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Terapia magnética para curar la depresión

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Terapia magnética para curar la depresión
CRÉDITO: THINKSTOCK

En un país con unos 14 millones de personas con diagnóstico de depresión, un nuevo tratamiento electromagnético abre una luz de esperanza para los casos de depresión en los que la terapia y los medicamentos parecen haber dejado de actuar. Se trata nada más ni nada menos, que de una estimulación magnética en la zona de la corteza cerebral que afecta el estado de ánimo. Los resultados parecen positivos aunque las opiniones sobre sus beneficios a largo plazo son encontradas.

Se calcula que un 5% de la población sufre de depresión severa, una enfermedad mental debilitante hasta tal punto que puede hacer muy difícil que quien la sufra, salga de la cama a la mañana y pueda sostener una vida laboral y social. Muchos de estos casos incluso son personas que literalmente pierden el deseo de vivir.

Dentro de la población de 14 millones de personas diagnosticadas con algún tipo depresión en Estados Unidos, se calcula que la mitad aproximadamente encuentran mejoras con el tratamiento psicoterapeútico y las medicinas específicas, según estadísticas de la agencia gubernamental conocida como  Agency for Healthcare Research and Quality. 

Sin embargo, la mayoría de los estudios muestran que en algunos casos, los antidepresivos acaban parcialmente con los síntomas o los suprime durante un período determinado de tiempo, en general, un tercio del tiempo, con lo cual existe una necesidad de complementar estos tratamientos con algo que funcione, sobre todo en los casos de mayor resistencia.

Y en esa línea de investigación y acción surge este tratamiento magnético para las depresiones resistentes. La estimulación magnética transcraneana o estimulación magnética transcraneal (EMT) es una técnica desarrollada por la neurofisiología que permite la inducción de una corriente en el cerebro en forma segura y no invasiva.

De qué se trata esta terapia alternativa

Los principios de inducción electromagnética fueron descubiertos por Michael Faraday en el siglo XIX, pero recién en 1984 el doctor Anthony Barker y sus colaboradores quienes consiguieron desarrollar un máquina estimuladora capaz de despolarizar las neuronas en la corteza cerebral y desde hace un tiempo ya se utiliza como forma de complemento en varias patologías, entre ellas la depresión.

La energía magnética atraviesa la piel y el cráneo sin ningún dolor por lo que no requiere ninguna anestesia o sedación. Para comprender como actúa se podría decir que la  estimulación magnética transcraneal (más allá del cráneo)  produce una corriente eléctrica en aquellas zonas específicas del cerebro que se relacionan con el estado de ánimo y que depende como se aplique  producirá un aumento o disminución de la excitación neuronal, lo cual también produce cambios en el metabolismo de algunos neurotransmisores como triptófano y serotonina en algunas áreas cerebrales.

Si bien la agencia concluye que con este tratamiento hay una supresión de síntomas en los pacientes depresivos que son resistentes a los tratamientos convencionales, los expertos aseguran que se requiere de una mayor investigación sobre el efecto a largo plazo para poder lograr el pago por parte de las aseguradoras de los costos del tratamiento, el cual prácticamente no tiene efectos secundarios ni trae complicaciones.

El tratamiento electromagnético, aprobado por la Food and Drug Administration, se utiliza cada vez más en hospitales y tratamientos psiquiátricos y ya ha ayudado a mucha gente con síntomas depresivos resistentes a los tratamientos más convencionales.

Si bien ya tiene su grupo de adeptos, la efectividad de este tratamiento está aún en discusión, ya que sus detractores cuestionan la duración de sus efectos. 

Algunos resultados

Algunas investigaciones han demostrado que el tratamiento resulta más efectivo que un tratamiento placebo, pero las investigaciones reportan que entre un 10 y un 57% de los pacientes que recibieron esta estimulación magnética mostraron alguna mejora.

Por ejemplo, un estudio realizado por varios investigadores catedráticos de psiquiatría de la Universidad Complutense de Madrid, publicado en la revista científica Actas de Psiquiatría, aseguran que han utilizado esta técnica en pacientes depresivos resistentes al tratamiento psicofarmacológico y si bien un 48,6% tuvo algún grado de mejoría, la mitad de ese grupo mantuvo esas mejorías más allá de los tres meses después de finalizado el tratamiento.

Otro estudio subsidiado por el Instituto Nacional de Salud Mental (National Institute of Mental Health o NIMH en inglés) realizado en el 2010 asegura que 199 pacientes moderadamente resistente al tratamiento convencional para la depresión vieron reducidos los síntomas de su enfermedad al recibir un tratamiento de electroestimulnación magnética transcraneal cinco veces por semana entre tres a cinco semanas. Uno de cada 12 pacientes que fueron tratados mostró una reducción total de los síntomas. 

Dicen que los mejores resultados los han visto en pacientes que continúan tomando antidepresivos mientras se realizan este tratamiento.

Si bien es una técnica que se utiliza hace más de 20 años, en los últimos años ha cobrado preponderancia debido a varios trabajos de investigación que lo presenta como una herramienta eficaz para la depresión resistente y otras enfermedades como el trastorno de estrés postraumático, trastorno obsesivo-compulsivo y en otras patologías no psiquiátricas.

Los antidepresivos tienen algunos efectos secundarios indeseados y después de cierto tiempo, su efecto empieza a decaer, por lo que mucha gente debe incrementar la dosis o cambiar de medicamento.

El tema del costo del tratamiento también está en discusión ya que sus defensores dicen que lo vale (sale entre 6 y 12 mil dólares el mes o mes y medio que dura el tratamiento), Medicare lo cubre en cinco estados y muchas aseguradoras aún se resisten a pagarlo por sus beneficios limitados y aún no fehaciente comprobados.

“La mayoría de los estudios que han evaluado la EMT no logran evidencia sustentable de que el tratamiento mantenga la mejoría de los casos más allá de la respuesta inicial y muchos ni siquiera reportan una mejoría", explica en un comunicado la empresa aseguradora Health Plan of Nevada, de UnitedHealthcare, cuando unos meses atrás rechazó la cobertura de este tratamiento.

La discusión ahora se centra en la confiabilidad de los estudios existentes. Básicamente, las aseguradoras no quieren pagar hasta que no haya más estudios y los psiquiatras y los pacientes no quieren esperar más para recibir el tratamiento.

 

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