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Micción

Por A.D.A.M. -
VISTA RÁPIDA

El sistema urinario está compuesto por cuatro partes principales: los riñones, los uréteres, la vejiga urinaria y la uretra. La orina, un desecho líquido, se forma en los riñones. De ahí pasa a los uréteres y a la vejiga, donde se almacena. Cuando la vejiga se llena, la orina se vacía del cuerpo a través de la uretra en un proceso llamado micción.

La creación de la orina es un proceso complejo. Los riñones filtran los desechos de la sangre que pasa a través de ellos y reabsorben sustancias que el cuerpo necesita, aún si esos requerimientos cambian de un momento a otro.

Cada uno de los riñones está compuesto por alrededor de un millones de subunidades llamadas nefronas. Cada nefrona consta de una bola microscópica de vasos sanguíneos llamados glomérulos, los cuales están conectados a un tubo retorcido llamado túbulo renal. Como los vasos sanguíneos en los glomérulos son porosos, actúan como filtros y eliminan la mayor parte del agua, la sal y los desechos de la sangre que pasa a través de ellos.

Como filtros, los glomérulos tienen propiedades físicas que evitan que las células de gran tamaño, como los glóbulos rojos, pasen a los túbulos renales. Por otro lado, las partículas de menor tamaño, como azúcar y sal, pueden pasar fácilmente por los glomérulos. Dentro de los túbulos renales, los desechos pasan a la orina. Simultáneamente, las sustancias que el organismo necesita, como el agua y la sal, son reabsorbidas al torrente sanguíneo.

El paso de la formación de orina, reabsorción y excreción comienza en los glomérulos, sigue por los túbulos renales y continúa por la uretra hasta la vejiga. Las células únicas y expansibles de las paredes de la vejiga se estiran y se hacen más delgadas a medida que ésta se va llenando. Finalmente, la orina es excretada a través de la uretra.

 

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