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La vasectomía: la esterilización del hombre

En los Estados Unidos, unos 500.000 hombres de entre 18 y 65 años optan anualmente por esta intervención. El 95% de se muestra satisfecho con el procedimiento y reporta haber mejorado su vida sexual al no tener que preocuparse por prevenir embarazos no deseados.

En qué consiste el procedimiento

Se realiza tanto en quirófano como en consultorio, donde un cirujano especialista en urología hace una pequeña incisión en la sección anterior del escroto o bien dos laterales más pequeñas. Luego extrae los conductos seminales o deferentes, los corta y los liga, de forma que los dos extremos de cada conducto quedan anudados y separados entre sí. A continuación se introducen nuevamente los conductos en el escroto y la herida suele requerir algún punto reabsorbible que puede presentar un sangrado mínimo.

Puntos clave

  • Consiste en una cirugía menor ambulatoria que esteriliza al hombre.
  • Si bien se ha difundido la idea de que la vasectomía es reversible,  esta intervención se debe hacer con ánimo definitivo.
  • No se recomienda a hombres menores de 30 años ni a solteros.

Un  procedimiento más moderno es la VSB (vasectomía sin bisturí), que es una técnica con un porcentaje mucho menor de complicaciones y es el procedimiento “Gold Standard” de la Asociación Americana de Urología. La VSB nace con la idea de realizar la intervención con mínimas molestias, para la cual utiliza un instrumental único y específico como una pinza que provoca la apertura de la piel separando y no cortando las fibras como en el caso del bisturí tradicional.

Este tipo de cirugía es igualmente efectiva que la convencional, pero más sencilla y menos invasiva, insume menor tiempo quirúrgico y tiene más alta recuperación del paciente debido a que ocasiona menos molestias.


Ninguna de estas dos alternativas es efectiva inmediatamente y hay que tomar la precaución de no mantener relaciones sexuales por lo menos durante una semana después de la operación. Asimismo, deberá hacerse una prueba de espermatozoides tras unas 20 relaciones sexuales o dos meses y durante ese lapso deberán usarse métodos anticonceptivos.
Entonces ¿quiénes si?

Para tener en cuenta

Si bien se ha difundido la idea de que la vasectomía es reversible,  esta intervención se debe hacer con ánimo definitivo. De todos modos, si el varón quisiera tener descendencia debería someterse a una nueva operación llamada vasostomía en la que el cirujano revierte el procedimiento inicial, o como segunda alternativa, realizar una biopsia testicular para obtener espermatozoides y luego una fecundación artificial.

Son aptos para elegir este método los hombres con plena seguridad de que no quieren o no pueden tener más hijos y desean una protección permanente y definitiva.

¿Quiénes no?

  • Hombres presionados por preservar la salud de su pareja y no por razones personales propias.
  • Hombres con relaciones de pareja inestables.
  • Hombres que desean tener hijos más adelante acudiendo a un banco de esperma o revirtiendo la intervención.
  • Jóvenes menores de 30 años que todavía pueden tener cambios significativos en su vida.
  • Solteros o recién casados.
  • Pacientes que tienen que tomar una decisión apresurada.
  • Hombres cuya pareja se opone a la intervención.
  • Pacientes que no tengan acceso a otros métodos de anticoncepción.

 Los temores más comunes de la vasectomía

No produce ningún cambio hormonal ni sexual; sólo impide el paso de los espermatozoides hacia el líquido seminal.

No se pierde la eyaculación pues el semen se produce en la vesícula seminal y no en los testículos. El esperma representa sólo un 3% de la eyaculación y el otro  97% lo conforman varios fluidos provenientes de la próstata.

Los hombres no pierden masculinidad. La hormona masculina o testosterona se produce en los testículos en la misma cantidad que luego de la vasectomía.

No aumenta el riesgo de cáncer de próstata, según se creía a principio de los ’90. Estudios posteriores demostraron que esta idea era errónea.

Curiosidades

La vasectomía no es una práctica moderna: hay antecedentes en publicaciones del Reino Unido que datan de 1830 en las que se describen incipientes y exitosas intervenciones  realizadas en perros. Es un método que fue muy utilizado en la primera mitad del siglo XX, tanto para controlar la natalidad como para esterilizar a ciertos criminales. A partir de 1960 se adoptó en forma bastante masiva, especialmente en los Estados Unidos.