propia. Los seres humanos comenzaron a explorar el consumo de leche de otros animales como una forma de obtener nutrientes esenciales.

Tipos de leche

Aunque la leche de vaca se considera el mejor suplemento saludable, tanto para niños como para adultos, su consumo es también el más popular debido a su accesibilidad. Otras opciones son las leches de oveja, cabra, caballo, burro, búfalo, reno, camello o yaks, y las variantes vegetales, que se elaboran a partir de frutos secos, cereales, granos o semillas, como las almendras, lino, soja o arroz.

Animal vs. Vegetal
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Animal vs. Vegetal

Las alternativas de leche vegetal pueden tener un importante rol en la dieta, especialmente para los casos de alergia o intolerancia a la lactosa. Sin embargo, los expertos aclaran que no son nutricionalmente superiores a la leche animal y muchas veces sus beneficios suelen verse intensificados por la publicidad.

Leche de vaca vs vegetal ¿cuál es mejor?

Calidad nutricional

La leche de vaca se alza como una opción nutritiva ya que cubre muchos de los déficit de las dietas de adultos y jóvenes. Aporta vitaminas A y del complejo B, carbohidratos, fósforo, hierro, magnesio, selenio, zinc, y, fundamentalmente, calcio (solamente un vaso de leche ofrece la mitad del contenido diario recomendado). En los últimos años su consumo se ha vinculado con ciertos beneficios:

1. Buena para los huesos
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1. Buena para los huesos

La leche es una rica fuente de calcio, un mineral esencial para el crecimiento y desarrollo adecuado de una estructura ósea fuerte. Por ello, muchos trastornos de los huesos, como la osteoporosis, se pueden prevenir con una ingesta diaria de leche. Los investigadores advierten que los niños privados de leche de vaca tienen más probabilidades de sufrir fracturas y necesitan un mayor tiempo de curación.

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2. Protege los dientes

Además de prevenir trastornos óseos y facilitar la recuperación del daño en los huesos, la leche es una excelente opción para cuidar la salud dental, especialmente en niños, cuando se encuentra en desarrollo. Además, algunos especialistas aseguran que su consumo es una forma de reemplazar a los refrescos, reduciendo así la aparición de caríes o problemas de encías.

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3. Cuida la piel

Desde hace siglos que es muy común encontrar a la leche y sus derivados entre los principales ingredientes de los productos cosméticos. Esto se debe a que sus compuestos antioxidantes ayudarían a fortalecer la piel, eliminando las células muertas, rejuveneciéndola y refrescándola. Puedes mezclar leche con miel y aplicar sobre las zonas afectadas para potenciar sus beneficios.

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4. Salud del corazón
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4. Salud del corazón

Distintas investigaciones hallaron que el consumo regular de leche sería una ayuda extra para que el buen funcionamiento del corazón. Esto se debe a que es rica en calcio, que se ha vinculado con un menor riesgo de accidentes cerebrovasculares y aterosclerosis. Además, la presencia de potasio y magnesio ayudaría a prevenir la hipertensión, gracias a sus efectos vasodilatadores.

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5. Rehidratación

Los líquidos son fundamentales para que el cuerpo funcione correctamente, y, a medida que este los consume, debemos reponerlos para evitar una deshidratación. Si bien el agua es la mejor opción para lograrlo (se aconseja beber 8 vasos al día), los expertos informan que la segunda opción en la lista sería la leche, ya que posee una gran cantidad de moléculas de agua y una buena calidad nutritiva.

Deficiencia

El consumo de leche resulta clave para mantener buenos niveles de energía y fuerza para realizar las actividades cotidianas. Además, permitirá un buen desarrollo y crecimiento durante la infancia. Cuando su consumo es escaso o nulo, existe el riesgo de sufrir osteoporosis, anemia severa, y otras enfermedades relacionadas.

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Precauciones

Los expertos coinciden en que, al ser catalogada como una de las opciones más saludables de la dieta, se olvida que la leche también es rica en grasas, al igual que sus derivados, como el queso, mantequilla o yogures. Su gran aporte calórico significa un mayor riesgo de sobrepeso y obesidad. Por eso, lo mejor es recurrir a las opciones descremadas.

Problemas para digerirla
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Problemas para digerirla

Algunas personas pueden tener intolerancia a la lactosa y pueden tener problemas para digerir la leche. Esto puede traducirse en hinchazón, dolor de estómago, gases y diarrea. Se recomienda consultar a un profesional de la salud para conocer otras opciones o reemplazos de la leche y así poder mantener una alimentación saludable.

Otros riesgos

Por su composición nutritiva, la leche muchas veces se muestra como un ambiente propenso para el desarrollo de macroorganismo dañinos, especialmente bacterias de los géneros Brucella, Escherichia, Mycobacterium, Salmonella o Staphilococcus. Este riesgo dependerá, en gran medida, del modo de crianza de los animales, y de las condiciones sanitarias al momento de extraer y envasar el producto.

Fuentes consultadas

Base Exhaustiva de Datos de Medicamentos Naturales, Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU., Departamento de Agricultura de EE. UU., Escuela de Medicina Harvard, Organización Mundial de la Salud.

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