Por qué engordan las bebidas alcohólicas

“Beber alcohol engorda”, “Las bebidas alcohólicas te hacen crecer la barriga”, “Si quieres bajar de peso, deja el alcohol”. Todas estas afirmaciones son muy conocidas, pero son pocos los que pueden explicar por qué ocurre. 

En su libro “Comer para vivir”, la doctora Mónica Katz, coordinadora del Grupo de Trabajo de Obesidad de la Sociedad Argentina de Nutrición y directora de la carrera de Médico Especialista en Nutrición de la Universidad Favaloro, devela el misterio y explica por qué se sube de peso al consumir alcohol. 

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La experta considera que este hábito es un gran inconveniente metabólico ya que aporta 7 calorías por gramo y dado que el cuerpo no cuenta con un depósito para el etanol, debe gastar o utilizar todas estas calorías.

El organismo no utiliza el etanol para sus funciones vitales y se encarga de deshacerse de él lo antes posible. Y el problema es que mientras está ocupado metabolizando esas calorías, no procesa los otros combustibles que incorporamos a través de alimentos o bebidas. Como lo que no se usa se guarda, según afirma Katz, hay una competencia de combustibles que se pelean por ser usados y el alcohol siempre es el primero, porque el cuerpo quiere deshacerse de él, ya que no lo necesita. 

Durante el proceso digestivo, la grasa es la última en ser metabolizada y mientras tanto se va almacenando. Esto explica por qué se engorda al consumir alcohol. De todos modos, Katz aclara que siempre es bienvenida una copa de vino tinto, “no más de tres dedos medidos en una copa", pero no se debe combinar con un menú alto en grasas porque si el organismo siempre consume lo que no tiene… la grasa le sobra y va a parar a los rollitos de la cintura.

La evidente incidencia del alcohol en el peso hace parecer “injustas ” a las regulaciones que alcanzan a los alimentos envasados y bebidas sin alcohol, que tienen la obligación de indicar su contenido en calorías. Dado el impacto que tiene el consumo de alcohol en el sobrepeso y la obesidad, sería importante incluir esta información en las botellas. 

Alcohol, al banquillo de acusados

En un artículo del British Medical Jornal, la doctora Fiona Sim, presidente de la Royal Society for Public Health, declara que no hay ninguna razón por la que las calorías del alcohol merezcan un tratamiento diferente de las de la comida. El título del texto lo dice todo: “Las bebidas alcohólicas contribuyen a la obesidad y deberían incluir un cómputo de calorías obligatorias”.

Para tratar de paliar este efecto, en noviembre de 2014 la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA) emitió un comunicado que exige informar el contenido calórico de las bebidas alcohólicas, aunque sólo alcanza a cadenas de comidas con más de 20 puntos de venta y a operadores o dueños de al menos 20 máquinas expendedoras. Sin embargo la medida no alcanza a bebidas que se pueden comprar en los comercios.

Actualmente en Europa también se está tratando el tema del etiquetado de las bebidas alcohólicas para que anuncien sus calorías, ya que hay cada vez más conciencia sobre la relación entre el alcohol y la obesidad. 

En declaraciones al diario "El País", Felipe Casanueva, presidente de la Sociedad Española del Estudio de la Obesidad, explicó: “Hay una completa ignorancia sobre el aspecto calórico de las bebidas alcohólicas entre los bebedores sociales, Rara vez se piensa en que el alcohol supone una parte muy importante de la ingesta calórica y contribuye a la obesidad".  Y no solo eso; "se trata de calorías de bajísima calidad nutritiva, y que, además no sacian”, concluyó el experto.