Escuelas podrían reabrir si se implementan medidas de precaución

Escuelas podrían reabrir si se implementan medidas de precaución

Las medidas de precaución, como el rastreo de contactos y el rápido aislamiento de los casos de COVID-19, podrían ser la clave para reabrir las escuelas de EE. UU. de forma segura este septiembre, muestra un estudio australiano.

En el estudio, en que participaron miles de escuelas o preescolares, se determinó que un total de 27 niños o maestros habían estado en las escuelas mientras estaban infectados con el nuevo coronavirus.

Pero, debido al distanciamiento social, el lavado de manos y el rastreo de contactos, las infecciones se propagaron a apenas 18 personas adicionales de una población escolar de miles, según un equipo dirigido por la Dra. Kristine Macartney, pediatra de la Universidad de Sídney. Macartney es directora del Centro Nacional de Investigación y Vigilancia de la Inmunización de Australia.

"Nuestros hallazgos son los datos más completos que tenemos hasta la fecha sobre la transmisión del SARS-CoV-2 en los ámbitos escolares y de educación temprana", señaló Macartney en un comunicado de prensa de la revista The Lancet Child & Adolescent Health, que publicó los hallazgos el 3 de agosto.

Sigue habiendo un acalorado debate en Estados Unidos sobre la seguridad y la sabiduría de reabrir las escuelas. Por su parte, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. afirman que reabrir las escuelas debería ser seguro, y beneficioso para el bienestar académico y social de los niños, siempre y cuando se implementen ciertas medidas de precaución.

Las nuevas directrices de la agencia se basan en la idea de que los niños no propagan la enfermedad con la misma facilidad que los adultos, y que en general no enferman de gravedad si contraen el nuevo coronavirus.

A diferencia de muchos países, Australia tomó la decisión de permitir a las escuelas permanecer abiertas incluso en medio de la pandemia del coronavirus.

Macartney y su grupo exploraron datos sobre la salud de los estudiantes y del personal de más de 3,100 escuelas y 4,600 preescolares de la provincia de Nueva Gales del Sur. Monitorizaron la salud de las personas que habían estado en las escuelas entre la fecha del primer caso de COVID-19 diagnosticado en Nueva Gales del Sur (el 25 de enero) hasta finales del semestre escolar (el 10 de abril).

En total, apenas 27 personas (12 niños y 15 adultos) parecieron haber ido a la escuela mientras estaban infectadas, según el equipo. Las infecciones potencialmente peligrosas ocurrieron en 15 escuelas y 10 preescolares.

Pero, una vez fueron identificadas, el rastreo de contacto se implementó con rapidez para identificar y aislar a las personas que podrían ayudar a propagar al SARS-CoV-2.

Un contacto cercano de una persona que se sabía que estaba infectada se "definió como alguien que tuviera una interacción cara a cara de un mínimo de 15 minutos, o que estuviera en un espacio de interiores durante 40 minutos con una persona infectada", apuntaron los investigadores.

Los casi 1,500 contactos cercanos de los 27 individuos infectados se rastrearon mediante llamadas telefónicas, y entonces se les indicó que se hicieran la prueba si surgían síntomas.

Alrededor de un 44 por ciento de esos contactos al final se hicieron la prueba, tras mostrar síntomas que podrían indicar a la COVID-19, pero apenas un 1.2 por ciento de esos contactos cercanos tuvieron un resultado positivo de la infección, anotaron los investigadores.

Los niños no parecieron ser transmisores efectivos del virus, en general, añadieron.

"Se encontró que la tasa de transmisión de niño a niño fue de un 0.3 por ciento, y de niño a un miembro del personal, la tasa fue de un 1.0 por ciento", apuntaron Macartney y sus colaboradores. "La tasa de transmisión de un miembro del personal a un niño fue del 1.5 por ciento, y de un miembro del personal a otro fue de un 4.4 por ciento, lo que sugiere que los niños son menos propensos que los adultos a propagar el virus".

Y de la población de 1.8 millones de niños de Nueva Gales del Sur, se supo que apenas 98 niños se infectaron con el nuevo coronavirus, y los niños conformaron apenas un 3.2 por ciento de todos los casos de COVID-19 en el estado. Esto confirma "unas tasas bajas de enfermedad en este grupo de edad", aseguraron los autores del estudio.

El grupo de Macartney enfatizó que el estudio tuvo fallos. Por ejemplo, solo pudo rastrear los pacientes de COVID-19 que mostraron señales de la enfermedad, y el grado en el que los casos asintomáticos o muy leves podrían de cualquier forma tener un rol sigue siendo desconocido. El estudio también se realizó en un momento relativamente temprano de la pandemia de COVID-19, dijeron.

El Dr. Amesh Adalja es un experto en enfermedades infecciosas y experto sénior del Centro de Seguridad de la Salud Johns Hopkins, en Baltimore. Al leer el nuevo informe, observó que "lo que estos estudios ilustran es que las escuelas son parte de la comunidad, y una transmisión comunitaria tendrá un impacto en las escuelas".

"Cuando las escuelas reabran (una medida que creo que debería ser prioritaria), será esencial tener planes listos para mitigar el impacto inevitable del virus", continuó Adalja. "Pero si los centros no pueden instituir unos planes robustos y están situados en una región con una propagación descontrolada en la comunidad, el virus les provocará unas alteraciones importantes".

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