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Una nueva forma de abordar la crisis de opioides



No es la práctica estándar en Estados Unidos, pero el acceso supervisado a la heroína de grado médico podría reducir el riesgo de daño entre los adictos a la heroína que son incapaces de abandonar el hábito, sugiere una nueva investigación.

Ese método ha tenido éxito en otros países, y se debe probar y estudiar en Estados Unidos, según un estudio de la RAND Corporation, una organización global de investigación sin fines de lucro.

"Dada la creciente cantidad de muertes asociadas con el fentanilo y el uso exitoso del tratamiento asistido con heroína en el extranjero, los EE. UU. deberían probar y estudiar este método en algunas ciudades", planteó el líder del estudio, Beau Kilmer, codirector del Centro de Investigación sobre Políticas de Drogas de la RAND.

"No es una panacea ni un tratamiento de primera línea. Pero hay evidencias de que ayuda a estabilizar las vidas de algunas personas que usan heroína", señaló Kilmer en un comunicado de prensa de la RAND.

Específicamente, se trata de personas que no son capaces de dejar la heroína tras intentarlo con tratamientos tradicionales como la metadona y la buprenorfina, dijeron los investigadores.

Para evaluar la efectividad del tratamiento asistido con heroína, los investigadores examinaron evidencias de Canadá, los Países Bajos, Suiza y Reino Unido.

Encontraron que recetar inyecciones de heroína bajo observación médica (con la opción de llevar metadona a casa) tenía ventajas respecto a la metadona sola para los adictos que han intentado repetidamente los tratamientos tradicionales para la adicción sin tener éxito.

Aunque la prioridad principal debería ser aumentar el acceso a los tratamientos tradicionales, la gravedad de la crisis de opioides de EE. UU. requiere otros métodos para salvar vidas, según los autores del estudio.

La adicción a los opioides afecta a más o menos 9 de cada 1,000 estadounidenses, y las muertes relacionadas con las sobredosis de opioides se han cuadruplicado en los últimos 15 años. Más de 49,000 personas murieron de sobredosis de opioides en Estados Unidos en 2017, apuntaron los investigadores en las notas de respaldo.

Kilmer y sus colaboradores también evaluaron los centros de inyección segura en esos otros países, lugares donde los adictos pueden inyectarse drogas que compran en la calle. Esos centros para el consumo de drogas pueden reducir el riesgo de una sobredosis letal, de transmisión de enfermedades infecciosas y otros riesgos asociados con el uso no higiénico de drogas, concluyeron.

Muchos programas de ese tipo han funcionado durante 15 a 30 años, y han sobrevivido a múltiples cambios en los gobiernos locales y nacionales, según el equipo del estudio.

"La persistencia no implica efectividad, pero parece poco probable que los centros de consumo supervisado (que al principio eran controversiales en muchos lugares) tuvieran esa longevidad si conllevaran consecuencias adversas graves para sus clientes o comunidades", añadió Kilmer.

Más información

El Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas de EE. UU. ofrece más información sobre la heroína.

 

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