Cómo afecta el café a las personas con hipertensión

El café forma parte de la alimentación humana desde hace aproximadamente 1.000 años.

En ese tiempo se ganó la fama de ser uno de los mejores "combustibles" para el organismo, mejorando el rendimiento físico y mental. Sin embargo, son muchas las investigaciones que advierten sobre sus efectos secundarios.

La cafeína, presente en el café, es una sustancia amarga y estimulante del sistema nervioso central. | Foto: GETTY IMAGES

Puntos clave

  • Un reciente estudio halló que beber dos o más tazas de café al día puede duplicar el riesgo de muerte cardíaca en personas con hipertensión severa.
  • El té verde, por el contrario, no aumentó el riesgo de mortalidad en ningún nivel de presión arterial.
  • Para controlar los niveles de presión arterial es importante mantener una dieta saludable, reducir el estrés, hacer ejercicio regularmente y visitar al médico con frecuencia.

Un estudio publicado en el Journal of the American Heart Association halló que, entre personas con hipertensión severa, beber dos o más tazas de café al día se asociaba con un riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular dos veces mayor en comparación con los que no bebían café. Los autores llegaron a esta conclusión tras analizar a más de 18.600 personas en Japón.

¿Qué es la presión arterial?

La presión arterial es la fuerza que ejerce la sangre sobre las paredes de los vasos sanguíneos o las arterias. Puede medirse en milímetros de mercurio (mmHg) teniendo en cuenta la actividad del corazón: presión sistólica (bombeo) y diastólica (reposo).

La Asociación Americana del Corazón (AHA) y el Colegio Americano de Cardiología (ACC) consideran niveles normales cuando la presión sistólica está por debajo de los 130 mmHg y la presión diastólica por debajo de los 85 mmHg.

Si el tensiómetro indica que las medidas anteriores se superan de manera constante, se puede haber desarrollado hipertensión. Actualmente, se estima que alrededor más de 1.300 millones de personas en todo el mundo padecen esta afección.

Cabe destacar que, para este estudio, los autores recurrieron a criterios de presión arterial ligeramente diferentes a las pautas de la AHA y el ACC. Los investigadores clasificaron la presión arterial en cinco categorías:

  • Óptima y normal: menos de 130 / 85 mmHg.
  • Alto normal: 130-139 / 85-89 mmHg.
  • Hipertensión de grado 1: 140-159 / 90-99 mmHg.
  • Hipertensión de grado 2: 160-179 / 100-109 mmHg.
  • Hipertensión de grado 3: superior a 180 / 110 mmHg.

Distintos impactos

Para este estudio, las medidas de presión arterial en los grados 2 y 3 se consideraron hipertensión severa. Los participantes, de entre 40 y 79 años, fueron seleccionados del Estudio de Cohorte Colaborativo de Japón para la evaluación del riesgo de cáncer, un gran estudio prospectivo establecido entre 1988 y 1990 de adultos que vivían en 45 comunidades japonesas.

Los participantes proporcionaron datos a través de exámenes de salud y cuestionarios autoadministrados que evaluaron el estilo de vida, dieta e historial médico. Durante casi 19 años de seguimiento (hasta 2009), se documentaron 842 muertes relacionadas con enfermedades cardiovasculares. El análisis de los datos de todos los participantes encontró que:

  • Beber dos o más tazas de café al día se asoció con el doble de riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular, en personas cuya presión arterial era de 160/100 mmHg o más, en comparación con aquellas que no bebían café.
  • Beber una taza de café al día no se asoció con un mayor riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular en ninguna categoría de presión arterial.
  • El consumo de té verde no se asoció con un mayor riesgo de mortalidad por enfermedad cardiovascular en ninguna de las categorías de presión arterial.

"Nuestro estudio tuvo como objetivo determinar si el conocido efecto protector del café también se aplica a personas con diferentes grados de hipertensión, y también examinamos los efectos del té verde en la misma población", explicó Hiroyasu Iso, autor principal del estudio.

Y agregó: "Estos hallazgos pueden respaldar la afirmación de que las personas con presión arterial alta severa deben evitar beber café en exceso, debido a que son más susceptibles a los efectos negativos de la cafeína". También señaló que, en estos casos, los efectos nocivos de la cafeína pueden superar sus efectos protectores y aumentar el riesgo de muerte.

La evidencia disponible señala que un consumo moderado de café se vincula a muchos beneficios:

  • Perder peso
  • Mejorar el desempeño 
  • Mejorar el estado de ánimo 
  • Mejorar la función renal
  • Optimizar la concentración
  • Prevenir la diabetes
  • Proteger la salud hepática

Con respecto al té verde, se suele apuntar que sus beneficios en comparación con el café se deben a que posee menos cafeína, ya que una taza de té verde de 8 onzas tiene entre 30 y 50 mg de cafeína, mientras que una taza de café tiene entre 80 y 100 mg. Otro aspecto que podría dar respuesta a esta diferencia entre ambas bebidas son los polifenoles del té verde (micronutrientes con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias).

A pesar de estos resultados, los autores señalan que, para aprender más sobre los efectos del consumo de café y té verde en personas con presión arterial alta, son necesarios más estudios.

Hábitos para controlar la hipertensión

A pesar de su gran incidencia en la sociedad a nivel mundial, la hipertensión es una afección que puede controlarse. Esto es muy importante porque puede ayudar a prevenir o retrasar la aparición de otros problemas cardíacos (como aquí vimos con la enfermedad cardiovascular). Una buena forma de lograrlo es adoptando hábito saludables:

Mantener una alimentación saludable

Para mantener los niveles de presión arterial bajo control, los profesionales de la salud aconsejan seguir los Enfoques Alimentarios para Detener la Hipertensión, mejor conocida como dieta DASH.

Este tipo de alimentación se caracteriza por incluir muchas frutas, vegetales (especialmente de hoja verde), granos integrales, legumbres, productos lácteos bajos en grasa, huevos, pollo, pescado, carnes magras y frutos secos, especialmente nueces y almendras.

Además, limita el consumo de dulces, bebidas azucaradas, alcohol, alimentos procesados y altos en grasas saturadas y sodio.

Cuidado con los excesos

Además de reducir el riesgo de muchas enfermedades, dejar de fumar puede ayudar a que la presión arterial vuelva a la normalidad o sea más sencilla de controlar.

Esta advertencia también se extiende al consumo de alcohol, que en exceso puede aumentar el riesgo de hipertensión e incluso afectar los medicamentos que se usan para controlarla.

Controlar el estrés

El estrés, nerviosismo, irritabilidad y ansiedad provocan tensión muscular, fatiga y mala circulación, favoreciendo el incremento de los niveles de presión arterial.

Prueba realizar técnicas de relajación o meditación para controlar tu respiración, frecuencia cardíaca, y, por consiguiente, hipertensión.

Ejercicio y sueño

El ejercicio es un hábito muy sano, que previene cientos de enfermedades. Se conseja que las personas hipertensas realicen actividades como caminata, baile, natación o ciclismo.

Los ejercicios de alta intensidad pueden incrementar considerablemente los valores de presión arterial (200 mmHg), aunque tras finalizar la rutina se producen efectos hipotensivos que reequilibran esos números.

El sueño también es un factor para prevenir la hipertensión, ya que el reposo permite al organismo estabilizar los niveles de presión arterial. Lo ideal es dormir entre 7 y 8 horas, de ser posible en horarios regulares.

Fuentes consultadas: Asociación Estadounidense del Corazón (AHA), Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU., Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), Clínica Mayo, Colegio Estadounidense de Cardiología (ACC), Organización Mundial de la Salud (OMS).