Películas de terror ¿para bajar de peso?

Los investigadores dieron seguimiento al gasto energético total de 10 voluntarios luego de ver una selección de películas de terror y suspenso. En el estudio se midieron la frecuencia cardíaca, el consumo de oxígeno y la producción de dióxido de carbono.

De acuerdo a los resultados, el número de calorías consumidas aumenta en un 30 por ciento durante la visualización de una película de terror. Los autores del estudio indicaron que la quema de calorías se debe a los cambios fisiológicos que se producen por la oleada de adrenalina, toda vez que incrementa el estrés del organismo, reduce el apetito y aumenta la actividad del metabolismo basal.

Películas de terror ¿para bajar de peso?
| Foto: SHUTTERSTOCK

La investigación reveló además que las películas que ofrecen momentos de choque (escenas diseñadas para hacer saltar a los espectadores) son las mejores quemadoras de calorías, en los 90 minutos que dura en promedio un film se pueden llegar a quemar hasta 184 calorías, la misma cantidad que con una caminata de 30 minutos.

De acuerdo al estudio, las mejores películas de terror para quemar calorías son: El Resplandor, 184 calorías; Tiburón, 161 calorías; El Exorcista, 158 calorías; Alien, 152 calorías; Saw, 133 calorías; Pesadilla en la calle Elm, 118 calorías; Actividad Paranormal, 111 calorías; El proyecto de la bruja Blair, 105 calorías; La matanza de Texas, 107 calorías y REC, 101 calorías.

¿Qué pasa en el cerebro?

Un experimento realizado en la Universidad de Nueva York descubrió que cuando se ve una película de terror, el cerebro se activa del mismo modo que si viviera una situación real de peligro, es decir, se agudizan los sentidos, se reviven malos recuerdos asociados al momento que se está viviendo y se bloquean los mecanismos que permiten pensar de forma pausada.

Este aumento de la actividad se debe a la presencia de un neurotransmisor denominado noradrenalina, que el cerebro segrega en situaciones de gran estrés.

Los resultados fueron obtenidos por los investigadores mientras analizaban, mediante resonancias magnéticas, los cambios que se producían en los cerebros de 80 voluntarios durante la visualización de escenas de películas de terror.

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