Unas mejores condiciones laborales mejoran la salud mental de los médicos residentes, según un estudio

MARTES, 16 de noviembre de 2021 (HealthDay News) -- El entrenamiento médico podría cobrarse un precio mental más bajo a los médicos jóvenes que antes, pero la depresión sigue siendo común, sugiere un estudio reciente.

La residencia médica, que es el entrenamiento por el que pasan los médicos nuevos en los hospitales o clínicas, es tristemente célebre por su agotador horario, alta presión y paga relativamente baja. La investigación ha mostrado que los residentes también tienen unas tasas de depresión bastante altas.

Unas mejores condiciones laborales mejoran la salud mental de los médicos residentes, según un estudio

Ahora, el nuevo estudio ofrece buenas noticias: la residencia quizá no sea tan agotadora para el bienestar mental como era hace 15 años.

Pero todavía se puede mejorar mucho, afirmaron los investigadores.

El estudio monitorizó a casi 17,000 internos (residentes de primer año) de EE. UU., que entraron en programas de residencia entre 2007 y 2019.

En general, los internos de 2019 sí mostraron un aumento en los síntomas de depresión durante ese primer año de entrenamiento, pero fue alrededor de una cuarta parte más baja, en comparación con sus contrapartes de 2007.

Esto es a pesar del hecho de que, en Estados Unidos en general, la depresión aumentó entre los adultos jóvenes durante ese periodo, apuntó el investigador, el Dr. Srijan Sen.

"Nuestros hallazgos sugiere que ha habido cierta mejora real", apuntó Sen, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Michigan.

Y esta mejora, encontró su equipo, podría relacionarse con los cambios realizados en la "cultura de la medicina".

En promedio, los internos de 2019 trabajaban un poco menos, dormían un poco más y daban unas mayores calificaciones a sus interacciones con los médicos sénior, en comparación con los de 2007.

Pero uno de los mayores cambios fue que más internos comenzaron a buscar atención de la salud mental: un 38 por ciento de los que tenían síntomas de depresión buscaron ayuda en 2019, en comparación con un 14 por ciento en 2007.

Sen afirmó que ese hallazgo es sorprendente, y que es probable que refleje un mejor acceso a los servicios de salud mental, además de una mayor disposición por parte de los internos de obtener esta atención.

Sen apuntó que, incluso en el mundo de la medicina, sigue habiendo un estigma alrededor de las afecciones de la salud mental. Y en un campo con tanta presión para el rendimiento y escrutinio de los superiores, las personas quizá sientan renuencia a reconocer que necesitan ayuda.

"Tal vez ahora buscar atención conlleve menos estigma, algo que es magnífico de ver", señaló Sen.

Pero añadió que todavía hay espacio para la mejora. El estudio sugiere que esto es particularmente cierto en algunos grupos. Por ejemplo, los internos quirúrgicos mostraron un declive más pequeño en los síntomas de depresión que los que no estaban en programas quirúrgicos.

Los horarios podrían ser un motivo, apuntó Sen.

A lo largo de los años, los internos no quirúrgicos experimentaron una reducción en su semana de trabajo promedio, de 68 a 59 horas. Los internos quirúrgicos han experimentado un cambio mucho más pequeño, y su semana de trabajo se redujo de 74 a 72 horas.

En cuanto al sueño, hubo una pequeña mejora entre los internos no quirúrgicos. Pero, en promedio, los internos todavía seguían durmiendo de 6 a 6.5 horas al día en 2019.

La Dra. Jessica Gold fue coautora de un editorial que se publicó con el estudio en la edición del 16 de noviembre de la revista Annals of Internal Medicine.

Indicó que los recursos varían entre los centros médicos, pero que en los últimos años muchos han creado servicios de salud mental específicos para los residentes.

Pero el acceso a los servicios es solo un factor, apuntó Gold. Los residentes también necesitan el tiempo para utilizarlos, y la mentalidad.

"El rol de la 'cultura de la medicina' es inmenso", aseguró Gold, profesora asistente de psiquiatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington, en St. Louis.

"Hay una creencia normalizada de que se supone que somos infalibles", lamentó.

Se está haciendo más para abordar el estigma sobre las afecciones de la salud mental, dijo Gold, comenzando por la facultad de medicina. Como Sen, planteó que queda más trabajo.

Esto es, en parte, para respaldar una mejor atención de los pacientes. Los médicos que se sienten incómodos con los problemas de la salud mental "también podrían estigmatizarlos en sus pacientes", anotó Gold.

"Si lo consideran una debilidad en sí mismos, podrían verlo como una debilidad en los demás", advirtió.

Además, dijeron Gold y Sen, la investigación muestra que el agotamiento y la depresión de los proveedores puede afectar a la atención del paciente de una forma más general, por ejemplo, al hacer que haya más probabilidades de que cometan errores médicos, o al limitar su capacidad de empatía.

Una pregunta crítica es cómo la pandemia ha afectado a cualquier progreso que se haya logrado en la mejora de la salud mental de los residentes.

El estudio incluyó a algunos médicos cuyo año de internado abarcó los primeros meses de la pandemia. No surgió ninguna diferencia clara entre ellos y los internos de años anteriores.

Pero Gold dijo que queda mucho por averiguar. A medida que la pandemia se ha alargado, ¿cómo han afectado la soledad, el aislamiento y otros factores estresantes (encima del horario laboral y la falta de sueño) a la salud mental de los residentes?

Una parte positiva potencial, anotó Gold, es que la pandemia ha fomentado una mayor discusión sobre la importancia de la salud mental de los proveedores de atención de la salud.

"Las personas por fin están hablando más del tema ahora", añadió.

Más información

Mental Health America ofrece más información sobre la depresión en el lugar de trabajo.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Srijan Sen, MD, PhD, professor, depression and neurosciences, and research professor, Michigan Neuroscience Institute, University of Michigan Medical School, Ann Arbor; Jessica Gold, MD, MS, assistant professor, psychiatry, Washington University School of Medicine in St. Louis; Annals of Internal Medicine, Nov. 16, 2021, online

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