¿Várices?, los ejercicios de Buerguer-Allen pueden ayudarte

¿Várices?, los ejercicios de Buerguer-Allen pueden ayudarte
Estos ejercicios no sólo se usan para la insuficiencia venosa, se tiene evidencia de sus beneficios en pacientes con accidentes cerebrovasculares, hemofilia y embarazo, entre otras condiciones. | Foto: ISTOCK

La insuficiencia venosa es una condición patológica del sistema venoso que se caracteriza por la incapacidad de funcional adecuada del retorno sanguíneo debido a anormalidades de la pared venosa y valvular que lleva a cabo una obstrucción o reflujo sanguíneo de las venas. Como síntomas principales son venosas visibles en las piernas llamadas varices, dolor, comezón y ardor. 

¿Qué beneficios trae el ejercicio en general a las varices?

Como mencionamos en la definición las várices son un cúmulo de sangre que se encuentra estancada en las piernas. La actividad físico-deportiva, aunque esta sea muy leve, como caminar, reduce los síntomas de la insuficiencia venosa.

Ya desde los primeros pasos, los músculos de las piernas y los muslos hacen que la sangre suba, como una especie de bomba, inicialmente puede doler o arder (imagínate si no causará estos síntomas al mover sangre que estaba estancada en las piernas). 

Después de que la sangre es movilizada de donde estaba pasa por grandes venas a la altura del abdomen y por último al tórax (gracias a la respiración agitada que tiene una persona que está haciendo ejercicio) donde regresa al corazón para ser nuevamente bombeada por el corazón.

¿Cómo funcionan los ejercicios de Buerguer-Allen?

Estos ejercicios no sólo son usados en la insuficiencia venosa, se tiene evidencia de sus beneficios en paciente con Accidentes Cerebro Vasculares, hemofilia, embarazo, entre otras condiciones.

El objetivo principal es el de movilizar la sangre o edema y aumentar el flujo de sangre de los miembros inferiores de una forma sencilla pero muy efectiva.

Consta de tres fases: 

  1. Elevación, en posición acostado se tienen los pies elevados (60° aprox) y se realizan movimientos de con las puntas de los pies arriba y abajo durante 2 y 3 minutos.

  2.  Descenso, sentado en la cama con los pies colgando se realizan movimientos circulares de tobillos durante 2 a 5 minutos.

  3.  Reposo, totalmente acostado el paciente realiza puntas de pies hacia arriba y debajo de preferencia contra resistencia con ayuda de otra persona o contra la cabecera de la cama durante 5 minutos. 

Estas fases se repiten 5 a 6 veces seguidas y se realizan 3 o 5 veces al día para obtener resultados.

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