Un 'crecimiento excesivo' en un área del cerebro en la infancia podría tener un rol en el autismo

MIÉRCOLES, 30 de marzo de 2022 (HealthDay News) -- Unos investigadores informan que un crecimiento excesivo en una parte del cerebro que se asocia con el autismo ocurre durante la infancia, un hallazgo que podría posibilitar que el trastorno se diagnostique a una edad más temprana.

La amígdala es una pequeña estructura en el cerebro que es esencial para interpretar las pistas sociales y emocionales, por ejemplo comprender las expresiones faciales o reconocer las amenazas potenciales en el ambiente.

Un 'crecimiento excesivo' en un área del cerebro en la infancia podría tener un rol en el autismo

Hace mucho que se sabe que la amígdala es anómalamente grande en los niños en edad escolar con autismo, y se ha sugerido que la amígdala tienen un rol importante en las dificultades sociales que son comunes en las personas con autismo.

Los investigadores señalaron que este estudio es el primero que encuentra que el crecimiento excesivo de la amígdala en las personas con autismo ocurre en el primer año de vida, antes de la aparición de la mayoría de los síntomas asociados con el autismo.

En la investigación, se realizaron IRM de los cerebros de 408 bebés a los 6, 12 y 24 meses de edad. Había 58 bebés que tenían más probabilidades de desarrollar autismo, debido a que tenían un hermano mayor con autismo, y que luego fueron diagnosticados con autismo, 212 bebés con más probabilidades de autismo pero que no desarrollaron autismo, 109 bebés que tenían un desarrollo típico, y 29 bebés con un trastorno cerebral llamado síndrome del cromosoma X frágil.

En comparación con los demás bebés, los que luego fueron diagnosticados con autismo no tenían ninguna diferencia en el tamaño de la amígdala a los seis meses, pero comenzó a crecer con una mayor rapidez entre los 6 y los 12 meses, y era significativamente más grande a los 12 meses.

Este agrandamiento continuó hasta los 24 meses, una edad en que los niños tienen suficientes conductas relacionadas con el autismo como para hacer un diagnóstico, según el estudio, que se publicó en la edición del 25 de marzo de la revista American Journal of Psychiatry.

"También encontramos que el ritmo de crecimiento excesivo de la amígdala se vincula con los déficits sociales del niño cuando tiene 2 años", comentó el primer autor del estudio, Mark Shen, profesor asistente de psiquiatría y neurociencias de la Universidad de Carolina del Norte (UNC), en Chapel Hill, y parte de la facultad del Instituto de Discapacidades del Desarrollo de Carolina.

"Mientras más rápido crecía la amígdala en la infancia, más dificultades sociales mostraba el niño cuando fue diagnosticado con autismo un año más tarde", añadió en un comunicado de prensa de la universidad.

El estudio "sugiere que el momento óptimo para iniciar las intervenciones y respaldar a los niños que tienen las mayores probabilidades de desarrollar autismo quizá sea durante el primer año de vida. El foco en la intervención presintomática podría mejorar el procesamiento visual y sensorial de otros tipos en los bebés antes de que tan solo aparezcan los síntomas sociales", anotó el autor sénior del estudio, el Dr. Joseph Piven, profesor de psiquiatría y pediatría de la UNC en Chapel Hill.

Más información

Aprenda más sobre el autismo en la Sociedad del Autismo (Autism Society).

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTE: University of North Carolina at Chapel Hill, news release, March 25, 2022

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