9 cosas curiosas que no sabías de tu personalidad

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Tu "yo" está delante de ti como un libro abierto. Simplemente miras dentro y descubres quién eres, tus gustos y disgustos, tus esperanzas y miedos; todos están listos para ser comprendidos. Esta noción es popular, ¡pero es completamente falsa! dice un especialistas de la Universidad en California en Berkeley. ¿Realmente no sabemos cómo somos? Mira lo que dice la ciencia sobre el autoconocimiento.

Una percepción errónea

La Dra. Emily Pronin, de la Universidad de Princeton, llama "ilusión de introspección" a la idea que tenemos de nosotros mismos. La forma en que nos vemos está distorsionada, pero no nos damos cuenta. Nuestra autoimagen tiene poco que ver con nuestras acciones. Por ejemplo, podemos estar convencidos de que somos empáticos y generosos, pero pasamos indiferentes junto a una persona sin hogar en un día frío.

1. Somos un completo misterio
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1. Somos un completo misterio

¿Es la palabra "introspección" sólo una metáfora? ¿Podría ser que no nos estamos mirando a nosotros mismos, sino que producimos una autoimagen halagadora que niega las fallas? La investigación sobre el autoconocimiento ha proporcionado mucha evidencia para esta conclusión: aunque creemos que nos estamos observando claramente, nuestra imagen de nosotros se ve afectada por procesos inconscientes.

2. Mi apariencia revela quién soy
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2. Mi apariencia revela quién soy

Nuestros seres cercanos a menudo nos ven mejor de lo que nos vemos. Estamos ciegos al efecto que tenemos en otros porque no vemos nuestras expresiones faciales, gestos y lenguaje corporal. Como es tan difícil observarnos, debemos confiar en las observaciones de los demás, especialmente de los que nos conocen bien. Es difícil saber quiénes somos a menos que otros nos hagan saber cómo los afectamos.

3. Proyectarnos ayuda a entendernos

Entender nuestros motivos inconscientes puede mejorar el bienestar emocional. Nuestro sentido de bienestar tiende a crecer a medida que nuestros objetivos conscientes y nuestros motivos inconscientes se vuelven más alineados o congruentes. Por ejemplo, no debemos esclavizarnos en una carrera que nos da dinero y poder, si estos objetivos son de poca importancia para nosotros.

4. A menudo nos sobreestimamos
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4. A menudo nos sobreestimamos

¿Conoces el efecto Dunning-Kruger? Sostiene que mientras más incompetentes sean las personas, menos conscientes estarán de su incompetencia. El efecto lleva el nombre de David Dunning de la Universidad de Michigan y Justin Kruger de la Universidad de Nueva York, quienes idearon pruebas para medir cómo se calificaban las personas, y hallaron que la mayoría se sobreestimaba.

Es menos doloroso

¿Por qué el abismo entre lo que percibimos y lo real es tan asombroso? ¿No tenemos un interés en evaluarnos de manera realista? Es que “inflar” la autoestima tiene ciertos beneficios: da bienestar. Las personas deprimidas tienden a ser brutalmente realistas en sus autoevaluaciones y en cambio, una autoimagen embellecida puede ayudarnos a sobrellevar los altibajos de la vida cotidiana.

5. Tenemos conductas autodestructivas
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5. Tenemos conductas autodestructivas

Algunas personas sufren de una distorsión opuesta: se menosprecian a sí mismas y se esfuerzan para que las vean así. La gente a veces provoca a otros para que respondan negativamente y les demuestren cuán inútiles son. Ellos harán lo posible para no tener éxito, contribuyendo activamente a su propia ruina: perderán reuniones, habitualmente descuidarán el trabajo asignado y reñirán con el jefe.

6. Te engañas sin darte cuenta

Según una influyente teoría, nuestra tendencia al autoengaño proviene de nuestro deseo de impresionar a los demás. Para parecer convincentes, debemos estar convencidos de nuestras capacidades y veracidad. El apoyo de esta teoría es la observación de que los manipuladores exitosos están bastante seguros de sí mismos. Los buenos vendedores, por ejemplo, irradian un entusiasmo que es contagioso.

7. El "verdadero yo" es virtuoso
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7. El "verdadero yo" es virtuoso

La mayoría de las personas cree que tienen un núcleo esencial sólido, un verdadero yo. Asumir que tenemos una identidad central sólida reduce la complejidad de un mundo cambiante. Las personas que nos rodean juegan muchos roles diferentes. Por ejemplo, es tranquilizador pensar que nuestros amigos serán los mismos mañana y que son buenas personas, más allá de si esa percepción nuestra es correcta.

8. La inseguridad nos hace ser más morales

La inseguridad generalmente se considera una desventaja, pero no es del todo mala. Las personas que se sienten inseguras sobre si tienen algún rasgo positivo, tienden a intentar demostrar que sí lo tienen. Aquellos que no están seguros de su generosidad, por ejemplo, son más propensos a donar dinero a una buena causa.

9. Si eres flexible, podrás mejorar

Las personas con un sentido rígido de sí mismo toman mal el fracaso. Lo ven como evidencia de sus limitaciones y le temen. El temor al fracaso, por su parte, puede provocar el fracaso. Por el contrario, aquellos que entienden que un talento en particular puede desarrollarse, aceptan los retrocesos como una invitación a hacerlo mejor la próxima vez.

Entonces ¿No existe el autoconocimiento?
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Entonces ¿No existe el autoconocimiento?

La imagen que creamos de nosotros mismos es una especie de refugio seguro en un mundo en constante cambio. El autoconocimiento es más difícil de alcanzar de lo que se pensaba. El yo no es una "cosa" sino un proceso de adaptación continua a las circunstancias cambiantes. Y el hecho de que a menudo nos vemos como más competentes, morales y estables de lo que somos, nos sirve para adaptarnos.

Fuentes consultadas

Greater Good Science, Universidad de California en Berkeley. Artículo original escrito por el Dr. Steve Ayan.

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