¿Cuál es el vínculo entre la Vitamina D y coronavirus?

¿Cuál es el vínculo entre la Vitamina D y coronavirus?
Unos 10 a 15 minutos al sol bastarían para producir la vitamina D que el cuerpo necesita

Ha habido mucha especulación acerca de si la vitamina D podría o no ayudar a la supervivencia de la enfermedad por coronavirus (COVID-19). Ahora, dos nuevos estudios parecen subrayar el vínculo.

La vitamina D cumple importantes funciones, quizá la más importante es regular la absorción de calcio y fósforo y facilitar la función normal del sistema inmune. La vitamina D se obtiene de tres fuentes: alimentos, suplementos y luz solar.

Pocos alimentos contienen vitamina D de forma natural. Debido a esto, algunos alimentos están fortificados. Esto significa que se ha agregado vitamina D, tal es el caso de la leche y varios lácteos. Los alimentos que contienen vitamina D incluyen salmón, sardinas, yema de huevo, camarones, leche (fortificada), cereal (fortificada), yogurt (fortificado) y jugo de naranja (fortificada).

Pero la forma más fácil de obtener la dosis diaria de vitamina D es simplemente pasar de 10 a 15 minutos al día bajo el sol. 

La evidencia que proporcionan algunos estudios clínicos sustenta que la suplementación de vitamina D ayuda a reducir infecciones agudas del tracto respiratorio (por virus) en un 12 a 75%. Estos estudios incluyeron gripe de temporada y pandémica causada por el virus H1N1, en 2009.

El efecto benéfico de la suplementación se observó en pacientes de todas las edades y en personas con afecciones preexistentes. Por ejemplo, algunas personas se recuperaban más rápido si habían tomado dosis mayores de vitamina D de 1000 UI. Los mayores beneficios se observaron en personas que presentaban deficiencia previa de vitamina D. 

Esto debe ser discutido siempre con un médico.  Tu doctor puede pedirte un test para saber si realmente tienes deficiencia de vitamina D. 

Ten en cuenta que muchos suplementos multivitamínicos/multiminerales que tal vez consumes ya contienen de 1000 a 2000 UI de vitamina D. Lea las etiquetas.

Qué dicen los estudios más recientes

En el primero, que se publicó en Aging Clinical and Experimental Research, unos investigadores británicos encontraron que las infecciones con, y las muertes por, la COVID-19 eran más altas en los países donde las personas tenían unos niveles bajos de vitamina D, como Italia y España, en comparación con los países del norte de Europa, donde los niveles promedio de vitamina D eran más altos.

Los investigadores explicaron que las personas del sur de Europa podrían tener una pigmentación más oscura, lo que reduce la síntesis de la vitamina D, mientras que las personas de los países del norte de Europa consumen más aceite de hígado de bacalao y complementos de vitamina D.

El segundo estudio, que se publicó en medRxiv, un equipo de la Universidad del Noroeste en Evanston, Illinois, analizó datos de 10 países, incluyendo Estados Unidos. Dirigidos por el investigador postdoctoral Ali Daneshkhah, el equipo concluyó lo mismo: unos niveles bajos de vitamina D se vinculan con un sistema inmunitario hiperactivo.

La vitamina D, también llamada "vitamina de la luz solar", fomenta la inmunidad y previene una respuesta inmunitaria exagerada, indicaron los investigadores de la Noroeste, y añadieron que su hallazgo podría explicar varios misterios, entre ellos por qué los niños son poco propensos a morir de la COVID-19.

Pero el doctor Mark Bolland, profesor asociado de medicina de la Universidad de Auckland, en Nueva Zelanda, que ha investigado los efectos de la vitamina D en la salud ósea, dijo que ninguno de los dos estudios prueba causalidad. "Hay varios ejemplos en que unos niveles bajos de vitamina D se han asociado con una afección, pero aumentar los niveles no la ha mejorado", apuntó.

También advirtió que ambos trabajos eran "muy especulativos" y se basaban en la misma falacia. "Es demasiado simplista afirmar que, porque algunos países tienen unos niveles promedio más bajos de vitamina D, es un motivo probable de unas peores estadísticas en la COVID-19", planteó Bolland.

Esperanza en torno a la vitamina D

William Grant, director del Centro de Investigación sobre Luz Solar, Nutrición y Salud de San Francisco, tiene una perspectiva distinta. Para él, los hallazgos amplían los resultados de otros estudios observacionales que encontraron que mejorar los niveles de vitamina D podría ayudar a prevenir la COVID-19 o hacerla menos grave.

Por otro lado, el doctor Frank Lau, profesor asociado de cirugía clínica de la Universidad Estatal de Louisiana, dijo que su investigación muestra con claridad que la vitamina D puede hacer una diferencia.

Los pacientes cuyos niveles son bajos tienen una respuesta más débil en el sistema inmunitario ante el nuevo coronavirus, comentó. La vitamina D la fortalece, permitiendo al cuerpo desarrollar anticuerpos contra el virus y previniendo que se propague por todo el cuerpo, afirmó Lau.

Para saber si los efectos de la vitamina D en verdad pueden ayudar a los pacientes infectados por el nuevo coronavirus, se están iniciando ensayos clínicos. El ensayo de Lau implica administrar vitamina D a los pacientes en las etapas tempranas de la infección con la COVID-19. Mientras tanto, un ensayo en Francia investiga si la vitamina D beneficia a las personas con una infección grave.

Si bien Lau sospecha que la vitamina D no ayudará una vez que la infección se haya agravado, sí cree que mejorar los niveles de vitamina D podría ayudar a evitar la COVID-19. Pero hay una forma más efectiva de hacerlo que tomar un complemento, señaló.

La cantidad de vitamina D que se necesita a diario se calcula con una medida llamada unidades internacionales (UI). Estos son sus equivalentes según el grupo etario:

  • Infantes de 0 a 12 meses: 10 gramos (g.).
  • Niños de 1 a 18 años: 15 g.
  • Adultos hasta los 70 años: 15 g.
  • Mujeres embarazadas o en período de lactancia: 15 g.
  • Adultos mayores de 70: 20 g.

La vitamina D también se encuentra en alimentos como el pescado graso, los productos lácteos, cereales fortificados, el hígado de res, queso y las yemas de huevo.

Su consumo también se ha vinculado a muchos beneficios, entre ellos: prevenir las enfermedades óseas, cuidar la salud mental, a partir de mejorar memoria y disminuir el riesgo de Alzheimer, funcionar como analgésico contra los calambres menstruales y combatir el cáncer.

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