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Qué son los trastornos del espectro autista (TEA)

Qué son los trastornos del espectro autista

Los trastornos del espectro autista (TEA) son un grupo de discapacidades del desarrollo que pueden causar problemas graves, y hasta crónicos, de socialización, comunicación y conducta.

Las personas con TEA procesan la información en su cerebro de manera distinta a los demás.

Puntos clave

Guía del autismo

Otros trastornos relacionados

Se los llama “trastornos de un espectro” porque afectan de manera distinta a cada persona, y pueden ser desde leves hasta muy graves. Aunque todas las personas con TEA presentan algunos síntomas similares, especialmente los relacionados con problemas en la interacción social.

Los TEA suelen aparecer antes de los 3 años y duran toda la vida, pese a que los síntomas pueden mejorar con el tiempo. Algunos niños con TEA dan señales de que presentarán problemas futuros a meses de nacidos. En otros, puede ser que los síntomas no se manifiesten sino hasta los 24 meses o después.

Algunos niños con TEA parecen desarrollarse normalmente hasta los 18 a 24, cuando dejan de adquirir nuevas destrezas o pierden las que ya tenían.

En distintos estudios se observó que entre un tercio y la mitad de los padres de niños con TEA advirtieron la presencia de un problema antes de que el niño cumpliera el año, y el 90% observó problemas hacia los 24 meses.

Cabe destacar que algunas personas que no tienen TEA pueden presentar también algunos de estos síntomas, por ejemplo, un atraso en el lenguaje. Pero para las personas que sí fueron diagnosticadas con un trastorno de estas características, estas discapacidades dificultan mucho su vida diaria.

Tipos de TEA

Se los clasifica de acuerdo a tres tipos:

  • Trastorno autista (es el autismo “clásico” ) Este es el trastorno en que la gente piensa más frecuentemente al escuchar la palabra “autismo”. Las personas con trastorno autista por lo general tienen retrasos significativos en el desarrollo del lenguaje, problemas de socialización y comunicación y conductas e intereses inusuales. Muchas personas con trastorno autista también tienen discapacidad intelectual.
  • Síndrome de Asperger. Las personas con síndrome de Asperger suelen presentar algunos síntomas más leves del trastorno autista. Pueden tener dificultad para socializar así como intereses y conductas inusuales. Sin embargo, típicamente no tienen problemas de lenguaje o discapacidad intelectual.
  • Trastorno del desarrollo generalizado no especificado (PPD-NOS, por sus siglas en inglés; también llamado “autismo atípico”) A las personas que reúnen algunos criterios para el diagnóstico del trastorno autista o del síndrome de Asperger, pero no todos, puede que se les diagnostique un trastorno generalizado del desarrollo no especificado. Las personas con este trastorno por lo general tienen menos síntomas y éstos son más leves que en el trastorno autista. Los síntomas pueden causar sólo problemas de socialización y comunicación.

Signos y síntomas

Los padres suelen tener las primeras señales de alerta cuando el niño:

  • No reacciona cuando la llaman por su nombre, hacia los 12 meses de edad
  • No señala objetos para mostrar su interés (señalar un avión que está volando), hacia los 14 meses
  • No juegua con situaciones imaginarias (por ejemplo, dar de “comer” a la muñeca), hacia los 18 meses
  • Evita el contacto visual y prefiera estar sola
  • Tiene dificultad para comprender los sentimientos de otras personas o para expresar sus propios sentimientos
  • Tiene retrasos en el desarrollo del habla y el lenguaje
  • Repite palabras o frases una y otra vez (ecolalia)
  • Contesta cosas que no tienen que ver con las preguntas
  • Le irritan los cambios mínimos
  • Tiene intereses obsesivos
  • Aletea con las manos, meza su cuerpo o gire en círculos
  • Reacciona de manera extraña a la forma en que las cosas huelen o suenan

Conoce más sobre signos y síntomas del autismo

Diagnóstico

Los TEA pueden ser difíciles de diagnosticar, porque no existen pruebas médicas, como los análisis de sangre, que diagnostiquen estos trastornos. Para hacer un diagnóstico, los médicos evalúan la conducta del niño y su desarrollo.

Los TEA a veces se pueden detectar a los 18 meses o antes. Hacia los dos años de edad, el diagnóstico que haga un profesional experimentado se puede considerar muy fiable.[1] Sin embargo, muchos niños no reciben un diagnóstico definitivo sino hasta que tienen más edad. Este retraso significa que hay niños con TEA que no reciben la ayuda que necesitan.

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Tratamiento

No hay un tratamiento único ni uno ideal para todos los niños con trastornos del espectro autista. Sin embargo, es muy importante enseñarle al niño destrezas específicas en un contexto bien planeado y estructurado.

Algunos niños reaccionan bien a un tipo de tratamiento mientras que otros tienen una reacción negativa o no reaccionan para nada al mismo tratamiento. Antes de escoger el programa de tratamiento, es importante hablar con el pediatra y expertos que hayan asistido al niño para comprender todos los riesgos y beneficios.

También es importante recordar que los niños con TEA se pueden enfermar o lesionar de la misma manera que los otros niños que no tienen estos trastornos. Los chequeos médicos y dentales de rutina deben ser parte del plan de tratamiento. A menudo es difícil saber si la conducta de un niño está relacionada con una TEA o si es producto de una afección independiente.

Por ejemplo, los cabezazos contra un muro pueden ser un síntoma de TEA o un signo de que al niño le duele la cabeza. En esos casos, es necesario realizar un examen físico completo. Vigilar un desarrollo saludable significa no sólo prestar atención a los síntomas relacionados con los TEA, sino también estar pendiente de la salud física y mental del niño.

En el caso de una persona adulta, las diferencias de aproximación a la persona con autismo son notables. En este artículo, te informamos sobre cómo convivir con adultos con TEA.

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Causas y factores de riesgo

Los trastornos del espectro autista son afecciones físicas relacionadas con una biología y química anormales en el cerebro, cuyas causas exactas aún se desconocen. Probablemente haya una combinación de factores químicos y ambientales que causan el desarrollo de alguno de estos trastornos.

Los factores genéticos parecen ser importantes. Por ejemplo, es mucho más probable que los gemelos idénticos tengan ambos autismo en comparación con los gemelos fraternos (mellizos) o con los hermanos. De manera similar, las anomalías del lenguaje son más comunes en familiares de niños autistas e igualmente las anomalías cromosómicas y otros problemas del sistema nervioso (neurológicos) también son más comunes en las familias con autismo.

La Academia Estadounidense de Pediatría y El Instituto de Medicina (IM) están de acuerdo en que ninguna vacuna o componente de alguna vacuna sea responsables del número de niños que actualmente están siendo diagnosticados con autismo. Ellos concluyen que los beneficios de las vacunas superan a los riesgos.

También se concuerda en que la educación de la familia no está relacionada con el desarrollo de estos trastornos.

Ayuda y recursos

La campaña “Aprenda los signos. Reaccione pronto” de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) ofrece toda la información necesaria para padres preocupados.

El Centro Nacional de Diseminación de Información para Niños con Discapacidades también ofrece asesoría y ayuda. El teléfono es 1- 800-695-0285.

Sociedad Americana de Autismo

Autism Speaks

Fuentes: CDC, NIH, Sociedad Americana de Autismo

Material actualizado en junio del 2011