Sarampión: la peligrosa enfermedad que está de vuelta

Aunque muchos creen que se trata de una simple erupción, el sarampión es una enfermedad peligrosa que había sido erradicada en varios países y este año ha tenido un repunte de tales magnitudes que la Organización Mundial de la Salud ha hecho un llamado a los gobiernos para implementar medidas que frenen la propagación. ¿Por qué regresó?

El sarampión es una enfermedad viral y una importante causa de muerte entre los niños pequeños, de acuerdo a la OMS. Es muy contagiosa: se propaga por el aire, cuando una persona infectada tose o estornuda. El primer síntoma suele ser fiebre, luego hay tos, secreción nasal, ojos rojos y brota una erupción de pequeñas manchas rojas que comienza en la cabeza y se extiende al resto del cuerpo.

La enfermedad implica riesgos para todas aquellas personas que no estén vacunadas. | Foto: GETTY IMAGES

  • ¿Cómo se contagia el sarampión?

Europa es una de las regiones donde se han disparado los casos de la enfermedad: en los primeros seis meses del año se registraron 41,000 (y al menos 37 muertes), una cifra récord, informó la OMS. En 2017 fueron 23,927 casos y en 2016, 5,273.

América fue declarada libre de los virus endémicos de rubéola en 2015 y del sarampión en 2016, sin embargo, este año se han registrado más de 1,100 casos en 11 países, de acuerdo a la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Este número supera los de 2017, cuando la suma total fue de 895. Entre los países que han reportado la enfermedad están Argentina, Canadá, Venezuela, Brasil y Estados Unidos.

¿Qué está pasando?

“A pesar de la eliminación del virus en América, ante la falta de inmunización, las personas pueden contraer o ‘importar’ el virus de otras regiones. Por ejemplo, si usted o un familiar no cuenta con la inmunización contra el virus del sarampión y entra en contacto con una persona infectada en algún lugar público, usted o su familiar pueden contagiarse”, explica el médico Manuel Meléndez Córdoba, quien es parte del staff de HolaDoctor Consultas.

Los movimientos migratorios -e incluso el turismo- han facilitado la propagación del sarampión. En América ha impactado en caso de Venezuela; en el país se reestableció la transmisión endémica del virus y, a consecuencia de la crisis que vive, miles de personas se han movilizado a otros destinos. Según la OPS, la nación suramericana actualmente tiene el mayor número de casos del continente: hasta el 20 de agosto, eran 3,545, incluidas 62 defunciones. 

Una situación similar ocurre en Europa, donde hay miles de refugiados provenientes de países de África y Asia, que no cuentan con buenas condiciones de salubridad. 

Estos virus “importados” pueden desarrollar brotes infecciosos, incluso en países que cuentan con un buen sistema de salud, como Estados Unidos, si hay personas que no han sido vacunadas. “En el año 2014, 667 casos de sarampión fueron reportados, de los cuales el 92% contaba con un esquema de vacunación incompleto o desconocido”, afirma Menéndez Córdoba.

Actualmente en el país norteamericano los medios de comunicación alertan sobre un brote de la enfermedad: cada semana hay nuevos reportes en diferentes estados. Si bien se ha registrado un aumento de casos (124, hasta el 11 de agosto) los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades han aclarado que no se trata de una situación como la de 2014.

“No hay un brote actual de sarampión en varios estados en Estados Unidos. El número de casos informados en 2018 es similar a los últimos años y en el rango esperado. Algunos informes recientes de los medios malinterpretaron los datos emitidos regularmente por los equipos de vigilancia de los CDC. Pero el sarampión todavía es común en muchas partes del mundo”, se lee en el sitio web del organismo.

Prevenir es la única solución

Los informes de salud de los diferentes países donde se ha registrado el aumento del sarampión coinciden en que la mayoría de las personas que la contrajeron no estaban vacunadas. Tanto la OMS como los CDC han alertado sobre la importancia de las vacunas para enfrentar el repunte de la enfermedad.

La inmunización consiste en aplicar una dosis única de un virus atenuado a través de la vacuna triple o MMR para proteger de sarampión, paperas y rubéola. La primera dosis debe recibirse entre los 12 y 15 meses de edad y genera 95% de inmunidad, la segunda se aplica entre los 4 y 6 años e inmuniza al 100%. Según los CDC, adolescentes y adultos también pueden vacunarse.

El movimiento antivacunas ha sido uno de los obstáculos para cumplir con los esquemas de vacunación, hecho que ha sido denunciado en medios de comunicación y redes sociales. El argumento del que se valen muchos padres para no inmunizar a sus hijos se basa en un estudio llevado a cabo por el gastroenterólogo británico Andrew Wakefield en el que indicaba que había un vínculo entre la vacuna MMR y el autismo. Pero dicho estudio carecía de evidencias sólidas (la muestra fue de solo 12 niños), fue retirado de la revista The Lancet, donde se publicó hace 20 años y Wakefield perdió su licencia para ejercer como médico.

“Hasta el momento no hay estudio que muestre una correlación directa entre la vacunación contra el sarampión con algún efecto adverso grave; la reacción que puede generar la vacuna es de una fiebre, rash o dolor, pero se presentan en casos aislados”, afirma Menéndez Córdoba, para quien la mejor opción para prevenir la enfermedad es vacunarse.

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