¿Un antiguo medicamento podría ayudar a combatir al COVID-19?

¿Un antiguo medicamento podría ayudar a combatir al COVID-19?
El medicamento, llamado colchicina, es un antiinflamatorio oral que se receta para la gota. | Foto: ISTOCK

Mientras los investigadores buscan formas de tratar las infecciones por el nuevo coronavirus (COVID-19), un nuevo ensayo planteará si un antiguo medicamento para la artritis puede prevenir las complicaciones graves.

El medicamento, llamado colchicina, es un antiinflamatorio oral que se receta para la gota, una forma de artritis. Su historia se remonta miles de años, y el origen del fármaco es la flor de cólquico. Los médicos también suelen usarlo para tratar la pericarditis, inflamación del revestimiento del corazón.

Ahora, investigadores de Estados Unidos y Canadá evalúan un propósito distinto: evitar que los pacientes con COVID-19 de alto riesgo enfermen tanto que acaben en el hospital. Actualmente se están reclutando a pacientes para analizar sus efectos, y la Universidad de California en San Francisco (UCSF) y la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York son los dos primeros centros de EE. UU. implicados.

La colchicina es solo uno de varios antiinflamatorios que están en ensayos clínicos para tratar el COVID-19. Todo esto forma parte de la creciente creencia de que los peores efectos de la infección por coronavirus no son provocados por el virus en sí, sino por una masiva reacción excesiva del sistema inmunitario, conocida como tormenta de citoquinas.

"Creo que hay evidencias bastante sustanciales de que la tormenta de citoquinas está implicada", señaló el doctor Randy Cron, reumatólogo de la Universidad de Alabama, en Birmingham. En una tormenta de citoquinas, el sistema inmunitario se vuelve hiperactivo, e inunda al cuerpo de unas proteínas (las citoquinas) que desencadenan una inflamación generalizada. Esto provoca daños en los órganos que con frecuencia resultan letales.

Cron, que no participó en el nuevo ensayo, es el autor de un libro de texto sobre las tormentas de citoquinas, llamado Cytokine Storm Syndrome, publicado en 2019. Él explicó que la reacción inmunitaria no es exclusiva del COVID-19, ya que las tormentas de citoquinas pueden surgir en respuesta a otras infecciones, como el cáncer, a ciertas terapias contra esas infecciones, o en personas con enfermedades autoinmunes.

La tormenta que aparece contra el nuevo coronavirus parece ser única. "Un ejemplo es que se establece primero en los pulmones", dijo Cron. Aun así, el experto y otros investigadores creen que los tratamientos para la tormenta de citoquinas podrían, en última instancia, resultar claves para luchar contra la pandemia de coronavirus.

Múltiples ensayos

Algunos potentes antiinflamatorios, usados para afecciones como la artritis reumatoide, ya están en ensayos en etapa avanzada. En esos estudios participan pacientes que ya están hospitalizados con la neumonía del COVID-19.

El estudio de la colchicina es distinto, según explicó la doctora Priscilla Hsue, profesora de medicina de la UCSF y una de las investigadoras. "Uno de los aspectos exclusivos es que intentamos abordarlo antes que las personas tengan que ser hospitalizadas", señaló.

"La colchicina es el medicamento preferido por varios motivos", explicó Hsue. A diferencia de los medicamentos que se están evaluando en los pacientes hospitalizados, que reciben una infusión o una inyección, las tabletas de colchicina son fáciles de tomar y baratas. Además, el medicamento tiene una larga historia de uso seguro para la gota.

Hsue añadió que un ensayo reciente encontró que la colchicina en dosis baja beneficia a las personas que han sufrido un ataque cardíaco recientemente. Los pacientes que tomaban una tableta al día reducían su riesgo de complicaciones cardíacas adicionales o accidente cerebrovascular en los dos años posteriores.

La lesión cardíaca es un problema común en las personas que enferman de gravedad con la COVID-19, al menos en parte, sospechan los investigadores, debido a la tormenta de citoquinas. Hsue dijo que todo esto plantea la pregunta de si la colchicina podría ayudar a prevenir esos problemas del corazón.

El ensayo busca inscribir a 6 000 pacientes recién diagnosticados con COVID-19 que tengan un mayor riesgo de una enfermedad grave, ya sea porque tengan más de 69 años, afecciones cardíacas o enfermedades pulmonares.
Para mantener a esos pacientes en casa, el estudio tiene un inusual diseño "sin contacto".

Los pacientes recibirán el medicamento a través de mensajeros, y tendrán visitas de seguimiento mediante video o teléfono. Los investigadores observarán si la táctica reduce las tasas de hospitalización y las muertes a lo largo de un mes.

Aunque Cron cree que abordar las tormentas de citoquinas del COVID-19 es una buena idea, mostró ciertas reservas respecto a administrar colchicina a pacientes sin señales de grave reacción inmunitaria. ¿Podría resultar contraproducente, al debilitar su respuesta inmunitaria contra el virus? "Mi preocupación es si podría empeorar la infección", comentó Cron.

Pero Hsue apuntó al historial de seguridad del fármaco, y anotó que la dosis administrada en el ensayo será más baja que la que se usa de forma rutinaria para la gota. Al final, añadió Cron, la única forma de probar de manera definitiva que cualquier medicamento funciona para el COVID-19 es mediante ensayos clínicos.

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