Un medicamento genético dirigido se muestra promisorio contra una forma de cáncer de páncreas

MARTES, 11 de mayo de 2021 (HealthDay News) -- Podría haber una nueva esperanza para los pacientes con un subgrupo de cánceres de páncreas vinculados con ciertas mutaciones genéticas, encuentra un estudio reciente.

El estudio, en que participaron 42 pacientes, encontró que un fármaco "inhibidor de PARP" llamado rucaparib (Rubraca) podría reemplazar a la quimioterapia en hasta un 8 por ciento de los pacientes con cáncer de páncreas cuyos tumores se caracterizan por mutaciones genéticas de BRCA1, BRCA2 y PALB2.

Un medicamento genético dirigido se muestra promisorio contra una forma de cáncer de páncreas

Dos tercios de los pacientes con cáncer de páncreas con estas mutaciones tumorales experimentaron una parada en el crecimiento de su cáncer, o incluso el encogimiento del tumor, tras cambiar de la quimioterapia a rucaparib como terapia de mantenimiento, encontraron los investigadores. El estudio fue financiado en parte por Clovis Oncology, fabricante de rucaparib.

El rucaparib es una terapia dirigida que se administra en forma de pastilla. Actualmente, tiene la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU. como terapia de mantenimiento para pacientes con cánceres de ovario, de las trompas de Falopio y de próstata recurrentes, pero todavía no para el cáncer de páncreas. La terapia de mantenimiento se refiere a las terapias continuas administradas después de que se han recibido los tratamientos iniciales de primera línea.

"Este es otro paso adelante para los inhibidores de PARP y para el tratamiento de los tumores de páncreas difíciles de tratar", señaló la autora del estudio, la Dra. Kim Reiss, profesora asistente de hematología y oncología de la Facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania.

"Es una opción segura que no solo tiene el potencial de mantener las respuestas, sino también de encoger los tumores de páncreas y, en algunos casos, lograr unas respuestas completas en los que portan estas mutaciones", añadió Reiss en un comunicado de prensa de la universidad.

Arnold Simon, de 71 años, fue uno de los pacientes del ensayo. Fue diagnosticado con un cáncer de páncreas metastásico en 2016, y descubrió que portaba la mutación BRCA2. Simon ha estado tomando rucaparib durante más de tres años, y desde entonces, sus 16 últimas TC han estado limpias, sin señales del cáncer.

"El mayor beneficio de tomar un inhibidor de PARP es que son solo pastillas, y los efectos secundarios han sido mínimos", aseguró Simon en el comunicado. "No tengo que ir a sentarme a que me administren la quimioterapia durante seis horas. Para mí no hay nada mejor que lo que estoy recibiendo ahora".

Lydia Henson, de 56 años, fue diagnosticada con un cáncer de páncreas metastásico en 2014, y fue tratada con quimioterapia durante años antes de descubrir que portaba la mutación PALB2. Ha estado tomando un inhibidor de PARP durante 18 meses, sin señales de un cáncer activo.

Pero no todos los pacientes tuvieron unas respuestas positivas: de los 42 pacientes con un cáncer de páncreas activo del nuevo ensayo, 12 tuvieron una respuesta parcial y tres tuvieron una respuesta completa. Los resultados se publicaron en la edición en línea del 10 de mayo de la revista Journal of Clinical Oncology.

En total, dos tercios (un 66.7 por ciento) de los pacientes tuvieron una respuesta completa, una respuesta parcial o una enfermedad estable durante una mediana de 17 meses.

La supervivencia sin progresión del cáncer duró una mediana de 13 meses, mientras que la supervivencia general fue de 23.5 meses.

Al final del ensayo, ocho pacientes estaban vivos y en seguimiento activo, más de dos años tras iniciar rucaparib, y cuatro de ellos estaban libres de progresión.

El rucaparib también podría beneficiar a pacientes con otros tipos de tumor, como el carcinoma de células acinares y escamosas del páncreas, apuntaron los investigadores. Creen que esto podría ampliar la población en que se utilizan estos fármacos.

Por supuesto, como el medicamento se dirige a ciertas mutaciones del ADN, las pruebas genéticas son clave.

Los hallazgos "subrayan la importancia de la consejería y las pruebas genéticas, que pueden potencialmente dirigir el curso del tratamiento en una mejor dirección", comentó en el comunicado la autora sénior del estudio, la Dra. Susan Domcheck, directora ejecutiva del Centro Basser de BRCA en la Pensilvania.

El Dr. Wasif Saif es médico subjefe y director médico del Instituto Oncológico de Northwell Health, en Lake Success, Nueva York. No participó en el nuevo ensayo, pero dijo que los resultados del rucaparib se hacen eco de otro inhibidor de la PARP aprobado, el olaparib (Lynparza), en términos de la efectividad contra el cáncer de páncreas.

Saif enfatizó que "la población de pacientes elegibles para la terapia de mantenimiento con olaparib o rucaparib es pequeña", porque se dirige a un estrecho subgrupo de tumores. Pero como los tumores de páncreas pueden ser tan letales, "sin duda los agentes de este tipo son una adición bienvenida al armamento de tratamientos", explicó.

El estudio "subraya la importancia del rol de los inhibidores de PARP en la gestión del cáncer de páncreas avanzado y complementa unos resultados muy importantes relacionados con el paciente, como la calidad de vida, la conveniencia de la administración oral, menos visitas al centro oncológico, y posiblemente también una ventaja en el [costo]", según Saif.

Más información

Aprenda más sobre el cáncer de páncreas en la Sociedad Americana Contra El Cáncer (American Cancer Society).

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Wasif Saif, MD, deputy physician-in-chief and medical director, Northwell Health Cancer Institute, Lake Success, N.Y.; University of Pennsylvania, news release, May 10, 2021

Comparte tu opinión