Hallan ingredientes peligrosos en medicamentos para el cerebro

Hallan ingredientes peligrosos en medicamentos para el cerebro
| Foto: HEALTHDAY

Quizá usted es una persona mayor a quien le preocupa que su mente haya comenzado a ir un poco más lenta. O tal vez es un estudiante universitario que quiere tener cierta ventaja en clases.

De cualquier forma, un nuevo estudio advierte que debe replantearse muy en serio tomar cualquier complemento de venta libre que prometa ofrecer una potente mejora a su cerebro.

Una revisión de los supuestos complementos de "drogas inteligentes" encontró que algunas estaban llenas de productos farmacéuticos extranjeros que no están aprobados en Estados Unidos, con frecuencia en combinaciones y dosis potencialmente peligrosas.

En algunos casos, esos medicamentos ilegales se promovían de forma descarada en el paquete, señaló el investigador principal, el Dr. Pieter Cohen, profesor asociado de medicina de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, en Boston.

"Encontramos esos medicamentos extranjeros, que nunca han sido aprobados por la [Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU.], mencionados abiertamente en las etiquetas de los productos", dijo Cohen.

Al evaluar 20 muestras de complementos disponibles para su venta en internet, Cohen y sus colaboradores descubrieron que contenían cinco medicamentos no aprobados distintos, que a veces sustituían entre sí, y que el consumidor no tenía forma de saber lo que en realidad está tomando.

"Un producto podría mencionar el medicamento A pero contener el medicamento B en la pastilla en sí", advirtió Cohen. "Con frecuencia, encontramos que tenían dosis que eran tan potentes como la versión recetada que se encuentra en los países extranjeros, y algo sorprendente y muy preocupante fue que a veces las dosis eran mucho más altas que las de las recetas".

Los investigadores también encontraron que los medicamentos extranjeros estaban mezclados en algunas pastillas, de formas que podrían ser potencialmente peligrosas para los consumidores.

"Uno de los medicamentos tal vez se haya estudiado para algo en Rusia, pero tres o cuatro de esos medicamentos nunca se han mezclado ni estudiado en humanos. Son en realidad cocteles de medicamentos recetados del todo nuevos, que nunca se han estudiado", dijo Cohen.

"El hecho de que encontráramos algunos medicamentos con dosis cuatro veces más altas de lo normal, y de que encontráramos que algunos productos contenían hasta cuatro medicamentos distintos, significa que son completamente impredecibles" concluyó Cohen. "Es imposible decir qué efecto tendría esto en los humanos, porque no se ha estudiado".

El Consejo de Nutrición Responsable (Council for Responsible Nutrition, CRN), la principal asociación comercial de los complementos dietéticos, desestimó el estudio, diciendo que "llega a conclusiones generalizadas sobre la categoría de salud cerebral de los complementos dietéticos basándose en una reducida selección de 10 productos ilegales que se encuentran en internet".

"Animamos al público a evitar sacar los hallazgos de este análisis de contexto, y a reconocer que esta pequeña muestra no es representativa de la categoría de complementos para la salud del cerebro como un todo", comentó en una declaración preparada el presidente y director ejecutivo del CRN, Steve Mister. "El mercado de complementos dietéticos convencionales está conformado por compañías responsables y éticas que se dedican a proveer a los consumidores unos productos seguros, de calidad y beneficiosos para mejorar su salud y bienestar".

En este estudio, el equipo de Cohen buscó en la Base de Datos de Complementos Dietéticos de los Institutos Nacionales de la Salud de EE. UU. y en la Base de Datos de Medicinas Naturales a los complementos cognitivos que incluyeran a medicamentos parecidos al piracetam, un fármaco que ya se había encontrado en los complementos, pero que no está aprobado por la FDA. El piracetam se vende en Europa como medicamento para mejorar la memoria y la función cerebral.

En los 10 complementos que examinaron, los investigadores detectaron cinco fármacos no aprobados. Dos eran análogos del piracetam, llamados omberacetam y aniracetam. Los demás eran los medicamentos no aprobados vinpocetina, fenibut y picamilón.

