Nuevo fármaco da esperanzas en el tratamiento de la artritis

Nuevo fármaco da esperanzas en el tratamiento de la artritis
La artritis es el problema de articulaciones más común. Después de los 55 años de edad afecta más a mujeres que hombres. | Foto: ISTOCK

Un nuevo medicamento quizá pueda salvar las rodillas de una persona de los estragos de la osteoartritis, informan unos investigadores.

Las personas que tomaron el medicamento, denominado con el código MIV-711, tenían menos pérdida de hueso y cartílago que las que recibieron un placebo.

Cómo funciona el medicamento

"Sabemos que el hueso cambia de forma poco a poco a medida que la osteoartritis de rodilla avanza", señaló el investigador principal, Philip Conaghan, profesor del Instituto Leeds de Medicina Reumática y Musculoesquelética, en Reino Unido. "Este es el primer estudio que muestra que un fármaco puede ralentizar el cambio óseo en la osteoartritis, y una dosis del medicamento también ralentizó la pérdida del cartílago".

Lamentablemente, no hubo mejorías en el dolor de rodilla durante los seis meses del estudio, añadió Conaghan.

Pero un profesor de reumatología de la Universidad de Harvard, el Dr. Jeffrey Katz, dijo que es probable que seis meses sea demasiado poco tiempo como para esperar una reducción del dolor con este tipo de medicamento.

"Nuestra expectativa es que estos cambios pudieran asociarse con menos dolor del que de otra forma ocurriría algunos años más adelante, pero no necesariamente se prevería que los cambios que ocurran en el contexto de un ensayo corto afecten a los síntomas en ese periodo corto", indicó Katz. Katz es codirector del Centro de la Columna Brigham del Hospital Brigham and Women's, en Boston.

El MIV-711 funciona al inhibir la acción de la catepsina K, una enzima que fomenta la descomposición del hueso y el cartílago viejos en los humanos a medida que el hueso y el cartílago nuevos los reemplazan.

Este tipo de reemplazo es natural en el sistema esquelético humano, dijo Katz, pero la osteoartritis (la forma de "desgaste" de la artritis) ocurre cuando el equilibrio se perturba y el hueso antiguo se elimina más rápidamente de lo que el hueso nuevo puede reemplazarlo.

En este estudio, 244 pacientes con osteoartritis de rodilla se asignaron al azar a recibir una dosis de 100 miligramos (mg) o de 200 mg del fármaco en forma de pastilla, o un placebo inactivo.

Los participantes se sometieron a la terapia durante 26 semanas; en ese periodo, los investigadores usaron IRM para observar los cambios en la forma de los huesos, dijo Conaghan.

Las personas que recibieron el MIV-711 parecieron tener menos recambio óseo y eliminación del hueso viejo que las que tomaban el placebo. También perdieron menos cartílago y colágeno, la proteína estructural principal de los tejidos conectivos del cuerpo, encontraron los investigadores.

"El medicamento evita que el hueso se absorba y por tanto tiende a mejorar la calidad del hueso", apuntó Conaghan. "Un tema importante será si ralentizar el cambio en la forma del hueso resultará en una reducción de los síntomas meses o años más tarde".

Los hallazgos se publicaron en línea el 30 de diciembre en la revista Annals of Internal Medicine.

Conaghan dijo que el próximo paso será un ensayo clínico de mayor tamaño y con un seguimiento más largo, en que se considere con cuidado tanto cómo el fármaco afecta a la estructura de la rodilla como si al final aliviará el dolor.

Si da resultado, podría ser un medicamento que se administre a las personas en las primeras etapas de la osteoartritis para ralentizar o prevenir la progresión de la enfermedad, planteó Katz, autor de un editorial publicado junto con el nuevo estudio.

"Sería bueno introducir un medicamento como este relativamente pronto en el proceso de la enfermedad, de forma que no ocurra la destrucción de la articulación, que conduce al dolor, la discapacidad y el reemplazo de la articulación", planteó Katz.

Como no ha habido un medicamento tan efectivo, es difícil saber qué cantidad de la estructura de la articulación se debe preservar para reducir el dolor, añadió.

Katz lo comparó con tomar la temperatura de una persona, en que una lectura de 103 grados Fahrenheit (39 grados Celsius) ofrece una información muy distinta que una lectura de 98 grados Fahrenheit (37 grados Celsius).

"Los cambios que observamos en las IRM de este estudio no nos ofrecen una orientación respecto a si el cambio es mucho o poco", indicó Katz.

"Todavía no estamos listos del todo para declarar una victoria, pero al mismo tiempo se trata de un avance muy emocionante", concluyó Katz. "Intentar averiguar cómo afectar a la progresión estructural inexorable de la osteoartritis ha sido un problema realmente difícil de resolver. Parece que este fármaco lo logra".

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