Analgésicos opioides: mito y realidad

La crisis de opioides en que está inmerso EE.UU. con una cifra de muertes anuales que trepa a cerca de 34,500 (por analgésicos opioides tradicionales y sintéticos) obliga a separar la ficción de la realidad. ¿Hay que olvidarse de los analgésicos? ¿Quién puede volverse adicto? Conoce las respuestas de los especialistas sobre el uso de los opioides y el riesgo de adicción.

Mito 1: cuanto más tomas, mejor funcionan

Más no es mejor. A corto plazo, después de una lesión grave, por ejemplo, 2 pastillas pueden ser más efectivas que una para aliviar el dolor. Pero con el tiempo, eso no es bueno. El uso crónico de analgésicos sensibiliza una parte del sistema nervioso y modifica la forma en que el cerebro y la médula espinal interpretan las señales del dolor, dice el Dr. Richard Rosenquist, de Cleveland Clinic.
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Mito 2: si los tomas por una razón válida, no causan adicción

“No me puede pasar a mí. Soy un buen ciudadano. Soy una persona normal. No podría ser adicto”. Pensar de esta manera es peligroso. Incluso si comienzas a tomar un medicamento recetado para el dolor por una razón legítima, corres el riesgo de entrar en una adicción. No tiene nada que ver con el carácter moral y sí tiene que ver con la naturaleza altamente adictiva de estas drogas.
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Mito 3: todos los que toman opioides se vuelven adictos

El hecho de que tomes un analgésico recetado no significa que te volverás adicto. Depende en gran medida de tu propio riesgo personal de adicción. Es por eso que el Dr. Rosenquist y otros especialistas del dolor, examinan los factores de riesgo: antecedentes familiares de adicción, antecedentes personales de abuso de alcohol y drogas o ciertos trastornos psiquiátricos.
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Lo que se tiene en cuenta

"Si voy a prescribir opiáceos, voy a hacer pruebas de detección de drogas y asegurarme de que no esté tomando drogas recreativas", señala el Dr. Rosenquist. "Si alguien las usa, la probabilidad de que use medicamentos para el dolor en forma inapropiada es realmente alta. No todos se vuelven adictos, pero todos los que toman analgésicos durante un período prolongado experimentarán síntomas de abstinencia si los dejan, es natural" dijo.
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Mito 4: No hay consecuencias a largo plazo

La adicción no es el único riesgo que se presenta con los medicamentos recetados para el dolor. Cuando se los toma por períodos de tiempo prolongados, también pueden dañar el sistema endocrino del cuerpo y deshacerse de las hormonas, afectando todo, desde tu libido hasta tu riesgo de tener osteoporosis.
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Mito 5: debes evitarlos por completo

Como puedes ver, hay mucha información aterradora sobre analgésicos. Sin embargo, ciertamente hay usos legítimos, por ejemplo, ayudar a superar el dolor agudo. Sin embargo, para la mayoría de las personas, los medicamentos recetados para el dolor deben ser un tratamiento a corto plazo, asegura Rosenquist.
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Mito 6: los analgésicos te liberan del dolor

Éste puede ser el mayor mito de todos. Los analgésicos simplemente enmascaran los síntomas; no tratan la causa o raíz de tu dolor. Es por eso que el Dr. Rosenquist se centra en hacer un diagnóstico y abordar la causa del dolor siempre que sea posible para ayudar a mejorar su función, en lugar de sólo ayudarlo a no sentir dolor.
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Mito 7: Si tengo dolor crónico, puedo tomarlos por siempre

Ciertamente, los analgésicos opioides no funcionan para el dolor crónico. Las personas desarrollan una tolerancia a la medicación con el tiempo", dice Rosenquist. "Si tomas medicamentos para el dolor crónico durante un tiempo prolongado, es posible que tu dolor empeore" sostiene el especialista.

Mito 8: Para las emergencias, lo mejor son los opioides

Eso no es real. En un estudio se halló que una combinación de analgésicos de venta libre como el Motrin y Tylenol podrían funcionar igual que bien que los analgésicos opiáceos para los pacientes de emergencias que sufren torceduras o fracturas. Limitar esta primera exposición de los pacientes a los opioides es clave para detener la adicción, entre otras medidas.
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¿Qué puede hacer el médico?

Debe exigir que el paciente coopere. “¿Te estás moviendo mejor? ¿Eres capaz de volver al trabajo? Éstas son preguntas importantes. También lo es la cuestión de si ha estado esforzándose por mejorar. Por ejemplo, ¿ha estado haciendo fisioterapia para recuperarte de una lesión? Si no estás siguiendo los consejos para sentirte mejor, no voy a seguir prescribiéndolos, ya que por sí mismos, los analgésicos no son terapéuticos, dice el Dr. Rosenquist.
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Fuentes consultadas

Cleveland Clinic, Centro Médico de Albany en Albany, Nueva York, EE.UU.