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Medicamento extiende la vida de pacientes jóvenes con cáncer de mama



Añadir un medicamento a la terapia hormonal estándar alarga las vidas de las mujeres más jóvenes con un cáncer de mama avanzado, encontró un ensayo reciente.

El medicamento, llamado Kisqali (ribociclib), ya está aprobado para tratar a esas pacientes, basándose en resultados anteriores que muestran que puede retrasar la progresión de su cáncer.

Esta es la primera evidencia de que también puede alargar sus vidas, señaló el investigador sénior, el Dr. Debu Tripathy, presidente del departamento de oncología médica del seno en el Centro Oncológico M.D. Anderson, en Houston.

Después de 3.5 años, un 70% de las pacientes que recibieron la terapia hormonal más Kisqali seguían con vida. Esto es en comparación con un 46% de las que solo recibieron la terapia hormonal.

Esa prueba de una ventaja respecto a la supervivencia constituye "un hito bastante importante", aseguró Tripathy.

Y añadió que plantea que el fármaco se administre como tratamiento "de primera línea o de segunda línea" a esas pacientes.

Los hallazgos se presentarán el martes en la reunión anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (American Society of Clinical Oncology), en Chicago, y también se publicarán simultáneamente en la revista New England Journal of Medicine.

Kisqali es uno de tres medicamentos más recientes que hay en el marcado, llamados inhibidores CDK4/6; los otros dos son Verzenio (abemaciclib) e Ibrance (palbociclib). Funcionan al bloquear dos proteínas que ayudan a las células cancerosas a crecer y dividirse.

Kisqali, tomado como pastilla, se aprobó originalmente como tratamiento de primera línea para las mujeres postmenopáusicas con un cáncer de mama avanzado con receptores de hormonas positivos, lo que significa que el estrógeno fomenta el crecimiento del cáncer. La mayoría de los cánceres caen en esa categoría.

El año pasado, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU. amplió esa aprobación para incluir a mujeres premenopáusicas más jóvenes. Esto se basó en unos hallazgos anteriores del ensayo actual, que mostró que Kisqali en general duplicaba en tiempo que las pacientes permanecían libres de progresión, de uno a dos años.

Las nuevas evidencias de una supervivencia más larga son emocionantes, dijo el Dr. Larry Norton, director médico del Centro del Seno Lauder en el Centro Oncológico Conmemorativo Sloan Kettering, en la ciudad de Nueva York.

"Mi expectativa es que, cuando vean estos nuevos datos, para los médicos será difícil no incluirlo en el estándar de la atención", planteó Norton, que no participó en el ensayo.

Pero, añadió, los hallazgos también plantean "muchas preguntas interesantes". Una es si los otros dos inhibidores CDK4/6 podrían tener los mismos beneficios. "¿Se trata de un efecto del fármaco, o de la clase de medicamentos?", preguntó Norton.

Según Tripathy, "todavía no sabemos la respuesta". Tripathy ha sido asesor en Novartis, fabricante de Kisqali, que financió el ensayo.

"Hay algunas diferencias bioquímicas entre los fármacos", anotó. Por otro lado, se ha mostrado que los tres duplican, aproximadamente, el tiempo que las pacientes permanecen libres de progresión, dijo Tripathy.

Norton apuntó a otra pregunta relacionada. Cuando una mujer que toma Kisqali experimenta progresión del cáncer, ¿se puede beneficiar de otro medicamento CDK4/6?

Una vez más, no se conoce la respuesta, señaló Tripathy. Pero en el "mundo real", es probable que algunos médicos prueben esa estrategia, anotó.

Los hallazgos más recientes se basan en 672 mujeres con un cáncer de mama avanzado, de 25 a 58 años de edad, que eran premenopáusicas o que estaban pasando por la menopausia. Todas tenían un cáncer con receptor hormonal positivo, pero negativos respecto a una proteína llamada HER2, un escenario común en el cáncer de mama.

Todas las mujeres recibieron la terapia hormonal estándar (un inhibidor de la aromatasa o tamoxifeno) además de un medicamento que suprime la producción de estrógeno en los ovarios. La mitad se asignaron a tomar Kisqali, aleatoriamente. La otra mitad recibió tabletas inactivas de placebo.

Kisqali se toma en ciclos de tres semanas del fármaco y una semana sin tomarlo. Norton apuntó que es "relativamente no tóxico", en comparación con la quimioterapia.

Los efectos secundarios posibles incluyen fatiga, náuseas, diarrea y estreñimiento, y una reducción en ciertos glóbulos blancos que ayudan a combatir las infecciones.

Unas cuantas mujeres tuvieron lo que se conoce como prolongación del QT, que es un cambio en la actividad eléctrica del corazón que puede provocar un ritmo cardiaco anómalo. Novartis dice que como precaución, las pacientes que toman Kisqali deben evaluar su actividad cardiaca antes y durante el tratamiento.

El costo también es alto. Los inhibidores CDK4/6 pueden costar varios miles de dólares por ciclo de tratamiento. Usualmente, el seguro cubre el tratamiento, dijo Tripathy, pero algunas mujeres podrían tener problemas para poder hacer los copagos. Las compañías farmacéuticas ofrecen programas de asistencia financiera, anotó.

Aunque los medicamentos son un avance, todavía falta trabajo, enfatizó Tripathy. "Al final, esas pacientes progresan", lamentó. "Debemos seguir desarrollando nuevas terapias".

Más información

Para más información sobre el tratamiento del cáncer de mama metastásico, visite la Sociedad Americana Contra El Cáncer (American Cancer Society).

 

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