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“Creía que comiendo mis padres me ponían más atención”

“Creía que comiendo mis padres me ponían más atención”
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Así como otras veces les conté de mis triunfos, esta vez tengo que contarles que la semana que pasó no fue de las mejores. En primer lugar, estuve engripada. ¡Y cuanto te sientes mal, no es fácil ser disciplinada!

Pero no fue lo único que me pasó: el entrenador me enseñó ejercicios nuevos, ¡súper difíciles! ¿El resultado? Me dolió todo el cuerpo por la fiebre y también por los ejercicios.

El show esta vez tendrá invitados especiales: mis padres. Vamos a hablar de un tema que siempre evité pero que necesito conversar de una vez por todas: ¡el aspecto psicológico que me hizo comer tanto!

Siempre sentí que mis padres no estuvieron tan pendientes conmigo. ¿Y adivinen qué hacía para llamar su atención? ¡Comía, comía y seguía comiendo! Ellos siempre estaban trabajando y lo que hacía en el poco tiempo que estábamos juntos era comer.

Por alguna razón estaba convencida de que si comía, ellos iban a ser felices. Los domingos, por ejemplo, mi papá nos llevaba a un restaurante en el malecón en Santo Domingo (en la bahía) y yo me comía todo. Mis hermanos también comían mucho, pero eran flaquitos y yo era la única que engordaba.

Pensaba que al comer más, mis padres me prestaban más atención, pues me sentía mal y solitaria, así que me aferraba a mi abuela y a la comida. Yo nunca había platicado con ellos de lo que yo sentía y con el programa nos sentamos y lo hablamos.

Les dije que no quería defraudarlos, aunque hacía las cosas por mí, para mí sigue siendo importante que ellos se sientan orgullosos. ¿Quién iba a decir que el show no sólo me está ayudando a bajar de peso sino a mejorar mi relación con mis padres, a sentirme más querida?

Alejandro me ayudó mucho en esta etapa. Me hizo ver que a veces las muestras de amor son otras, que no necesariamente son verbales. Como cuando me acompañaban al colegio. ¡Eso también es amor!

En esta semana intensa también pude darme cuenta de otra cosa: hay otras cosas que me "llenan". El amor de mi familia es un ejemplo. Y por eso, la comunicación es tan importante. Pero para comunicarme, necesité abrirme. Antes si no me preguntaban, pues yo no hablaba, era más reservada. Ahora ya no me callo las cosas, si hay algo que me molesta lo digo. Con ustedes, amigos, ¡la nueva Larissa!

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