Qué es la bulimia: causas, síntomas, diagnóstico y tratamiento

La bulimia nerviosa es un trastorno alimentario grave que puede poner en riesgo la vida. La persona que la padece experimenta ciclos de atracones, seguidos por conductas "compensatorias", como provocarse el vómito, o usar laxantes o enemas, para deshacerse de los alimentos, y de la culpa.

La persona con bulimia probablemente esté preocupada de manera excesiva por su peso y forma corporal. Puede juzgarse a sí misma con severidad por lo que son defectos físicos que solo ella percibe. Debido a que está relacionada con la propia imagen, y no solo con la comida, la bulimia puede ser difícil de superar. Pero un diagnóstico temprano y un tratamiento eficaz puede ayudar a mejorar la autoestima, adoptar patrones de alimentación saludables y prevenir las complicaciones graves.

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Causas

Los científicos desconocen una causa específica que provoque la bulimia. Se cree, sin embargo, que las pautas culturales y sociales que imponen el modelo de cuerpos perfectos puede jugar un papel. También la genética, ya que el trastorno suele aparecer en miembros de una misma familia.

Aunque puede presentarse a cualquier edad, se diagnostica con más frecuencia en adolescentes entre los 13 y 17 años.

Síntomas

Los síntomas más frecuentes de la bulimia son:

  • Comer una cantidad excesiva de comida en un corto tiempo, generalmente sin control y de manera desesperada
  • Provocarse el vómito o utilizar laxantes para deshacerse rápidamente de esa comida: es decir purgarse para no aumentar de peso
  • Miedo excesivo a engordar
  • Tener un sentido excesivo de la autocrítica sobre el propio cuerpo, nunca estar conforme con la figura propia y exigirse metas imposibles de adelgazamiento, incluso cuando el peso es más que ideal
  • Expresar una preocupación excesiva por la comida y construir rituales alrededor de ella, por ejemplo, como se acomodan los alimentos antes de consumirlos
  • En el caso de las mujeres, menstruaciones que comienzan a ser irregulares
  • Cambios de estado de ánimo y ansiedad

Diagnóstico

La primera señal de alerta suele aparecer cuando los padres o los que viven con la persona con bulimia comienzan a observar comportamientos extraños relacionados con la comida. Por ejemplo, que la persona se despierta en mitad de la noche para comer.

También pueden ver que la persona con bulimia presenta:

  • signos de deshidratación
  • dolor de garganta (causado por el exceso de vómito)
  • caries
  • piel seca y resquebrajada
  • reflujo
  • constipación
  • cambios de peso en períodos breves de tiempo

No hay que esperar: apenas aparece la sospecha de bulimia, hay que consultar al médico. La intervención temprana es crítica. Y los padres o cuidadores (si se trata de un menor) deben comprender que no es una afección que se resuelve con una conversación o un castigo (como no salir con los amigos por un mes). Debe tratarla un profesional de salud.

El diagnóstico y tratamiento de la bulimia puede ser un camino complejo porque la persona puede no querer reconocer (o ni siquiera darse cuenta) que está padeciendo una afección que puede generar graves problemas de salud.

En general es un psiquiatra el que diagnostica la bulimia (también conocida como bulimia nerviosa), aunque es una trastorno de salud mental con componentes físicos que deben ser tratados junto con un médico generalista. En general, el criterio para diagnosticarla incluye:

1. Comer, en un período de tiempo corto (por ejemplo, dentro de un período de dos horas), una cantidad de comida que es definitivamente mayor de lo que la mayoría de la gente comería durante en un período de tiempo similar y en circunstancias similares.

2. Una sensación de falta de control sobre la alimentación durante el episodio (no puede dejar de comer o controlar qué o cuánto está comiendo).

3. Observar que estas conductas ocurren a repetición, tanto que se vuelven un patrón de conducta, y los ciclos de atracones/compensaciones ocurren al menos dos veces por semana durante tres meses.

Tratamiento

El tratamiento depende de la gravedad de la bulimia y puede incluir:

  • Grupos de apoyo en donde se discuten los problemas y desafíos con pares que están enfrentando al mismo trastorno
  • Consejería como terapia de conversación y asesoramiento en nutrición
  • Medicamentos para tratar la depresión, una afección que suele presentarse con frecuencia en personas que sufren de bulimia

En muchos casos se combinan terapias para tener más chances de éxito.

La bulimia se considera una afección crónica, por lo cual hay que llevar un control de los impulsos y estar cerca de la ayuda siempre, en caso que luego de un tratamiento haya una recaida.

Riesgos de salud por bulimia

Los riesgo del ciclo de comer compulsivamente puede causar:

  • Ácido estomacal en el esófago (el conducto que transporta alimento de la boca al estómago), lo que puede provocar daños permanente en ese conducto. 
  • Rupturas del esófago
  • Caries
  • Inflamación de la garganta

El vómito y el uso excesivo de enemas o laxantes puede llevar a:

  • Deshidratación grave
  • Bajo nivel de potasio en sangre, lo que lleva a peligrosos problemas en el ritmo cardíaco
  • Heces duras o estreñimiento
  • Hemorroides
  • Daño en el páncreas

Casos de bulimia

En los Estados Unidos, encuestas muestran que una tasa de aproximadamente el 1,5% de la población femenina y el 0.5% de la masculina ha experimentado bulimia a lo largo de su vida. 

Estos porcentajes se traducen en unas 4,7 millones de mujeres y unos 1,5 millones de hombres. Aunque la bulimia afecta principalmente a adolescentes y adultos jóvenes, existen informes de que este trastorno ocurre en personas de tan solo 6 años, así como en adultos mayores.

Entre los hombres, la investigación muestra que los hombres bisexuales y homosexuales tienen mayor riesgo de sufrir bulimia en comparación con los hombres que se identifican como heterosexuales. 

El riesgo también es especialmente alto en hombres que participan en deportes que tienen preferencia por tipos de cuerpo delgado o requisitos de peso fijo, como la lucha libre y el boxeo.