Papa Francisco, vital gracias al aceite de krill

Papa Francisco, vital gracias al aceite de krill
Getty Images | Foto: GETTY IMAGES

En noruego, la palabra krill significa "alimento de ballena", lo que básicamente es esta criatura más pequeña que un camarón, que vive en aguas frías. Las ballenas, orcas y otros enormes animales marinos lo consumen en cantidades industriales, lo que los convierte en protagonistas clave de la cadena nutricional.

En seres humanos, distintos estudios han demostrado que el krill (foto, abajo, de Oysten Paulsen, wikimedia commons) aporta al organismo beneficios similares al aceite de pescado: mejora los síntomas de la artritis reumatoidea y de la osteoartritis, y baja los niveles de una proteína reactiva que causa inflamación y que está relacionada con más riesgo de sufrir males del corazón.

Tanto el krill como el Omega 3 han sido objeto de estudios científicos, no siempre con resultados concluyentes.

También ayudaría a bajar la presión arterial, a aliviar los síntomas premenstruales y ciertos síntomas del cáncer.

Una investigación de la Universidad de Pittsburgh financiada por los Institutos Nacionales de Salud (NIH) concluyó que el consumo de aceites de pescado, incluido el krill, beneficia de manera notoria la salud cardiovascular. El análisis se basó en la dieta de hombres japoneses que comen mucho pescado y sufren poco del corazón.

El doctor Akira Kesikawa, líder de este estudio, explica que la moraleja no es comer toneladas de pescado ya que también contienen sustancias dañinas como el  mercurio, sino incluirlo de manera sistemática en la dieta.

Y al parecer, es lo que el Papa Francisco hace ya que, según fuentes vaticanas, consume 300 miligramos de aceite de krill al día, la cantidad que recomienda el American College of Nutrition.

Y como también debe haber hecho el Sumo Pontífice, siempre hay que consultar con el médico de cabecera antes de tomar suplementos naturales. Según el sitio especializado Natural Medicines, el krill no debe combinarse con ciertos medicamentos para condiciones crónicas como antiinflamatorios, antiplaquetarios y drogas para controlar la diabetes.

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