Tener un perro ¿mejora el comportamiento de los niños?

Tener un perro ¿mejora el comportamiento de los niños?

Si ha dudado en tener un perro porque sus hijos son muy pequeños, una nueva investigación sugiere que los años preescolares podrían ser un buen momento para añadir un amigo peludo a la familia.

El estudio encontró que los niños en edad preescolar con perros en casa tenían menos problemas con sus pares u otros problemas conductuales, en comparación con los niños sin perros. Los niños pequeños que paseaban y jugaban con su perro con una mayor frecuencia también tendían a ser más sociables.

"Los niños pequeños que paseaban o jugaban con el perro de la familia eran más propensos a tener conductas prosociales, como compartir y cooperar", señaló la autora del estudio, Hayley Christian, profesora asociada e investigadora sénior de la Universidad de Australia Occidental y del Instituto Infantil Telethon.

Christian añadió que investigaciones anteriores han mostrado que las mascotas podrían ser útiles para la autoestima, la autonomía, la empatía, la confianza y la autoconfianza de los niños.

"Para muchos niños, las mascotas son una fuente de amor y lealtad incondicionales. Pueden ser facilitadores sociales y ayudar a enseñar responsabilidad a los niños mediante el cariño, el entrenamiento y al cuidar a su mascota", aseguró.

El estudio australiano usó datos de una encuesta de más de 1,600 familias con niños de 2 a 5 años. Muchas de las familias (un 42 por ciento) tenían perros. Las encuestas se realizaron entre 2015 y 2018.

En comparación con los niños que no tenían perros en casa, los investigadores encontraron que los que tenían un perro familiar tenían:

  • un 23 por ciento menos de problemas con las emociones y las interacciones sociales,
  • un 34 por ciento más de probabilidades de practicar conductas amables, como compartir,
  • un 30 por ciento menos de probabilidades de realizar conductas antisociales,
  • un 40 por ciento menos de probabilidades de tener problemas para interactuar con los demás niños.

Los niños que paseaban al perro con la familia al menos una vez por semana tenían alrededor de un tercio menos de probabilidades de tener un mal desarrollo social y emocional que los que no daban al menos un paseo a la semana. Los niños que jugaban con sus perros tres o más veces por semana aumentaban sus probabilidades de implicarse con regularidad en conductas consideradas en un 74 por ciento, frente a los niños que jugaban con sus perros menos de tres veces cada semana.

Christian anotó que aunque los investigadores tomaron en cuenta en su análisis factores como la edad, el sexo, los hábitos de sueño, el tiempo frente a pantalla y los niveles educativos de los padres de los niños, el estudio no pudo probar una relación causal definitiva.

Lori Kogan, psicóloga y profesora de ciencias clínicas del Colegio de Medicina Veterinaria y Ciencias Biomédicas de la Universidad Estatal de Colorado, afirmó que los hallazgos son emocionantes.

"Soy defensora de la investigación sobre los beneficios positivos de que las personas y los animales trabajen juntos. Y aquí parece que, en las familias que tienen un perro, los niños pequeños podrían beneficiarse de muchas formas de tener y pasear a un perro", aseguró.

Pero, añadió Kogan, "me pregunto sobre los datos que no pudieron controlar. ¿Cómo fue la experiencia de los paseos? Los perros son un catalizador de la conversación. Quizá los niños interactúan más con las personas. Tal vez provea una oportunidad distinta para la implicación social. Y, ¿los padres que eligen tener perros son distintos de alguna forma?".

Aunque parece que tener un perro en la familia podría proveer un beneficio, ambos expertos dijeron que a los niños les puede ir bien sin tener uno.

Kogan apuntó que si bien un perro puede ser un gran compañero para los niños, ahora quizá no sea el momento adecuado para algunas personas, durante una pandemia global. "Ahora mismo, los padres también se enfrentan al trabajo y a la enseñanza desde casa", apuntó.

¿Y qué pasa con las personas que prefieren un amigo felino? ¿Un gato ofrecería unos beneficios sociales similares? Kogan dijo que saberlo con certeza resulta difícil.

"Depende de si las personas con gatos son significativamente distintas que las personas con perros. Además, no está claro qué aspecto específico de tener un perro es útil. ¿Se trata del animal y del vínculo adicional, o de conectar con el animal? ¿Es pasear al perro? Los perros son proactivos respecto a la conexión, y fomentan las dinámicas familiares. Aunque formen parte de la familia, quizá los gatos no estén tan presentes", explicó Kogan.

Christian apuntó que, en los niños en edad escolar, tener cualquier mascota ayuda a prevenir los problemas sociales y conductuales. Pero no conocía ninguna investigación sobre los gatos y los niños en edad preescolar. Anotó que los beneficios sociales y conductuales observados en el más reciente estudio parecieron surgir de jugar y pasear con los perros, lo que podría ser difícil de duplicar con un gato.

Los hallazgos se publicaron el 5 de julio en la revista Pediatric Research.

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