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Unas gotas para el oído comunes después de una cirugía se vinculan con perforaciones del tímpano en los niños

La tasa de lesiones aumenta con las quinolonas, pero los investigadores apuntan que las alternativas también conllevan peligros

JUEVES, 30 de marzo de 2017 (HealthDay News) -- Los niños que sufren de múltiples infecciones de oído con frecuencia son candidatos a la cirugía de implantación de tubos auditivos. Pero un nuevo estudio encuentra que el uso de un tipo de gotas para los oídos, las quinolonas, tras esas cirugías podrían aumentar el riesgo de un niño de perforación de un tímpano.

Los niños que recibieron quinolonas después de una cirugía tenían un 60 por ciento más de probabilidades de sufrir perforaciones del tímpano que los que recibieron otro tipo de gotas para el oído, llamadas neomicina, según investigadores de la Universidad de Florida, en Gainesville.

La cirugía en cuestión se conoce como timpanostomía. En esas cirugías, se insertan pequeños tubos en el tímpano para abrir el área detrás del tímpano y mantener la presión del aire a un nivel igual al del oído medio. Esto ayuda a evitar la acumulación de fluido en el oído medio.

"Hemos tendido a utilizar gotas de oído de quinolona de forma bastante liberal tras una cirugía de tubos de timpanostomía", señaló en un comunicado de prensa de la universidad el coautor del estudio, el Dr. Patrick Antonelli, catedrático de otolaringología.

En el nuevo estudio, el equipo de Antonelli rastreó datos de casi 100,000 niños que se sometieron a una cirugía de tubos auditivos. Entonces, los investigadores compararon las tasas de perforación postquirúrgica del tímpano después de que los niños recibieran gotas de quinolona o de neomicina.

El estudio no pudo probar causalidad. Pero los niños que recibieron quinolonas tenían un 60 por ciento más de probabilidades de sufrir perforaciones del tímpano que los que recibieron gotas de oído de neomicina, mostraron los hallazgos. Y los investigadores creen que la tasa de perforaciones podría aumentar más si los niños reciben quinolonas junto con esteroides.

"Nuestros hallazgos sugieren la necesidad de más cuidado con el uso de las gotas de oído de quinolona", planteó Antonelli.

El nuevo estudio amplía investigaciones anteriores que sugerían que las quinolonas podrían conllevar un riesgo, añadió. Se han planteado preocupaciones sobre los problemas potenciales con las quinolonas, incluyendo efectos nocivos en los tejidos blandos. El año pasado, el comité asesor de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU. concluyó que los beneficios de las quinolonas quizá no superen a los riesgos en ciertos casos.

Según Almut Winterstein, coautor del estudio, "las evidencias sobre los efectos nocivos de las quinolonas sobre los tejidos blandos, estudios con animales, ensayos clínicos y estudios observacionales apuntan de forma abrumadora a la posibilidad de que las quinolonas contribuyan al desarrollo de perforaciones persistentes en el tímpano". Winterstein es presidente del departamento de resultados y políticas farmacéuticas de la universidad.

Pero aunque este estudio plantea preocupaciones sobre las quinolonas, las gotas de oído de neomicina conllevan sus propios peligros, admitieron los investigadores. El uso repetitivo de neomicina se ha vinculado con la pérdida auditiva con el tiempo.

Entonces, según Antonelli, "los médicos están entre la espada y la pared. Hasta que contemos con otras gotas de oído antibióticas más seguras, los médicos y los padres deben tener cuidado al usar quinolonas o neomicina, y comprender los riesgos asociados con ambas clases de medicamentos".

Dos médicos familiarizados con el tratamiento de las infecciones de oído pediátricas revisaron los nuevos hallazgos, y se mostraron de acuerdo en que el problema es difícil.

"Las quinolonas tienen algunas ventajas respecto a las alternativas de uso común, que en sí mismas se asocian con efectos tóxicos en el nervio auditivo", dijo el Dr. Michael Grosso, director de pediatría en el Hospital de Huntington de Northwell Health, en Huntington, Nueva York.

"Estos resultados dejan a los cirujanos de otorrinolaringología sin una alternativa obvia: los riesgos y beneficios de usar otros antibióticos (o de no usar antibióticos) se deben tener en cuenta, posiblemente según cada caso", planteó Grosso.

Un otorrinolaringólogo dijo que el estudio también tenía ciertos fallos.

Según el Dr. Darius Kohan, hubo muchas variables que influyeron en los resultados: los niños del estudio estaban sobre todo cubiertos por Medicaid, no había detalles disponibles sobre la dosis ni la duración de la terapia, y el estudio solo se enfocó en una forma de gotas para el oído de quinolona.

Aún así, los investigadores de Florida "sí se enfocan en un problema potencial del cual debemos ser muy conscientes, y estoy de acuerdo con la conclusión de que se debe emplear la terapia antibiótica tópica de forma muy juiciosa" para las infecciones del oído y las cirugías del oído, comentó Kohan, jefe de otorrinolaringología en el Hospital Lenox Hill, en la ciudad de Nueva York.

Grosso hizo más advertencias a los padres.

"Los padres deben tener cuidado respecto a aceptar los 'tubos en el oído' en primer lugar", dijo. "Aunque claramente son útiles para muchos niños, los padres deben hacer su tarea para garantizar que los problemas de oído de sus hijos cumplan con los estrictos criterios de los expertos, dado que muchos casos de fluido en el oído desaparecen con tan solo una 'espera vigilante'".

El estudio aparece en una edición reciente de la revista Clinical Infectious Diseases.

Más información

Para más información sobre la cirugía para implantar tubos en el oído, visite la Academia Americana de Otorrinolaringología-Cirugía de Cabeza y Cuello (American Academy of Otolaryngology-Head and Neck Surgery).


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2017, HealthDay

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