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Cuáles son los riesgos de las dietas altamente procesadas



Las personas que comen muchas comidas empaquetadas podrían tener un mayor riesgo de enfermedad cardiaca, accidente cerebrovascular (ACV) y muerte prematura, sugieren dos estudios de gran tamaño.

Los hallazgos, que se publicaron en la edición en línea del 29 de mayo de la revista BMJ, son los más recientes en echarles la culpa a los alimentos "ultraprocesados".

Incluyen no solo a la "comida basura" (como las papitas, los dulces y la comida rápida), sino también a los panes, las carnes procesadas, las salsas en frascos y las comidas congeladas, que muchas personas consideran productos básicos.

En un estudio, los investigadores siguieron a más de 100,000 adultos franceses a lo largo de unos cinco años.

Encontraron que mientras más alimentos ultraprocesados comían las personas, mayores eran sus probabilidades de sufrir una primera afección cardiaca o ACV. Los que comían la mayor cantidad de alimentos procesados tenían un 23% más de probabilidades de sufrir problemas cardiovasculares, en comparación con los que tenían las ingestas más bajas.

Y no fue solo porque esos alimentos estén llenos de azúcar, sal o grasa, o porque esas personas pesaran más, hicieran menos ejercicio o tuvieran otros hábitos malsanos.

Al contrario, los alimentos altamente procesados podrían tener otras características que afecten a la salud, según los investigadores Bernard Srour y Mathilde Touvier, de la Universidad de París.

Anotaron que otros estudios han insinuado que los aditivos o los contaminantes formados durante el procesamiento de los alimentos tienen efectos negativos en el metabolismo y en el sistema cardiovascular.

Los investigadores enfatizaron que su estudio no pudo probar causalidad.

Pero junto con otras investigaciones que vinculan a los alimentos procesados con unos efectos negativos en la salud, señalaron que su mensaje es directo: intente comer más alimentos "enteros" y con procesamiento mínimo.

El Dr. Andrew Freeman, un cardiólogo que no participó en el estudio, ofreció el mismo consejo.

"Me gusta decir que mientras más tiempo dura un alimento en la despensa, menos dura la vida de usted", apuntó Freeman, director de prevención cardiovascular y bienestar en National Jewish Health, en Denver.

Basándose en la investigación en general, apuntó, la mejor dieta para un corazón sano es rica en alimentos enteros, en particular alimentos de origen vegetal como las frutas, las verduras, las legumbres, los granos integrales y los frutos secos.

Para que sea más asequible y cómodo, Freeman apuntó a las opciones empaquetadas saludables, por ejemplo las verduras frescas congeladas.

Srour se mostró de acuerdo en que no todos los alimentos empaquetados son malos. Parece que el grado de procesamiento es clave.

Por ejemplo, una sopa enlatada hecha con agua, verduras, aceite vegetal, hierbas y especias no caería en la categoría de "ultraprocesado". Una sopa en polvo llena de conservantes sí.

El estudio francés incluyó a más de 105,000 hombres y mujeres que tenían 43 años, en promedio, cuando el estudio comenzó. A lo largo de los cinco años siguientes, 1,400 sufrieron un ataque cardiaco o un ACV, o desarrollaron obstrucciones en las arterias del corazón.

El riesgo fue un 23% más alto entre los que comían la mayor cantidad de alimentos ultraprocesados, incluso tras tomar en cuenta una variedad de factores adicionales, como el peso corporal, los hábitos de ejercicio, y la ingesta de sal, azúcar y grasa.

En el segundo estudio, de casi 20,000 adultos españoles, los alimentos ultraprocesados se vincularon con una vida más corta. Los que ingerían la mayor cantidad tenían un 62% más de probabilidades de fallecer a lo largo de dos décadas, frente a los que consumían la cantidad más baja.

De nuevo, factores como el peso y los hábitos del estilo de vida no explicaron el vínculo del todo. Entonces, ¿qué más podría estar sucediendo?

Hay evidencias crecientes de que el alto procesamiento en sí tiene un rol, comentó Mark Lawrence, profesor de nutrición y salud pública en la Universidad de Deakin, en Australia, y autor de un editorial publicado con los estudios.

Los aditivos alimentarios y los compuestos producidos por el proceso industrial (como la acrilamida y la acroleína) podrían ayudar a explicar los riesgos de salud vinculados con los alimentos altamente refinados, según Lawrence.

"El problema es el ultraprocesamiento", dijo, y añadió que los alimentos cómodos y mínimamente procesados pueden encajar en un estilo de vida saludable. Unos cambios sencillos, por ejemplo de bebidas azucaradas a agua o de dulces a fruta fresca, son buenos puntos iniciales, aseguró Lawrence.

Mientras menos alimentos nutricionalmente vacíos comamos, más espacio habrá para alimentos que sean ricos en nutrientes, apuntó Freeman.

"Nos corresponde a todos usar la naturaleza para nuestra ventaja, comer alimentos más nutritivos y depender menos de los medicamentos", planteó.

Más información

La Asociación Americana del Corazón (American Heart Association) ofrece más información sobre la comida procesada.

 

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