Un aire más contaminado podría implicar más muertes por COVID-19

Un aire más contaminado podría implicar más muertes por COVID-19
La contaminación del aire plantea una gran amenaza, en particular para niños, adultos mayores y personas con enfermedades pulmonares. | Foto: ISTOCK

La contaminación del aire plantea una amenaza para todo el mundo, en particular para los niños, adultos mayores y personas con enfermedades pulmonares. Sin embargo, esta situación y sus efectos sobre la salud pulmonar cobran un mayor peso dentro del contexto de pandemia por el nuevo coronavirus (COVID-19).

Un estudio recientemente publicado en Science of the Total Environment, mostró que las zonas de Europa con niveles regularmente más altos de contaminación del aire tienen tasas más altas de muertes por COVID-19.

Para la Organización Mundial de la Salud (OMS) la contaminación es una de las 10 peores amenazas, por ser el mayor riesgo ambiental para la salud. Los contaminantes pueden penetrar los sistemas respiratorios y circulatorios causando todo tipo de daños.

Un ejemplo de esto es la contaminación por partículas, gotitas sólidas y líquidas que flotan en el aire provenientes de la suciedad, polvo, hollín o humo que se generan en plantas de carbón y de gas natural, automóviles, caminos sin pavimentar, sitios de construcción e incendios forestales.

Las partículas son tan pequeñas que no pueden verse y se pueden quedar atascadas en los pulmones o penetrar en el torrente sanguíneo y causar irritación e inflamación y problemas respiratorios. Incluso, a largo plazo, la exposición puede ser mortal.

Ahora, la nueva investigación comparó las muertes confirmadas por COVID-19 con datos sobre la calidad del aire, lo que incluye las mediciones por satélite de la contaminación atmosférica con dióxido de nitrógeno. Este compuesto químico daña el tracto respiratorio, y se sabe que provoca muchos tipos de enfermedades respiratorias y cardíacas, según detalló el autor del estudio, Yaron Ogen, investigador postdoctoral de la Universidad de Martín Lutero de Halle-Wittenberg, en Alemania.

"Dado que el nuevo coronavirus también afecta al tracto respiratorio, es razonable suponer que podría haber una correlación entre la contaminación del aire y el número de muertes por la COVID-19", planteó Ogen.

El especialista comparó los datos sobre la contaminación con dióxido de nitrógeno con las muertes por la COVID-19 en Italia, Francia, España y Alemania. Las regiones con un número alto de muertes por COVID-19 tenían niveles altos de dióxido de nitrógeno y niveles bajos de movimiento del aire.

"Cuando observamos el norte de Italia, el área alrededor de Madrid, y la provincia de Hubei, en China, por ejemplo, todas mostraron algo en común: están rodeadas de montañas. Esto hace que sea incluso más probable que el aire de esas regiones sea estable y que los niveles de contaminación sean más altos", explicó Ogen en un comunicado de prensa de la universidad.

Cuando hay poco movimiento de aire, es más probable que los contaminantes sean inhalados a unos mayores niveles, conduciendo a problemas de la salud. Mientras que la contaminación del aire persistente en algunas regiones podría haber conducido a una peor salud en general, haciendo que los residentes fueran particularmente susceptibles al coronavirus, indicó el experto.

A pesar de sus hallazgos, advirtió que su "investigación es solo una indicación inicial de que podría haber una correlación entre el nivel de contaminación del aire, el movimiento del aire y la gravedad del curso de los brotes de corona". Para poder confirmar esta hipótesis, se necesitan más investigaciones.

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