Unos arqueólogos descubren evidencias de una amputación quirúrgica de hace 30,000 años

LUNES, 12 de septiembre de 2022 (HealthDay News) -- El esqueleto de un adulto joven descubierto en una remota cueva en Borneo parece ser el caso de amputación quirúrgica más antiguo conocido.

Los investigadores australianos e indonesios estiman que los huesos tienen al menos 31,000 años de antigüedad. Parece que el joven adulto perdió el pie y la parte inferior de la pierna en la niñez, y vivió al menos de seis a nueve años más posteriormente, señalaron.

Unos arqueólogos descubren evidencias de una amputación quirúrgica de hace 30,000 años

"El descubrimiento implica que al menos algunos grupos de recolectores humanos modernos en Asia tropical habían desarrollado un conocimiento y unas habilidades médicas sofisticadas mucho antes de la transición a la agricultura en el Neolítico", aseguró la investigadora colíder, Melandri Vlok, bioarqueóloga y experta en esqueletos antiguos de la Universidad de Sídney.

En un comunicado de prensa de la universidad, Vlok aseguró que el hallazgo era "increíblemente emocionante e inesperado".

Incluso con la medicina moderna, prevenir las infecciones tras una amputación es difícil, lo que hace que la capacidad de lograrlo hace decenas de miles de años sea una hazaña extraordinaria. Una amputación requiere trabajar con las venas, las arterias, el tejido y más, al mismo tiempo que la herida se mantiene limpia.

No se sabe qué provocó al final la muerte del joven. El cuerpo fue enterrado cuidadosamente en la cueva Liang Tebo de la provincia de Kalimantan Oriental, en Indonesia. La cueva se encuentra en un área de la isla de Borneo que contiene parte del arte en piedra más antiguo del mundo.

Los arqueólogos de la Universidad de Griffith, en Australia, y de la Universidad de Australia Occidental, recuperaron los restos días antes de que la frontera se cerrara debido a la pandemia de COVID, en marzo de 2020. El equipo, que también incluyó una representación del Centro de Preservación de la Herencia Cultural de Kalimantan Timur, invitó a Vlok a estudiar los huesos en Australia.

"Nadie me dijo que no habían encontrado el pie izquierdo en la tumba", comentó. "Me lo ocultaron, para ver qué averiguaría".

La pierna izquierda de los restos parecía atrofiada y era del tamaño de la de un niño, pero el individuo era un adulto. Cuando Vlok abrió la parte de la pierna que contenía el muñón, la cortada era limpia, estaba bien sanada y no había ninguna evidencia de infección.

"Las probabilidades de que la amputación fuera un accidente eran bajísimas", dijo. "La única conclusión es que se trataba de una cirugía de la edad de piedra".

Cuando Vlok le contó lo que había encontrado a sus colegas, le dijeron que ya sabían que el pie faltaba de la tumba.

El esqueleto también tenía evidencias de una fractura de cuello bien sanada, y de un traumatismo en la clavícula. Quizá ocurrieron a la misma vez, dijo Vlok.

"Un accidente, como una avalancha de rocas, podría haber provocado las lesiones, y la comunidad reconoció con claridad que había que amputar el pie para que el niño sobreviviera", apuntó.

El coinvestigador Maxime Aubert, de la Universidad de Griffith, anotó que el área es "extremadamente difícil", con unas montañas escarpadas y cuevas.

Para alcanzar la cueva, los arqueólogos tuvieron que navegar en kayak hasta el valle, y escalar un enorme peñasco. Dijeron que era sorprendente que alguien con una pierna hubiera sobrevivido en un terreno tan hostil.

"Este hallazgo único desafía las suposiciones sobre las capacidades de la humanidad en el pasado, y avanzará de forma significativa nuestra comprensión sobre las formas de vida humana en las selvas tropicales", añadió la coinvestigadora, India Dilkes-Hall, de la Universidad de Australia Occidental.

Los hallazgos se publicaron en la edición del 7 de agosto de la revista Nature.

Más información

La Oficina de Administración de Tierras de EE. UU. comparte otra historia sobre el descubrimiento de unos huesos antiguos.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTE: University of Sydney, news release, Sept. 7, 2022

Comparte tu opinión