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¿Por qué engordamos?

Rara vez es la obesidad el resultado de una enfermedad. Lo cierto es que la mayoría de las personas engorda porque ingiere más calorías de las que su cuerpo necesita. Y no sólo se trata de comer demasiado en términos de cantidad, sino también de calidad.

¿Qué es mejor, comer poco y con frecuencia o comer mucho y pocas veces?

La mayoría de los expertos en nutrición concuerda que lo recomendable es comer varias veces al día, en poca cantidad, y escoger alimentos bajos en calorías y ricos en nutrientes.

Cuando comemos pequeñas cantidades, con mayor frecuencia experimentamos menos hambre a lo largo del día, ya que transcurre poco tiempo entre comida y comida. De esta forma, resulta más fácil resistir la tentación de hartarnos entre comidas con alimentos de elevado contenido calórico, como dulces, galletas y frituras, o de llenarnos demasiado a la hora de comer.

¿Qué tiene que ver el metabolismo?

La cantidad de alimento que cada uno de nosotros necesita para realizar nuestras actividades, es decir, nuestras necesidades energéticas, está determinada por el metabolismo de cada individuo y por su nivel de actividad física. Por consiguiente, el metabolismo también se relaciona con la tendencia a engordar.

Aunque éste es muy similar en la mayoría de las personas, algunas poseen un metabolismo sumamente bajo, lo que significa que su necesidad calórica es inferior y necesitan comer menos que los demás.

Por el contrario, algunos individuos requieren de un consumo de calorías superior a lo normal debido a que poseen un metabolismo alto y pueden comer más que la mayoría de nosotros, sin engordar. Puede que estos últimos nos parezcan afortunados, pero debemos recordar que el hecho de comer más no necesariamente significa tener una buena nutrición.

Algunas causas del sobrepeso

La siguiente es una lista de posibles causas del sobrepeso. Si pesas demasiado, te invitamos a analizarlas, pues una de ellas podría ser la raíz de tu problema:

  • Herencia
    El factor genético juega un papel muy importante en el desarrollo de la obesidad, aunque ésta también puede originarse de una alimentación y hábitos poco saludables. Si tu familia tiene antecedentes de obesidad, haz un esfuerzo especial por alimentarte bien y seguir una rutina de ejercicios.
  • Comer por estrés, ansiedad, depresión, u otras emociones
    Muchas veces nos refugiamos en la comida para evitar enfrentarnos a emociones complejas o situaciones estresantes. Si te ves en esta situación, intenta encontrar otras soluciones para superar tus estados de ánimo. El ejercicio ayuda a liberarte del estrés y, de paso, quema calorías. Asimismo, la meditación u otro pasatiempo -y no la comida- te ayudarán a relajarte y superar los momentos difíciles.
  • Medicinas
    Existen varias medicinas, como los esteroides y la píldora anticonceptiva, que pueden contribuir al aumento de peso. Si sospechas que esta es la razón de tu problema, habla con tu médico sobre la posibilidad de cambiar la dosificación o el medicamento. Lo más importante: reduce el consumo de calorías y haz ejercicios con el fin de mantener tu peso.
  • Dejar de fumar
    Si dejaste de fumar hace poco, es posible que hayas subido algunas libras, ya que la nicotina incrementa el metabolismo de forma artificial y éste debe adaptarse a la falta de dicha sustancia; además, puede que los alimentos te estén sirviendo como sustitutos del cigarrillo.

    Para perder esas libras de más, cuando te asalten los antojos, debes procurar comer pequeñas meriendas que contengan pocas calorías, como una fruta fresca, un yogur o palomitas de maíz con poca grasa. Ante todo, piensa que engordar unas cuantas libras es mucho menos nocivo que fumar.

  • Tener un bebé
    Después del parto, la grasa acumulada durante el embarazo muchas veces no desaparece con la facilidad deseada. Es muy importante que comas alimentos balanceados, principalmente si decidiste amamantar a tu bebé.

    Para volver a tu peso anterior al parto, debes practicar algún ejercicio ligero y comer alimentos bajos en grasas y azúcares y ricos en proteínas y fibra. La lactancia también te ayudará a recuperar la línea porque la producción de leche reduce el depósito de grasas.

En forma, con el pasar del tiempo

A medida que transcurren los años, el peso tiende a acumularse gradualmente. Las personas mayores necesitan menos energía que las jóvenes porque su metabolismo basal es más lento y, además, suelen hacer menos ejercicio.

Para evitar que las libras se acumulen junto con los años, reduce paulatinamente la ingestión diaria de calorías y llevar una vida activa. No pretendas tener el cuerpo que tenías a los 18 años, pero sí concéntrate en llevar una vida saludable.

*Dietista