Nueva guía de alimentación: menos azúcar, sal y grasas trans

"Que la medicina sea tu alimento y el alimento tu medicina". Esta frase de Hipócrates podría resumir en pocas palabras la propuesta de las nuevas guías dietarias americanas. 

“La alimentación saludable es una de las herramientas más poderosas que tenemos para reducir el riesgo de enfermedad”. Así, con esta contundente afirmación, el gobierno presentó las nuevas recomendaciones, creadas por el Departamento de Salud y Servicios Humanos y el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, para que cualquier persona pueda tener una mejor salud, como resultado de una alimentación más sana. 

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El objetivo de esta nueva edición de recomendaciones es ayudar a los estadounidenses a comer mejor para prevenir enfermedades crónicas como la obesidad, la enfermedad cardíaca, la hipertensión y la diabetes tipo 2. Pero esta vez, con ciertas sugerencias que aparentemente buscan "hacer más fácil para todos" el cambio de hábitos del que se viene hablando desde hace años. 

Entre los puntos principales, se destacan la reducción del sodio, el azúcar agregado y las grasas trans, y también la toma de conciencia de que estos grandes cambios, empiezan con pequeñas decisiones, tanto en el hogar como en la escuela, en el trabajo como en la comunidad. 

En lo que se refiere al azúcar y las grasas trans, la guía es muy específica: el consumo de cada uno no puede exceder el 10% de las calorías totales indicadas para cada persona. Tambíen en lo que respecta al sodio la guía es muy clara: los adultos y los niños mayores de 14 años no deben consumir más de 2,300 mg por día, y los niños más pequeños mucho menos aún. 

¿Qué significa un modelo de alimentación saludable?

Esto incluye toda la comida y la bebida que una persona consume todo el tiempo, que sea adaptable a los gustos de cualquier persona, más allá de su cultura, tradición y presupuesto; que incluya variedad de alimentos como granos, frutas, lácteos bajos en grasa o sin grasa, carne magra y otro tipos de proteínas. 

Los pilares fundamentales

  • Comer para la salud y a largo plazo: la evidencia científica demuestra que las personas que tienen una alimentación más saludable tienen menor riesgo de enfermedades crónicas. 
  • Empezar con pequeños cambios: proponerse pequeñas mejoras hará más fácil alcanzar la meta de tener una mejor alimentación. Cada elección es una oportunidad de hacer un cambio. Por ejemplo, cambiar el pan de molde por pan de granos enteros. 

Quedan 5 años para poner en práctica estas recomendaciones. Con pequeños cambios y con la ayuda de todos, hay más posibilidades de que estos objetivos se hagan realidad.