Los restaurantes y bares son focos de infección de la COVID-19

Los restaurantes y bares son focos de infección de la COVID-19

La relajación de los requisitos de las máscaras faciales en los restaurantes, cafeterías y bares podría hacer que esos lugares sean áreas primordiales para la transmisión del nuevo coronavirus, muestra una investigación.

El nuevo estudio comparó las conductas de las personas diagnosticadas con la COVID-19 y las que no tuvieron ese diagnóstico. Descubrió una diferencia clara: las personas con una nueva enfermedad sin ningún contacto conocido con una persona con la COVID-19 tenían casi tres veces más probabilidades de haber ido a un restaurante en las dos semanas anteriores, y casi cuatro veces más probabilidades de haber visitado un bar o una cafetería, en comparación con las personas que no se infectaron.

El estudio sugiere que las situaciones "en que es difícil mantener el uso de las máscaras y el distanciamiento social, lo que incluye ir a los lugares que ofrecen comida o bebida en el local, podrían ser importantes factores de riesgo de la adquisición de la COVID-19", señaló el equipo de la investigación.

Los hallazgos llegan en un momento en que más lugares están permitiendo la reapertura de los restaurantes y bares. Tan solo esta semana, las autoridades anunciaron que los restaurantes de la ciudad de Nueva York podrán dar servicio a los clientes de nuevo a partir del 30 de septiembre, aunque con un límite de ocupación de un 25 por ciento.

"A medida que aprendemos más sobre la transmisión, no es sorprendente que las actividades en que no se pueda mantener el distanciamiento social y donde el uso de las máscaras no es posible (como comer y beber muy cerca de otras personas) resulten en una tasa de transmisión más alta", comentó la Dra. Teresa Murray Amato, directora de medicina de emergencias de Long Island Jewish Forest Hills, un hospital de la ciudad de Nueva York.

Murray Amato no participó en el nuevo estudio, que fue dirigido por Kiva Fisher, del Equipo de Respuesta a la COVID-19 de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. Fisher y sus colaboradores realizaron unas entrevistas detalladas a 314 adultos de EE. UU. durante el mes de julio, de los cuales más o menos la mitad habían sido diagnosticados con la COVID-19.

Al comparar las actividades de las personas con y sin COVID-19, los investigadores no encontraron ninguna diferencia significativa en su asistencia a lugares donde el uso de máscaras es siempre obligatorio, es decir, actividades como el uso del transporte público, hacer la compra o ir a la iglesia.

El uso de las máscaras fue común entre la mayoría de los participante del estudio. Un número similar de personas con o sin COVID-19 dijeron que siempre usaban algún tipo de máscara facial cuando estaban en público: un 71 y un 74 por ciento, respectivamente.

La única diferencia importante en términos de la conducta entre los grupos con y sin la infección fue una visita a un bar, restaurante o cafetería en las dos semanas anteriores, encontró el grupo de Fisher.

Más de la mitad (un 58 por ciento) de los participantes del estudio diagnosticados con la COVID-19 dijeron que no habían tenido ningún contacto cercano con una persona que se supiera que había estado infectada con el nuevo coronavirus. Pero esos individuos sí tenían 2.8 veces más probabilidades de haber ido a un restaurante en las dos semanas anteriores, y 3.9 veces más probabilidades de haber ido a un bar o a una cafetería, en comparación con las personas no infectadas.

El estudio no pudo determinar si los participantes habían consumido comida o bebidas en un lugar bajo techo o al aire libre.

"La conclusión es que muchas personas no se vuelven a poner la máscara cuando no están comiendo y bebiendo, y podrían conversar", dijo el Dr. Robert Glatter, médico de medicina de emergencias del Hospital Lenox Hill, en la ciudad de Nueva York. "Este hecho en sí aumenta el riesgo de transmisión, y se complica por la falta de cumplimiento de los gerentes de los establecimientos de comida y bebida".

Glatter también anotó que la ventilación en los restaurantes y bares a veces no es adecuada, y la investigación ha mostrado que "las gotitas en aerosol que contienen el virus se pueden transmitir a los demás durante la conversación normal en una proximidad cercana, pero que también se quedan suspendidas en el aire durante hasta 3 horas, y se desplazan hasta 13 pies (4 metros) durante la conversación normal. Esas gotitas en aerosol también podrían desplazarse hasta 26 pies (8 metros) durante los estornudos y 15 pies (4.5 metros) durante la tos".

Por último, comentó, con frecuencia el alcohol es un factor. Consumir alcohol "hace que las personas hablen más alto y se acerquen más, generando así más gotitas en aerosol que podrían contener partículas virales infecciosas", añadió Glatter.

El estudio aparece en la edición del 11 de septiembre de la revista de los CDC, Morbidity and Mortality Weekly Report.

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