Si un residente de un hogar de ancianos se vacuna contra la COVID, ¿puede su familia visitarlo?

MARTES, 19 de enero de 2021 (HealthDay News) -- Las personas en hogares de ancianos han estado sufriendo en aislamiento durante la pandemia del coronavirus, con sus instituciones en cierre permanente con el objetivo de prevenir unos brotes potencialmente letales.

Ahora están entre los primeros que recibirán las vacunas contra la COVID-19, y sería natural que los residentes de los hogares de ancianos anticiparan que pronto se reanudarán las visitas de sus amigos y familiares.

Si un residente de un hogar de ancianos se vacuna contra la COVID, ¿puede su familia visitarlo?

Pero quizá no sea así.

Unas tasas desiguales de vacunación y los aspectos desconocidos relacionados con las vacunas podrían significar que las personas en los hogares de ancianos tengan que permanecer aisladas un poco más, señalaron los expertos.

"Pasará un tiempo antes de que haya suficientes personas inmunizadas para de verdad comenzar a ver una reducción en el riesgo", comentó el Dr. Chris Beyrer, profesor de salud pública y derechos humanos de la Facultad de Salud Pública Bloomberg de la Universidad de Johns Hopkins, en Baltimore. "Habrá un periodo difícil en que no tendremos suficientes vacunas y no habrá suficientes personas inmunizadas".

Hay motivos para ser cautos, y son los mismos motivos por los cuales los residentes y trabajadores de los hogares de ancianos fueron incluidos en la primera tanda de vacunaciones.

Las personas en los centros de cuidados a largo plazo han conformado un 40 por ciento de todas las muertes por la COVID-19 en Estados Unidos, aunque representan apenas un 6 por ciento de las infecciones en total, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU.

Además, casi uno de cada cinco residentes de los hogares de ancianos que contraen COVID-19 ha muerto por el virus, una tasa de mortalidad mucho más alta que la de la población general, según los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid de EE. UU.

Esos centros de cuidados están llenos de personas con afecciones que las ponen en un alto riesgo de una infección potencialmente letal con la COVID-19, explicó Beyrer.

"Y están tan hacinados juntos, en interiores, y es un virus de interiores", añadió Beyrer.

En una declaración, la Asociación Americana de Atención de la Salud (American Health Care Association) y el Centro Nacional de Vivienda Asistida (AHCA/NCAL) dijeron que se sienten "extremadamente optimistas de que esta vacuna acelere la reapertura de nuestros centros para los familiares y seres queridos. Esperamos poder hablar sobre cuáles serían los próximos pasos una vez la segunda dosis de la vacuna se administre de forma general, y se administre al personal y a los residentes de todo el país. Sin embargo, todos tendremos que mantenernos vigilantes, incluso después de la vacuna".

Pero el grupo añadió que persisten preguntas sobre la seguridad personal, incluso entre los vacunados.

"Los expertos en salud han dicho que la vacuna es segura y efectiva, pero todavía no sabemos si los individuos vacunados pueden seguir siendo portadores del virus e infectar a otros", señaló AHCA/NCAL. "Agradecemos que los expertos y las autoridades de salud sigan monitorizando la efectividad de las vacunas, sobre todo mientras surgen nuevas cepas, lo que con algo de suerte orientará a las directrices sobre cómo podemos reabrir nuestros centros de forma segura".

El problema es que las vacunas que hay ahora disponibles recibieron autorizaciones de uso de emergencias, y por tanto los centros no pueden obligar a los residentes ni al personal a ponérselas, explicó Beyrer.

"Recuerde que no todo el mundo de los hogares de ancianos estará dispuesto a inmunizarse. Es probable que siga habiendo personas vulnerables, y lo mismo es cierto respecto al personal", señaló Beyrer.

"Es un panorama mezclado. Hemos visto algunos lugares donde los trabajadores de la atención de la salud y los proveedores han estado muy dispuestos y ansiosos y se han puesto en fila para ponerse la vacuna, y otros ambientes donde una proporción significativa no han estado dispuestos", añadió.

Los expertos de salud federales han dicho que entre un 70 y un 80 por ciento de las personas tendrán que ser inmunes a la COVID-19 antes de que la población alcance un estado de "inmunidad grupal", en que no puedan ocurrir brotes con facilidad.

"Es probable que ese número sea incluso más alto en un hogar de ancianos", dijo Beyrer, dado el alto riesgo creado por una población hacinada bajo techo de personas con enfermedades crónicas.

Beyrer cree que podrían pasar meses antes de que los hogares de ancianos se reabran a los visitantes.

"Pensaría que nuestro mejor estimado es que habrá suficiente vacuna para todo adulto de este país que quiera vacunarse en algún momento entre junio y julio [de 2021]. Otoño podría ser un momento mucho mejor en términos de reanudar las visitas y esos tipos de actividades", añadió Beyrer.

Más información

Los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid ofrecen más información sobre los casos de COVID-19 en los hogares de ancianos.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Chris Beyrer, MD, professor of public health and human rights, Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health, Baltimore; American Health Care Association/National Center for Assisted Living, statement

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