Un salón de belleza muestra que las máscaras faciales funcionan

Un salón de belleza muestra que las máscaras faciales funcionan

Mientras los estadounidenses continúan debatiendo si las máscaras faciales pueden frenar la propagación del coronavirus, un nuevo informe ofrece evidencias convincentes de que las cubiertas sí funcionan.

En mayo, dos estilistas de un salón de Missouri que tenían COVID-19 pero que usaron máscaras faciales recortaron el pelo de 139 clientes con máscaras durante más o menos una semana, y no infectaron a un solo cliente. Tampoco infectaron a ninguno de los contactos de los clientes ni a los demás estilistas del salón, informan los investigadores.

El primer estilista trabajó con clientes durante ocho días mientras era asintomático, mientras que el segundo estilista hizo lo mismo durante cinco días, escribieron los investigadores.

"El mensaje es claro: las máscaras faciales funcionan", señaló el Dr. Robert Glatter, médico de la sala de emergencias del Hospital Lenox Hill, en la ciudad de Nueva York. "Previenen la transmisión de la COVID-19 de las personas sintomáticas y asintomáticas". Glatter no participó en el estudio.

"Debemos hacer cumplir el uso de las máscaras faciales en todas las actividades bajo techo, debido a que la mala ventilación aumenta el riesgo de transmisión", agregó Glatter.

Los autores del nuevo estudio se mostraron de acuerdo.

"Estos resultados respaldan el uso de las cubiertas faciales en los lugares abiertos al público, sobre todo cuando el distanciamiento social no es posible, para reducir la propagación del SARS-CoV-2", concluyeron. "Con el potencial de transmisión presintomática y asintomática, se debería considerar una amplia adopción de las políticas que requieren cubiertas faciales en los ambientes públicos para reducir el impacto y la magnitud de las oleadas adicionales de COVID-19".

A algunos de los contactos cercanos de los estilistas no les fue igual de bien, anotaron los autores del informe. De los cuatro contactos del primer estilista que compartían vivienda, todos tuvieron luego resultados positivos de COVID-19, mientras que ninguno de los contactos cercanos del segundo estilista se hicieron sintomáticos.

El informe se publicó en la edición del 14 de julio de la revista de los CDC, Morbidity and Mortality Weekly Report.

El equipo de investigación, dirigido por el Dr. Robin Trotman, un especialista en enfermedades infecciosas con sede en St. Louis, notó varias limitaciones de los hallazgos. Si bien el departamento de salud local monitorizó los síntomas de COVID-19 de todos los clientes expuestos, en realidad apenas 67 se sometieron a pruebas, y cualquier prueba de COVID-19 realizada demasiado pronto podría haber arrojado un falso negativo. No se recolectó información sobre las afecciones médicas subyacentes ni sobre otras protecciones personales, como los guantes y la higiene de las manos. No se reclutó para el rastreo de contactos a ningún cliente que interactuara con los estilistas antes de que desarrollaran síntomas, y la mayoría de los estilistas recortan el pelo mientras los clientes les dan la espalda, lo que podría haber limitado la transmisión.

Aun así, "un uso constante y correcto de las cubiertas faciales, cuando resulte adecuado, es una herramienta importante para minimizar la propagación del SARS-CoV-2 a partir de personas presintomáticas, asintomáticas y sintomáticas", concluyeron los investigadores.

El Dr. Erico Cioe Pena, director de salud global de Northwell Health, en New Hyde Park, Nueva York, revisó los hallazgos, y se expresó de una manera más contundente.

El informe es "un mensaje muy potente sobre el punto de inflexión que las cubiertas y las máscaras faciales han sido en la lucha contra el coronavirus", enfatizó. "Es probable que sea la medida singular de salud pública más efectiva que hayamos tomado hasta la fecha. No debería ser controversial, es ciencia firme y tiene el potencial de permitirnos volver lo más cerca posible a una situación económica normal lo antes posible".

"El nivel de infectividad de una persona que usa una máscara se reduce de forma marcada, y podrían estar protegiendo a los demás de la infección incluso antes de saber que están enfermos", añadió Pena. "Ignore la utilidad y el uso de las cubiertas faciales bajo su propio riesgo".

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