¿Si un perro tiene sobrepeso, su dueño también?

¿Si un perro tiene sobrepeso, su dueño también?

MARTES, 1 de octubre de 2019 (HealthDay News) -- La mayoría de los perros y sus dueños comparten un vínculo emocional irrompible. ¿Pero también pueden compartir unas cinturas que ensanchan?

Sí, afirmaron unos investigadores daneses, que encontraron que los perros tienen el doble de probabilidades de tener sobrepeso o ser obesos si a su dueño le sucede lo mismo.

¿Por qué? "Basándonos en nuestros hallazgos, parece que la forma en que los dueños dan premios a sus perros se relaciona con el peso de los dueños", explicó la autora del estudio, la Dra. Charlotte Bjornvad, profesora de medicina interna de animales de compañía en la Universidad de Copenhague.

"Tanto los dueños delgados como los que tienen sobrepeso dan premios a sus perros", anotó. Pero "parece haber dos formas de usar los premios".

Algunos ofrecen premios para reforzar el entrenamiento o fomentar una mayor actividad, explicó Bjornvad. Pero otros comparten los premios como una gratificación para "pasar el rato".

Los daneses tienen una palabra específica para ello: "hygge." El término se traduce más o menos como "acogedor", y se refiere al disfrute de la relajación mutua, la inactividad y los refrigerios, ya sea solo o con amigos o mascotas.

Basándose en un cuestionario sobre la crianza de los perros que completaron 268 dueños en Dinamarca, el equipo del estudio concluyó que los dueños con sobrepeso y obesos son más propensos a ofrecer a sus perros "premios hygge" que los dueños más delgados. (Una quinta parte de los perros tenían sobrepeso o eran obesos).

También, quizá los dueños con sobrepeso "pasan más tiempo relajándose, y por tanto dan más premios durante la relajación", añadió Bjornvad, aunque su equipo no evaluó esa teoría.

¿Pero es el efecto "hygge" un problema danés o más global? Es "un hallazgo más universal", afirmó Bjornvad.

"La obesidad de las mascotas es un problema importante en la mayoría de los países occidentales", observó. "Y, al igual que en los humanos, [tener] sobrepeso reduce la calidad de vida del perro, y también su esperanza de vida".

El estudio, publicado en la edición del 1 de octubre de la revista Preventive Veterinary Medicine, apuntó que los perros con sobrepeso viven 1.3 años menos, en promedio, quizá debido a un riesgo más alto de osteoartritis.

El sexo también afecta al riesgo canino de obesidad, y las hembras son más propensas a la obesidad que los machos.

Pero por primera vez, el estudio encontró que cuando los perros machos son esterilizados, se enfrentan a un riesgo tres veces más alto de sobrepeso u obesidad, en comparación con los perros machos que no son esterilizados. No se observó un hallazgo similar en las perras esterilizadas.

"En los países escandinavos, hay una tasa muy baja de esterilización de perros, y no hay perros callejeros", dijo Bjornvad. "Quizá sea el momento de replantearse la política común en EE. UU. de esterilizar a todos los perros que no se van a usar para la reproducción".

En cuanto a lo que el efecto hygge podría significar para la crianza de los perros, Bjornvad dijo que espera que los hallazgos "contribuyan a que los dueños sean más conscientes sobre cómo sus hábitos pueden influir en el riesgo de sobrepeso de sus perros".

"Es difícil negarle a su perro el placer de un premio o un refrigerio", reconoció, "sobre todo si es una parte importante del tiempo que pasan juntos. Hacerse más consciente de que los refrigerios excesivos tienen consecuencias también para su perro podría motivarlo a restringir la cantidad, o cambiar a refrigerios con pocas calorías, para el beneficio tanto del perro como de su dueño".

Lona Sandon es directora de programa y profesora asistente en el Departamento de Nutrición Clínica del Centro médico de la Universidad de Texas Southwestern, en Dallas. Anotó que se ha dicho mucho sobre cómo tener un perro puede ayudar a los dueños a mantenerse delgados, dada la necesidad de pasearlos a diario.

"Pero es probable que haya dueños de perro que sean personas activas y pendientes de la salud que paseen a sus perros con regularidad, y también dueños de perros que quizá estén menos pendientes de su propia salud y la de su perro, y que no paseen a sus perros con regularidad", señaló Sandon.

Respecto a las diferencias en la administración de premios, la teoría de Sandon "es que los humanos proyectan sus pensamientos, sentimientos y hábitos en sus mascotas".

"Tendemos a tratar a las mascotas como niños", añadió. "Si una persona usa la comida para expresar el afecto a los demás, por ejemplo a sus hijos, es más probable que también lo haga con el perro. O si usa la comida, por ejemplo el helado, para tratar el mal humor, y su perro es su mejor amigo y le hace compañía, también podría darle un premio al perro, o compartir su helado, pensando que el perro también se sentirá mejor".

Pero Sandon dijo que los hallazgos daneses podrían tener un lado positivo.

"Quizá podamos usar esto para lograr que los humanos creen unos estilos de vida más saludables para sí mismos", planteó. "Si se les enseña a proveer una comida y un ejercicio adecuados para el perro, quizá el estilo de vida más saludable del perro se transmita a los humanos".

Más información

Para más información sobre la obesidad en las mascotas, visite la Asociación para la Prevención de la Obesidad en las Mascotas (Association for Pet Obesity Prevention).


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

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