Cómo sobrevivir el fin de semana sin engordar

No eches a perder tus esfuerzos de la semana con los pecaditos del fin de semana. Aunque sigas una dieta estricta de lunes a viernes, con dos días de desarreglos volverás a subir las pocas libras que habías logrado perder. Rompe con este ciclo semanal cambiando tus hábitos con nuestros consejos.

Disfruta del desayuno en calma

Durante la semana, pasamos por alto esta comida o la comemos de un solo bocado. Así que el fin de semana prepara un desayuno especial, en familia, dedicándole más tiempo y asegurándote que sea balanceado. Incluye frutas, granos y proteínas. Te sentirás más satisfecho durante el resto del día.

¡No te pegues al sofá!

Aprovecha para planear actividades fuera de casa que te mantengan activo. Los parques y la playa son lugares ideales para practicar deportes divertidos con tus amigos o tus hijos. Procura transportarte a pie o en bicicleta aunque te demores un poco más en llegar a tu destino.

Prepara el picnic en casa

Prepara el picnic en casa

Para los programas al aire libre, lleva tu propia comida. Los alimentos preparados en casa suelen ser mucho más saludables que la comida que te ofrecen en estos lugares. Lleva una canasta con meriendas fáciles de comer con las manos. Las verduras crudas, las uvas y las fresas son opciones saludables.

¡Date un gusto! Con moderación
Crédito:Thinkstock

¡Date un gusto! Con moderación

Si la fuerza de voluntad te está fallando y se te antoja un postre, no te lo niegues. Elige tu pecado y sírvete una porción de tu antojo. Puede que por prohibirte un chocolate termines comiéndote la bolsa entera. Disfrútalo, pero procura no pasarte de una porción por día.

Cuidado en el restaurante

Los platos de restaurante pueden ser engañosos y terminan agregándole calorías innecesarias a tu dieta. En vez de entrada, ordena una sopa o ensalada. Pide media porción del plato principal que quieras. Si no te puedes aguantar la tentación del postre, elige un sorbete de fruta a base de agua.

Dale un descanso a la cerveza
Crédito:Thinkstock

Dale un descanso a la cerveza

Si te reúnes con tus amigos, es probable que te tomes más de una. Pero cada lata de cerveza te suma 140 calorías de puro líquido. Tómate un vaso de agua por cada cerveza que bebas y no te pases de dos. Opta por la versión light, ya que tiene 30% menos calorías (alrededor de 100).

Establece un plan de ataque

Planea con anticipación para que no comas lo primero que encuentres en tu camino cuando vayas de compras o de paseo. Evita la comida rápida en la calle. Las plazas de comida de los centros comerciales generalmente ofrecen platos con muchas calorías, pero también tienen opciones saludables.

Duerme lo suficiente

Disfruta la fiesta pero no te desveles demasiado. Al descansar poco, la hormona que regula el apetito –la leptina- le informa al cerebro que necesita más energía. Por ello, sientes la necesidad de comer más y almacenas más grasa. Duerme las 8 horas recomendadas y no necesitarás energía de más.

Elimina la tentación
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Elimina la tentación

Si tu debilidad son los postres ¡sácalos de tu cocina! Igualmente con los snacks salados y otras comidas grasosas. Acostúmbrate a tener comida saludable. Será lo primero que verás al abrir tu refrigerador cuando te dé aquel ataque de hambre.

No comas frente al televisor

Evita pasar demasiado tiempo frente al televisor: las personas que comen mirando televisión comen 40% más. Se le llama "comida irreflexiva” porque no prestas atención a lo que te estás metiendo a la boca. Si tienes planeada una noche de películas, asegúrate de comer en la mesa antes de comenzar.

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