El omberacetam es un medicamento disponible en Rusia para el tratamiento de la lesión cerebral traumática, los trastornos del estado de ánimo y la enfermedad cerebrovascular. El aniracetam es un fármaco aprobado para tratar la demencia en varios países, entre ellos Italia, Argentina y China.

La vinpocetina, un medicamento farmacéutico disponible en Alemania, Rusia y China, se usa para tratar el accidente cerebrovascular agudo y el deterioro cognitivo.

La FDA emitió una advertencia de que las mujeres en edad fértil no deben tomar vinpocetina, y los efectos secundarios conocidos del fármaco incluyen un aumento en la presión arterial baja, agitación, sedación y hospitalización, anotaron los investigadores.

Lot 10 complementos evaluados contenían el medicamento ruso omberacetam, a veces en dosis que eran cuatro veces más altas que las que se recomiendan en el extranjero, apuntaron los investigadores.

Uno de los productos contenía un coctel de tres fármacos no aprobados, mientras que otro contenía cuatro.

Los fabricantes de los complementos que prometen mejorar el cerebro se aprovechan de las preocupaciones de las personas que están envejeciendo, lamentó el Dr. Jonathan Graff-Radford, neurólogo de la Clínica Mayo en Rochester, Minnesota.

"No creo que pase un día sin que los pacientes y los familiares nos pregunten sobre una mejora cognitiva de la que leyeron o que vieron anuncios que mejoraría su rendimiento, y nuestra opinión sobre su uso", dijo Graff-Radford. "Los pacientes me dicen que están interesados en ellos porque quizá están experimentando cambios cognitivos tempranos, y buscan cualquier cosa que pueda mejorar su rendimiento y hacer que vuelvan a sentirse como hace de cinco a 10 años".

En este momento, cualquier promesa que hagan los fabricantes de complementos respecto a una mejora de la potencia cerebral es vacía, aseguró Graff-Radford.

"Ahora mismo, no hay complementos dietéticos conocidos que prevengan el deterioro cognitivo o la demencia", apuntó Graff-Radford, y añadió que los médicos pueden recetar medicamentos aprobados por la FDA que se ha mostrado que mejoran de forma modesta el rendimiento cognitivo de los pacientes con Alzheimer.

En Estados Unidos se siguen vendiendo productos como los encontrados en este estudio, e incluso se encuentran en sitios web federales, aunque incluir medicamentos no aprobados en los complementos dietéticos no es legal, indicó Cohen.

La FDA ya ha intentado sacar algunos de esos medicamentos del mercado de los complementos, pero unos tecnicismos de la ley permiten a las compañías vender complementos sin informar en ningún momento a la FDA, apuntaron los investigadores. Tampoco se ha implementado un sistema para que la FDA monitorice esos productos en el mercado.

"Debemos hacer una reforma de la ley que como mínimo requiera que los productos se registren en la FDA antes de mercadearlos, y que dé a la FDA la capacidad de rechazar el registro de los productos de los que se puede determinar, simplemente leyendo la etiqueta, que contienen ingredientes prohibidos o ilegales", planteó Cohen.

"A corto plazo, la FDA podría simplemente hacer su trabajo", continuó Cohen. "Cuando vea que las compañías fabrican estos productos, busca a otras compañías que fabriquen complementos que contienen el mismo medicamento y toma medidas contra todas las compañías. Si las compañías no responden a una carta de advertencia, toma medidas más agresivas, por ejemplo una retirada obligatoria".

Sin este tipo de medidas, Cohen y Graff-Radford advirtieron que desaconsejarían que las personas usen ningún complemento que prometa aumentar la agudeza cerebral.

"Debido a estas fallas fundamentales en la forma en que los complementos se venden en Estados Unidos, mi opinión es que se deben evitar todos los complementos que anuncien que mejoran la salud del cerebro", añadió Cohen. "Simplemente no estamos seguros de que esos productos no contienen medicamentos extranjeros".

El nuevo estudio aparece en la edición en línea del 23 de septiembre de la revista Neurology: Clinical Practice.

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