Unos vasos sanguíneos cultivados en el laboratorio podrían ser un importante avance médico

Unos vasos sanguíneos cultivados en el laboratorio podrían ser un importante avance médico

JUEVES, 28 de marzo de 2019 (HealthDay News) -- Unos vasos sanguíneos creados en el laboratorio pueden convertirse con éxito en "tejido viviente" en pacientes que reciben diálisis para la enfermedad renal avanzada, sugiere un nuevo estudio.

Los resultados provienen de tan solo 13 pacientes en un ensayo en fase inicial. Pero los investigadores dijeron que son una señal de que el tejido cultivado podría algún día ofrecer nuevas opciones de tratamiento a los pacientes con vasos sanguíneos dañados, debido a afecciones que abarcan desde la enfermedad cardiaca hasta las lesiones traumáticas.

En el estudio, que aparece en la edición del 27 de marzo de la revista Science Translational Medicine, participaron pacientes con enfermedad renal en quienes se implantaron los vasos sanguíneos creados en el laboratorio para que pudieran recibir diálisis.

Ahora mismo, la forma para administrar diálisis a esos pacientes que se considera el "estándar de excelencia" es la creación de una fístula, una especie de conducto creado quirúrgicamente, comentó Heather Prichard, investigadora sénior del estudio.

Para hacerlo, un cirujano vincula una vena y una arteria en el brazo o la pierna del paciente, lo que permite que la sangre se desplace por tubos a la máquina de diálisis mientras se eliminan las toxinas.

Pero, dijo Prichard, las venas de algunos pacientes no son suficientemente fuertes.

En esos casos, se puede usar un implante sintético para vincular una vena y una arteria. Pero los implantes no pueden imitar a los vasos sanguíneos reales, y conllevan un mayor riesgo de coágulos sanguíneos e infecciones.

Entonces, Prichard y sus colaboradores en Humacyte, Inc., una compañía de biotecnología con sede en Durham, Carolina del Norte, adoptaron un método distinto. Crearon vasos sanguíneos en el laboratorio.

Los investigadores comenzaron con unos moldes biodegradables parecidos a tubos, en que implantaron células de músculos lisos de donantes humanos fallecidos. Entonces, los moldes se colocaron en un sistema de biorreactor para que se desarrollaran durante ocho semanas. Luego de esto, los investigadores sacaron todas las células de cada estructura, dejando una matriz que esencialmente ofrecía la capa externa de un vaso sanguíneo.

La idea, explicó Prichard, es que una vez se implante el vaso sanguíneo, las células del propio paciente lo pueblen de forma gradual, haciendo que se parezca a los vasos sanguíneos nativos del cuerpo.

Basándose en los nuevos hallazgos, el concepto podría funcionar.

Los investigadores han podido analizar tejido de los 13 pacientes que participaron en los estudios iniciales sobre los implantes. Encontraron que las propias células y minúsculos vasos sanguíneos de los pacientes habían migrado a los vasos sanguíneos creados.

"Las células del paciente pueden repoblarlo y convertirlo en tejido vivo", aseguró Prichard.

Como los vasos sanguíneos no contienen células foráneas, señaló, el sistema inmunitario de un paciente no debería rechazarlos. No hubo señales de una respuesta inmunitaria en el tejido de los 13 pacientes.

Pero todavía queda mucha investigación por delante. La compañía está realizando ahora dos ensayos en etapa más avanzada, en que comparan a los vasos sanguíneos creados con métodos estándar en pacientes que reciben diálisis renal.

A día de hoy, no hay evidencias de que los vasos sanguíneos funcionen mejor que "los materiales bien establecidos que están en uso clínico", comentó el Dr. Frank LoGerfo, profesor de cirugía en la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, en Boston. LoGerfo no participó en el estudio.

Tampoco está claro si las estructuras pueden formar un revestimiento "con características endoteliales" que les ayude a funcionar del todo como vasos sanguíneos, dijo LoGerfo. Ni está claro qué tanto durarán bajo "la presión arterial completa" del flujo sanguíneo, añadió.

La gran esperanza, según Prichard, es poder crear grandes cantidades de vasos sanguíneos cultivados para que los médicos puedan en esencia obtenerlos "ya listos" para usarlos en pacientes con enfermedades vasculares varias, incluyendo la enfermedad cardiaca.

Esto es distinto del laborioso proceso de diseñar un vaso sanguíneo personalizado a partir de un vaso sanguíneo de las propias células madre de un paciente.

Otro cirujano vascular que no participó en el estudio afirmó que el progreso que se está logrando en la creación de vasos sanguíneos creados mediante bioingeniería es "emocionante".

"Contar con un vaso sanguíneo que se maneje y funcione como un tejido real es el 'santo grial'", aseguró el Dr. Stephen Hohmann, del Hospital Cardiaco y Vascular Scott & White de Baylor, en Dallas.

"Si pudiera tener un tubo, de cualquier tamaño, que funcione como un vaso sanguíneo, y que esté disponible ya listo, eso abriría todo un mundo", aseguró Hohmann.

Pero enfatizó que "todavía falta mucho para que esto suceda".

Hohmann planteó que la pregunta más inmediata es si estos vasos sanguíneos cultivados pueden funcionar mejor que los métodos existentes en los pacientes de diálisis.

Además de los ensayos de diálisis, añadió Prichard, su compañía ha iniciado otros dos estudios.

Uno se enfoca en pacientes con enfermedad arterial periférica, una afección en que unas arterias estrechas reducen el flujo sanguíneo a las extremidades. El otro es con pacientes que tienen lesiones traumáticas de los vasos sanguíneos que requieren cirugía.

Más información

El Instituto Nacional de Imágenes Biomédicas y Bioingeniería de EE. UU. ofrece más información sobre el tejido creado mediante bioingeniería.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

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