Un análisis de ADN podría revelar el riesgo de melanoma

Un análisis de ADN podría revelar el riesgo de melanoma
| Foto: HEALTHDAY

Las mutaciones de ADN en las células cutáneas podrían ser una señal de un riesgo de melanoma mucho antes de que sea visible a simple vista, sugiere un nuevo estudio.

La exposición al sol daña a la piel y al ADN, y ese daño se puede medir. Usando un nuevo método de análisis del daño en el ADN, los investigadores afirman que pueden estimar el riesgo de desarrollar melanoma.

"Resulta que una multitud de células en la piel supuestamente normal están llenas de mutaciones asociadas con el melanoma, que son un resultado de la exposición al sol", señaló el investigador, A. Hunter Shain, profesor asistente del departamento de dermatología de la Universidad de California, en San Francisco.

"El melanoma es un desenlace, y lo más frecuente es verlo solo tras años de daños mutacionales, pero algunas personas tienen un riesgo más alto que otras. Con las técnicas que hemos desarrollado, los que tienen la mayor cantidad de mutaciones acumuladas se pueden vigilar más de cerca, y pueden elegir protegerse mejor de la exposición al sol", comentó Shain en un comunicado de prensa de la universidad.

El melanoma, que puede resultar letal, se desarrolla en unas células cutáneas llamadas melanocitos. Cuando el ADN de los melanocitos sufre daño, pueden crecer de forma descontrolada.

La Sociedad Americana Contra El Cáncer (American Cancer Society) apunta que las tasas de melanoma están en aumento. En 2020, alrededor de 100,000 personas de Estados Unidos serán diagnosticadas con un melanoma, y casi 7,000 fallecerán.

En el estudio, los investigadores secuenciaron el ADN de 133 melanocitos. Las células provinieron de dos sobrevivientes al melanoma y de cuatro cadáveres que personas que sufrieron el cáncer de piel.

Los melanocitos de los expacientes de cáncer tenían más mutaciones, incluyendo mutaciones asociadas con el melanoma, que la piel de los que nunca habían tenido melanoma, encontraron los investigadores.

"Los melanomas de verdad pueden aparecer de la nada", advirtió Shain. "En este trabajo encontramos que la piel normal contienen numerosos melanocitos que ya exhiben algunas de las mutaciones asociadas con el cáncer. Básicamente, encontramos que los precursores de un 70 por ciento de los melanomas no surgen de lunares preexistentes. Medir las mutaciones podría ser una buena forma de evaluar el efecto neto de todas estas variables en el riesgo de melanoma".

Los investigadores anotaron que el melanoma ocurre con una mayor frecuencia en las áreas expuestas al sol de forma intermitente, como la parte trasera de los muslos, en comparación con las áreas que se exponen de manera crónica, como la cara. En concordancia con esto, el equipo de Shain encontró más mutaciones en la parte trasera de las extremidades que en la cabeza y el cuello.

"Prevemos que una versión más eficiente y automatizada de estos métodos esté fácilmente disponible algún día para evaluar el riesgo de melanoma, y podría servir como la base de las recomendaciones sobre las pruebas de detección del cáncer", añadió Shain.

El informe se publicó el 7 de octubre en la revista Nature.

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