Una mejor forma de pensar en la comida

Una mejor forma de pensar en la comida

MARTES, 8 de enero de 2019 (HealthDay News) -- Una "dieta de alimentos con una densidad energética baja" podría parecer otra dieta de moda, pero es un método que cuenta con el respaldo de décadas de investigación.

El concepto es simple: comer más alimentos con un contenido más alto de agua para obtener un mayor volumen por menos calorías.

La densidad energética es simplemente la cantidad de energía, o calorías, en un gramo de un alimento. Los alimentos pueden tener una densidad energética muy baja, baja, mediana o alta.

Por ejemplo, la mantequilla es un alimento con una densidad energética alta, dado que tiene 180 calorías en 20 gramos. La de la sandía es muy baja, con apenas 7 calorías en 20 gramos. El tamaño de la porción es otra forma de ver la diferencia. Por ejemplo, una jugosa naranja y media tiene la misma cantidad de calorías que apenas tres palitos de pretzel.

Para averiguar la densidad energética de un alimento, divida el número de calorías en una porción entre el número de gramos en esa porción. Los rangos de densidad energética en la categoría muy baja van de 0.5 a 1 caloría/gramo. Al pasar al extremo alto, es de entre 4 y 9 calorías por gramo.

Usted puede calcular fácilmente la densidad energética de cualquier alimento. Use un contador de calorías para calcular los alimentos frescos. Para los alimentos empaquetados, use el panel de datos nutricionales y divida las calorías entre los gramos de una porción.

Los alimentos con una densidad energética baja usualmente son ricos en fibra además de agua, de forma que son sustanciosos. Ese es un motivo de que reemplazar los alimentos con una densidad energética alta por alimentos con una densidad energética baja para reducir las calorías sea más efectivo que simplemente reducir los tamaños de las porciones, lo que puede dejarlo sintiéndose insatisfecho. Comer alimentos con una densidad energética baja funciona igual de bien para la pérdida del peso y para mantener el peso.

En las recetas, el cambio puede ser tan sencillo como añadir más verduras no almidonadas en lugar de las almidonadas y parte de la carne. En lugar de comer sándwiches, cambie el pan por verduras de hojas verdes al poner el relleno del sándwich en una gran ensalada. Cuando coma granos, elija alimentos como la avena y la quínoa, cuyo volumen aumenta al cocinarlos en agua, y que son mucho más sustanciosos que el cereal seco.

Más información

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. ofrecen mucha más información sobre la densidad energética de los alimentos y consejos para hacer sustituciones.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

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